viernes, 27 de septiembre de 2013

Divorcio: Etapas Emocionales

Aprende a manejar los diferentes sentimientos y su gran intensidad, que forman las etapas emocionales del divorcio.
El divorcio es un proceso largo, que no termina en el momento en que la pareja se separa o en el momento en el que se firman los papeles. El divorcio acaba, cuando nos recuperamos y dejamos atrás la relación de pareja, con sus aspectos positivos y negativos. Cuando dejamos de sufrir por lo que implica el fin de la relación y el dolor de la separación. En el momento en que vemos hacia delante, tranquilos y confiados.

Mientras los sentimientos provocados por el divorcio, (la culpa, coraje, tristeza, etc.,) siguen presentes en nuestra vida, seguimos atados a nuestra ex-pareja. Aunque hayamos firmado los papeles hace muchos años.

Desde el momento en que uno de los dos toma firmemente la decisión de divorciarse, hasta la recuperación total, podemos hablar de 5 etapas, que son:
  • Shock.
  • Negación
  • Caos emocional
  • Aceptación intelectual
  • Recuperación
Estas etapas no llevan un orden, ni tienen una duración promedio.

De hecho podemos de repente tener la sensación de que estamos peor o de que estamos retrocediendo. Esto es normal. Cada persona tiene su propio ritmo y sus propias necesidades emocionales.Respeta tu proceso.

No te compares con los demás y no te regañes cuando crees que estas fallando o actuando mal. Simplemente corrige y sigue adelante.

Etapa de shock
  • Esta etapa se da, principalmente, cuando uno de los miembros de la pareja quiere el divorcio y el otro no se lo espera, aunque sea una relación de constantes conflictos.
  • Ante la noticia del divorcio, ya como un hecho inevitable, el dolor puede ser tan intenso que la mente, como una manera de protegerse y prepararse para enfrentar el dolor, mantiene a la persona en un estado de insensibilidad.
  • La persona está como en trance, aturdido o anestesiado emocionalmente y nada le parece real. Esta situación puede durar unas horas, días o incluso un par de semanas.
Negación
  • Cuando se empieza a tomar consciencia de la realidad, la tendencia es a negarla o a quitarle importancia. 
  • Es una actitud automática, no consiente. La finalidad de nuestra mente es similar a la de la etapa anterior.
Podemos tener pensamientos como: 
  • "En estos momentos está enojado, pero se le va a pasar". "Lo dice para asustarme". Etc.
  • La negación puede alternarse con momentos en los que nos sentimos fuera de control, no entendemos lo que sucede, etc.
  • Podemos empezar a tener problemas de insomnio, memoria, concentración y se alteran nuestros hábitos alimenticios (comemos demasiado o dejamos de comer).
  • Esta etapa es variable en su duración, pero poco a poco empezamos a aceptar que el divorcio es definitivo
Caos emocional

A medida que vamos aceptando que nuestro matrimonio ya se terminó, empezamos a tomar consciencia de todo lo que significa:

Reconocemos la perdida de: la relación y de lo que implica estar casado, nuestros sueño los buenos tiempos que compartimos, etc.

Cambios en nuestra situación: Económica, social, familiar, etc. Esta situación provoca diferentes emociones muy intensas, que pueden durar días o semanas o que pueden cambiar rápidamente, provocando que, en un mismo día, pasemos de una a otra rápidamente, aunque estos cambios repentinos y la falta de control emocional pueden angustiarnos, es normal.

