jueves, 12 de julio de 2012

El Estrés en los Padres y su Manejo

Hablare sobre el estrés en los padres y como afecta a sus hijos, al igual les brindo algunas estrategias sencillas para padres que quieren  manejar el estrés.
Aparte del estrés típico que cualquier persona puede tener un su vida, ser padre o madre resulta a veces estresante en sí mismo. Conciliar la vida laboral con el cuidado de los hijos, las enfermedades, los accidentes, las preocupaciones con la educación de los hijos, por lo bien o mal que lo estás haciendo, los malos comportamientos de los niños... Todo eso puede ser una fuente de estrés adicional. No obstante, el que un suceso sea estresante o no, depende no sólo del suceso en sí mismo, sino de cómo lo interpreta cada persona y cómo reacciona ante él. Si un niño se portal mal y su madre o padre lo interpreta como como un comportamiento mezquino y manipulador por parte del niño, se sentirá más estresado y la probabilidad de maltratar al niño será mayor. En cambio, si lo interpreta como algo que forma parte del desarrollo normal de los niños reaccionará de un modo mucho más calmado.

Cuando se trata del primer hijo, el estrés suele ser mayor debido a la falta de experiencia. Además, tras el nacimiento de un niño, debido al aumento del estrés, los problemas pre-existentes se intensifican. Por ejemplo, si había problemas en la pareja, éstos pueden aumentar con la llegada del bebé.

Las personas también suelen responder de modo diferente en función del tipo de problema de sus hijos. Cuando se trata de problemas que se externan y que por tanto, afectan a los demás, como golpear, gritar, ser hiperactivo, los padres suelen estresarse más que si se trata de problemas que los niños expresan como la ansiedad, la depresión, la retirada social, etc. Esto es debido a que los problemas que se externan llaman más la atención de los padres, mientras que los otros llaman menos la atención, tienden a ser más ignorados y, por tanto, molestan menos a los padres. No obstante, cualquier problema puede requerir atención y ayuda si es grave, sea del tipo que sea.

 Como afecta el estrés al comportamiento de los padres:
  1. Tienden a ser más hostiles y agresivos con sus hijos.
  2. Tienen mayor probabilidad de ser autoritarios y duros con ellos.
  3. Utilizan más el castigo físico.
  4. Están menos implicados emocionalmente con los niños
 Por ejemplo, imagina una madre estresada que le pide a su hija que se ponga los zapatos. Es muy probable que utilice un tono seco y duro, que mire a la niña con enfado y que utilice un lenguaje corporal desafiante. Esto hace que aumenten las probabilidades de que la niña se niegue a obedecerla, llore, se queje o tenga una rabieta. En cambio, una madre no estresada, le pedirá que se ponga los zapatos de un modo más amable y cariñoso y  por tanto, la niña estará más dispuesta a obedecerla.

Los padres estresados tienden a fijarse mucho más en los malos comportamientos de sus hijos que en los buenos. De este modo refuerzan el mal comportamiento en vez de reforzar el bueno. Así, elogian menos a sus hijos por portarse bien y los castigan más por portarse mal que los padres menos estresados. Por tanto, el comportamiento de los padres hace que los hijos se comporten aún peor, lo cual estresa todavía más a los padres.

Como vemos, es importante que sepas controlar el estrés en tu vida si quieres educar adecuadamente a tus hijos y tener una buena relación con ellos. Simplifica tu vida todo lo que puedas, dedica tiempo a estar con amigos o familiares con los que te sientas bien, pasa tiempo a solas, pasa tiempo con tu pareja sin los niños, haz ejercicio, mantén una dieta equilibrada y busca la ayuda de un psicólogo si ves que el estrés te desborda.

Manejo del estrés para los padres

Existen formas efectivas de desahogar el estrés. Nuestros niños lo saben y a diario están tratando de deshacerse de él. Maneras de deshacerse del estrés incluyen reír mucho y llorar, a veces al mismo tiempo que sudan, tiemblan y gritan como cuando hacen un berrinche. Aunque la mayoría de las personas no lo ve así todavía, el permitir que sus niños hagan berrinches y lloren mientras que usted se mantiene a su lado sin regañarles ni criticarles, es una manera muy buena de ayudarles a echar fuera los malos sentimientos que les dificulta la vida y les descontrola el comportamiento.

Estas son maneras en las que los adultos también podemos deshacernos de nuestro estrés:

Hable con otro adulto. Pida que le escuchen. A menudo cuando hablamos, otras personas tienen opiniones, consejos y sus propias cargas de estrés de los que necesitan hablar también. Pero esta no es la mejor manera de escucharse unos a otros. Para poder desahogar efectivamente necesitamos tomar turnos de 5, 10, ó 15 minutos en los que cada persona es escuchada con atención, sin interrupciones y sin recibir opiniones ni consejos.