Así, sentimos:
  • Coraje o ira contra nuestra pareja por el sufrimiento que nos está causando o por no haber evitado la ruptura y contra nosotros mismos, por no habernos dado cuenta de lo que iba a suceder o no haberlo impedido.
  • Tristeza o depresión, por todo lo que perdimos.
  • Miedo o angustia, ante: un futuro desconocido y difícil, los problemas que vamos a tener que resolver, la soledad, el rechazo o la crítica de la gente, etc.
  • Culpa, por haber hecho ciertas cosas o no haberlas llevado a cabo y por el dolor que viven los hijos y otros familiares.
  • Vergüenza, por haber "fallado" ante nuestras propias expectativas y las de la sociedad.
  • Alegría, porque ya se acabaron los gritos, insultos o conflictos. Etc.
  • No existe un orden lógico para la aparición, intensidad y duración de las emociones.
  • Cada una puede durar horas, días, semanas o meses y en un mismo día podemos estar, por ejemplo, enojados, tristes, contentos y otra vez enojados.
  • Esta falta de control y estabilidad emocional es normal.
  • Sentimos que no podemos confiar en nuestros sentimientos.
  • Cualquier cosa que vemos, oímos, olemos, pensamos, etc., puede disparar una emoción muy intensa, que quizás no sabemos ni de dónde vino.
Aceptación intelectual
  • Poco a poco empezamos a aceptar y a entender lo que está pasando.
  • Podemos dar o darnos diferentes explicaciones o justificaciones sobre los diferentes aspectos y personas relacionados con lo que estamos viviendo.
  • Nuestro mundo empieza a estructurarse y a tener un poco de lógica. Sin embargo, seguimos sintiéndonos mal.
  • Quizás nuestras emociones son menos intensas o tenemos periodos de tranquilidad y bienestar, pero algunas emociones siguen dominando parte de nuestra vida.
  • Muchas de las decisiones que empezamos a tomar, están basadas en dichas emociones. Pero por lo menos empezamos a organizar nuestra vida. Tenemos que tener mucho cuidado al respecto, porque las decisiones emocionales, con frecuencia pueden dar malos resultados.
  • Por ejemplo, muchas de nuestras conductas pueden tener como finalidad perjudicar o molestar a nuestra ex-pareja, sin darnos cuenta de que a la larga, pueden tener resultados negativos para nosotros.
  • Es importante recordar que las emociones y los pensamientos no siempre van en la misma dirección.
  • Esta incongruencia podemos verla en las siguientes palabras: "mi cabeza dice una cosa, pero mi corazón me dice todo lo contrario". Sin embargo es un paso hacia delante, muy importante.
Recuperación

Podemos hablar de recuperación cuando:

Nuestra ex-pareja deja de estar presente emocionalmente en nuestras vidas, nos sentimos tranquilos, dejamos de ver hacia el pasado, empezamos a ver nuestro futuro como algo positivo, nos sentimos capaces de resolver los problemas que se nos presentan día a día y podemos disfrutar nuestras actividades y nuestras relaciones, nos hemos perdonado y hemos perdonado a nuestra ex-pareja.

"Y vivieron Felices por Siempre..."

domingo, 22 de septiembre de 2013

Terapia Electroconvulsiva

La terapia electroconvulsiva (TEC), también conocida como electroconvulsoterapia o terapia por electrochoque, Tratamiento de shock, es un tratamiento psiquiátrico en el cual se inducen convulsiones utilizando la electricidad. Actualmente la TEC es utilizada mayormente para tratar la depresión aguda que no responde a otros tratamientos. Se considera como una de las terapéuticas más efectivas y seguras para los trastornos psiquiátricos. Es utilizada en todo el mundo. Desde su introducción, la terapia Electroconvulsiva (TEC) ha demostrado una efectividad constante en el tratamiento de trastornos depresivos, episodios maniacos, catatonía y  esquizofrenia (indicaciones médicas precisas) así como en entidades neurológicas  como la Enfermedad de Parkinson, Disquinesias y Epilepsia en las cuales ha sido reportado su uso, con buenos resultados siendo minuciosos en los criterios de inclusión.
Uso y manejo clínico

La TEC ha probado su eficacia y está especialmente indicada en los Trastornos Depresivo especialmente graves, sobre todo en las depresiones psicóticas; en algunos casos de manía aguda y en algunos cuadros esquizofrénicos.

La decisión de indicar la TEC, se basa en criterios clínicos sobre la gravedad de la enfermedad, la consideración de indicaciones y contraindicaciones médicas, la resistencia a otros tipos de tratamiento, la valoración de situaciones especiales como el embarazo o riesgo grave de suicidio, antecedentes de buena respuesta en un episodio anterior y la preferencia del paciente.

¿Por qué se realiza el procedimiento?

La terapia electroconvulsiva es un tratamiento altamente efectivo para la depresión, con mayor frecuencia la depresión severa. Puede ser especialmente útil para tratar la depresión en pacientes que:

  • Están teniendo delirios u otros síntomas psicóticos con su depresión
  • Están en embarazadas y gravemente deprimidas
  • Tienen tendencia suicida
  • No pueden tomar antidepresivos
  • No han respondido completamente a los antidepresivos
  • Con menos frecuencia, la terapia electroconvulsiva se utiliza para afecciones como manía, catatonía y psicosis que no mejoran lo suficiente con otros tratamientos. 
Procedimiento

Al aplicar la terapia electro-convulsiva se pretende siempre obtener las condiciones técnicas, metodológicas, de monitorización, de la evaluación pre y posterapéuticas, anestésicas y farmacológicas, que nos permitan obtener la mayor eficacia con el mínimo riesgo y con la máxima reducción de los efectos secundarios. Dando la correcta información al paciente y/o familiares. 

Antes
  • Debido a que se emplea anestesia general para este procedimiento, se le pedirá no comer ni beber antes del mismo.
  • Pregúntele al médico si debe tomar algún medicamento diario en la mañana antes del procedimiento.

Después
  • Usted despertará algunos minutos después de la TEC y no recordará el tratamiento.
  • Algunas personas informan de una leve confusión y dolor de cabeza después de una terapia electroconvulsiva. Estos síntomas deben durar sólo un corto tiempo.
  •  El personal del hospital lo vigilará muy de cerca después del procedimiento.



¿Cuál es la Técnica de Aplicación de la TEC?

Una vez que la personas ha sido diagnosticada, se ha determinado que padece una condición que se sepa responde a la TEC y que ha sido evaluada por anestesiología, determinando que no hay riesgo (o que los riesgos son menores que el beneficio esperado), se procede a programar las sesiones.
Las sesiones son entre 8 y 12 sesiones (puede llegar a variar en algunos casos), las cuales se dan un días sí y uno no (en algunos casos, por efectos abajo comentados, pasa más o menos tiempo entre cada sesión).
Cada sesión dura al rededor 15min en total, tiempo en el que se coloca al paciente en la camilla, se colocan los electrodos, se administra la anestesia, se da la terapia y se espera a que el paciente cobre conciencia, se desconectan los electrodos y se pasa al paciente a su cama.
A continuación se detallan los pasos que se siguen:
  1. Obtención del consentimiento informado firmado por el responsable legal del paciente, un
    testigo y medico tratante Se efectúa la valoración clínica a base de escalas que nos proporcionen
    información objetiva sobre el estado médico del paciente, incluyendo la cognición.
  2. Valoración anestésica con estudios de laboratorio.
  3. Toma de Tomografía Axial Computarizada (TAC) en caso de que los pacientes no cuenten
    con ella.
  4. Toma de Electro Encefalograma en caso de que los pacientes no cuenten con este.
  5. Toma de electrocardiograma y tele de tórax para pacientes mayores de 45 años.
  6. Disminución de medicación que interactúe farmacológicamente con  TEC.
  7. Ayuno a partir de las 22:00 (día previo a la TEC)
  8. Baño por la mañana con estricto secado del cabello.
  9. Canalización con solución fisiológica al 0.9%
  10. Toma de Tensión Arterial previa al inicio del Tratamiento
  11. Sedación con Tiopental calculado al 5 mg/ kg / dosis (pueden usarse otros anestésicos, de acuerdo al criterio del anestesiólogo)
  12. Colocación de torniquete en miembro superior  en donde se colocarán electrodos para medición de actividad electro-miográfica (EMG).
  13. Relajación muscular con succinilcolina
  14. Preparación de la piel con acetona para colocación de Electrodos bitemporal para la
    descarga del estímulo eléctrico.
  15. Colocación de electrodos del canal 1 para monitoreo Electro-encefalográfico.
  16. Colocación de electrodos sobre el Músculo flexor común de los dedos con una distancia
    aproximada de 15 cm. para EMG.
  17. Colocación de electrodo de tierra en región de manubrio esternal.
  18. Al término de fasciculaciones posterior a la succinilcolina  se verifica la impedancia
  19. El equipo tiene como característica no dar la descarga eléctrica por arriba de
    3000 ohms de impédancia.
  20. Se selecciona la cantidad de energía, tomando en cuenta  el protocolo que considera el porcentaje
    necesario para iniciar la primera sesión de TEC (lo antes mencionado es a
    partir de la edad del paciente).
  21. Se coloca la protección bucal y se proporciona oxígeno al 100%
  22. Se da la descarga, con verificación visual (por registro EEG) y auditiva de la crisis
    convulsiva (el aparato de TEC emite un sonido que cambia de característica cuando ha iniciado la crisis).
  23. Se mide la TA, FC, FR, durante la convulsión. El médico neuro- anestesiólogo
    proporciona ventilación.
  24. Se considera como crisis efectiva aquella que dure más de 25 seg, en caso de que la duración sea mayor de 120 seg, se yugula con Diacepam.
  25. En caso de no lograr una crisis por arriba de los 25 seg de duración se re estimula inmediatamente, en caso de no haber ninguna contraindicación por el médico anestesiólogo, considerando un efecto acumulado efectivo a la suma de las dos
    convulsiones por arriba de los 25 seg.
  26. En caso de que el paciente presente aumento de la TA por arriba de 150/110 después de 5
    minutos de terminada la convulsión, se administran 10 mg IV de esmolol.
  27. Se considera como terminada la crisis (actividad electroencefalográfica) cuando existe  aplanamiento del trazo, así como
    ausencia de señal audible.
  28. El paciente se mantiene en recuperación y vigilancia, por el médico neuroanestesiólogo y enfermero(a) a cargo, hasta que se observe manejo adecuado de secreciones y automatismo ventilatorio.
  29. Finalmente el paciente es trasladado a su cama donde permanece hasta la recuperación completa.
Síndromes Depresivos