Llame a una amistad o familiar. A veces, el simple hecho de escuchar la voz de un amigo (a) o familiar en el teléfono es suficiente para ayudarnos a echar fuera sentimientos estresantes. Puede tener un plan de rescate‚ en el que usted acuerda con otras personas para poder llamarse y escucharse durante 5 minutos cuando las cosas se pongan difíciles. Una buena oportunidad de reír o de poder contarle a alguien lo difícil que está la situación-- y qué tanto esfuerzo está usted haciendo para no dejarse controlar por el estrés, puede serle de mucha utilidad.

Permítase mostrar sus sentimientos. Se requiere de mucha energía para mantener los malos sentimientos fuera de la vista de otros. Por eso, es de gran alivio poder llorar, rabiar o reír a rienda suelta con alguien. Lo mejor es que sea a otra persona adulta a quien le muestre usted sus sentimientos para que no sean sus niños quienes tengan que escucharle y tratar de consolarle. Sin embargo, si llora frente a sus hijos, es mejor que no dé detalles sobre sus razones. “Es sólo que tengo que llorar porque no me siento bien. Estoy echando fuera mis malos sentimientos, en un rato te ayudo”, son buenas explicaciones sobre lo que usted está haciendo en ese momento.

Piense en alguien que le aprecia. Mucho del estrés que resulta de tanto trabajo como padres viene de sentirnos solos en el mundo. Pero almacenados en la memoria, todos tenemos recuerdos de cuando las cosas fueron bien en nuestras vidas, de cuando nos sentíamos cercanos a alguien, de cuando podíamos sentir qué tanto amor llevábamos por dentro. Detenernos a sacar de la memoria uno de esos buenos recuerdos puede ayudarnos a cambiar los sentimientos presentes. A veces, recordar algo grato nos ayuda a llorar porque en la actualidad todo parece difícil. Ese llanto es útil porque sana heridas emocionales. Cuando éste llanto llegue, relájese y déjelo salir.

 Atacar el Estrés

Para implementar esta estrategia se requiere planeación y en ella puede incluir a sus niños. Ya que usted haya identificado una hora del día o una situación en particular que a menudo ocasiona estrés, en vez de esperar que este no crezca, tenga un plan para romper los patrones que lo alimentan.

Pida ayuda. Intercambie ayuda. Si usted sabe que salir de compras con sus gemelos resulta en un desastre para usted y ellos, puede pedir ayuda. Pida a otra persona que le haga sus comprar y a cambio de ello usted le cuidará a su hijo o pídale a un pariente o vecino que le haga sus compras dos veces al mes y usted le recompensará con un platillo cada vez.  Algo así es un intercambio útil tanto para usted como para la otra persona.

Haga uso de los recursos disponibles.


De le a sus niños Tiempo Especial individual y de calidad. Es increíble la cantidad de estrés que se puede evitar cuando sus niños saben que usted les considera personas especiales. Al jugar con ellos sus juegos favoritos, con su buena atención y elogios usted les transmite su mensaje de amor. Tan solo 5 ó 10 minutos de Tiempo Especial con usted llegan a tener un gran significado en sus vidas. Dígale a su niño que usted está dispuesto a jugar a lo que desee y no trate de cambiar el juego a menos que sea peligroso. Esto le da al niño la oportunidad de estar en control y de mostrar lo que le encanta hacer. El Tiempo Especial ayuda a disolver las batallas por el poder que tienen tanto que ver con el estrés en las familias. Y le muestra a usted lo inteligente que es su niño.

Permítase descansos regulares. Esto es difícil en vista de las exigencias que el ser padres implica. Pero el descanso es esencial para mantener el control de nuestras vidas. (Cuando sentimos que no tenemos control ni de nuestra propia vida, terminamos culpando a nuestros hijos, ¡lo que a la larga crea más estrés!) Tal vez no le sea fácil encontrar la manera de tratarse bien a si misma--este es un buen tema para hablar cuando tenga a alguien que le escuche mientras que usted explora sus pensamientos.

¿Hay cosas que usted puede hacer a diario o semanalmente para cuidarse a si mismo? ¿Un baño relajador en la tina después de acostar a los niños? ¿Veinte minutos de lectura antes de que despierten? ¿Una caminata durante su hora de almuerzo en el trabajo? ¿Una llamada a su mejor amiga/amigo una vez por semana? ¿Escuchar música? ¿Una breve siesta por las tarde? le recomiendo mucho que tenga una relación co-escucha en la que usted y su pareja o un amigo/a intercambian tiempo escuchándose con aprecio, comprensión y sin darse consejos u opiniones. Una oportunidad de hablar no para resolver asuntos, sino más bien para organizar sus pensamientos.

Y recuerde, no importa qué tan estresados se sientan, son  buenos padres, aman a sus hijos con todo el corazón y siempre se están esforzando por hacer bien su trabajo, por lo tanto, se merecen mucho elogio y ánimo.

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