Considerando los cuadros depresivos graves en su conjunto, la TEC ha demostrado ser la terapéutica más efectiva (70-85%), incluso por encima de los antidepresivos. Numerosos estudios controlados contra placebo, contra antidepresivos tricíclicos y meta-análisis así lo demuestran.

A largo plazo, sin embargo, su eficacia es similar a la de la terapia farmacológica o inferior, por lo que debería proseguirse el tratamiento con TEC de mantenimiento o fármacos.

En las depresiones psicóticas (delirantes) es, para muchos autores, el tratamiento de primera elección. Estudios controlados han demostrado que en los cuadros agudos los resultados de la TEC son similares a los fármacos antipsicóticos.

En la depresión del paciente con demencia la TEC puede ser superior a la farmacoterapia, pero deberían valorarse muy cuidadosamente los efectos secundarios (especialmente los cognitivos y vasculares).

Trastornos Esquizofrénicos

 En las formas catatónicas, la eficacia de la TEC es claramente superior (alrededor del 80%) al tratamiento farmacológico. En los cuadros agudos, los resultados son similares a los de los antipsicóticos. En la esquizofrenia crónica, estudios controlados han demostrado la menor eficacia de la TEC.

En la esquizofrenia, la TEC parece más efectiva cuanto más agudo sea el cuadro, cuanto menor sea la duración de éste y cuanto mayor sea el componente afectivo.

Efectos Secundarios

Los efectos secundarios dependen especialmente de las condiciones previas del paciente, su edad  y su susceptibilidad personal, de la técnica utilizada (bi o unilateral) y del número de tratamientos empleados y la frecuencia de administración.

Los efectos secundarios inmediatos a la administración del tratamiento suelen ser la confusión mental, la amnesia y la cefalea.  La confusión puede durar desde minutos a horas dependiendo en gran parte de la dosis de energía administrada, el tipo de onda empleada, el tiempo transcurrido desde el anterior.

Pronóstico

La terapia electroconvulsiva es uno de los tratamientos más seguros y efectivos para la depresión que no responde por completo a los medicamentos.

Después de un ciclo exitoso de TEC, usted recibirá medicamentos o TEC menos frecuente para reducir el riesgo de otro episodio de depresión.

Riesgos

La terapia electroconvulsiva ha recibido mala prensa, en parte debido a su potencial de causar problemas de memoria. Desde que se introdujo esta terapia en los años 1930, se ha disminuido en forma considerable la dosis de electricidad empleada, lo cual redujo enormemente los efectos secundarios de este procedimiento, incluido el efecto secundario de la pérdida de memoria.

Sin embargo, la terapia electroconvulsiva puede todavía causar algunos efectos secundarios, como:

  • Confusión, que generalmente sólo dura por un período breve
  • Dolor de cabeza
  • Presión arterial baja (hipotensión) o alta (hipertensión)
  • Pérdida de la memoria (la pérdida permanente de la memoria después del momento del procedimiento en sí es mucho menos común que en el pasado)
  • Dolencias musculares
  • Náuseas
  • Latidos cardíacos rápidos (taquicardia) u otros problemas cardíaco
Mortalidad: La mortalidad asociada a la TEC es similar a la de anestesia general en procedimientos quirúrgicos menores, aproximadamente 2 muertes por cada 100,000 tratamientos.
Su uso se ha encontrado que tiene menor mortalidad en pacientes con enfermedades médicas y de edades avanzadas cuando se ha usado en comparación con el mismo tipo de pacientes que han usado antidepresivos. Las complicaciones cardiovasculares son la principal causa de mortalidad y morbilidad, ocurren inmediatamente después de la crisis o en el período inmediato de recuperación.

Las personas con enfermedad cardíaca conocida son los que mayor riesgo tienen de complicaciones, por lo que el monitoreo después del tratamiento por 15 minutos es recomendable.La mortalidad debida a la TEC parece relacionarse en gran medida con los accidentes cardiovasculares durante o inmediatamente después de la TEC y sobre todo, con las condiciones previas del paciente. La evaluación, tratamiento pre-anestésico y monitorización, reducen al mínimo todos ésos riesgos.
Situaciones de contraindicación relativa:
  • Patologías cerebrales que aumenten la presión  intracraneal,
  • Hemorragia cerebral reciente
  • Existencia de malformaciones vasculares
  • Aneurismas cerebrales inestables
  • Existencia de un infarto de miocardio reciente.  
  • Situaciones a tener en cuenta, aunque sin riesgo vital, serían el glaucoma y el desprendimiento de retina y los procesos degenerativos óseos graves

Evaluación pre y post -TEC se hace para:
  • indicar la necesidad del tratamiento,
  • establecer una situación de base del paciente que permita valorar la respuesta y la  aparición de los efectos secundarios,
  •  identificar y tratar condiciones médicas y farmacológicas que aumenten el riesgo de la TEC, iniciar el proceso de consentimiento informado, recuperar al paciente después del tratamiento y actuar en las distintas complicaciones que pudieran surgir. 

Para su realización se debe:
  • Establecer la indicación y reflejarlo en la historia clínica
  • Facilitar información escrita al paciente y/o sus allegados dirigida a un mejor conocimiento del proceso de su curación y la obtención del consentimiento.
  •  Redactar la historia clínica completa  en la que figuren los antecedentes médico quirúrgicos, alergias, tratamientos farmacológicos en marcha y tratamientos anteriores de TEC si los hubiere.
  • Las exploraciones que conviene realizar en estos pacientes incluyen la exploración física completa y analítica básica para poder realizar la valoración pre-anestésica; ECG; radiografía de tórax. La exclusión o inclusión de alguna de estas pruebas diagnósticas o de otras vendrá dada por la clínica, así como la validez en el tiempo; en algunos casos se requerirá interconsulta a Cardiología, Neurología o algún otro departamento, por condiciones particulares de cada paciente.

En la valoración psiquiátrica se deberán incluir los datos suficientes para establecer la situación basal que facilite el seguimiento clínico del tratamiento; recomiendo una exploración psicopatológica amplia y las escalas que en cada caso corresponda.


El Árbol Confudido

Reflexión

Había una vez -en algún lugar que podría ser cualquier lugar, y en un tiempo que podría ser cualquier tiempo, un hermoso jardín, con manzanos, naranjos, perales y bellos rosales, todos ellos felices y satisfechos.

Todo era alegría en el jardín, excepto por un árbol profundamente triste.

El pobre tenía un problema: "No sabía quién era"...

Lo que le faltaba era concentración, le decía el manzano, -Si realmente lo intentas, podrás tener sabrosas manzanas-. ¿Ves qué fácil es?

No lo escuches, exigía el rosal. Es más sencillo tener rosas  ¿Ves qué bellas son?

Y el árbol, desesperado, intentaba todo lo que le sugerían, y como no lograba ser como los demás, se sentía cada vez más frustrado.

Un día llegó hasta el jardín el búho, la más sabia de las aves, y al ver la desesperación del árbol, le dijo: No te preocupes, tu problema no es tan grave, es el mismo de muchísimos seres sobre la tierra. Yo te daré la solución.

¡No dediques tu vida a ser como los demás quieran que seas. Sé tu mismo, conócete, y para lograrlo, escucha tu voz interior!.

Y dicho esto, el búho desapareció.

¿Mi voz interior? ¿Ser yo mismo? ¿Conocerme? Se preguntaba el árbol, desesperado...
¡Cuando de pronto comprendió!

Y cerrando los ojos y los oídos, abrió el corazón, y por fin pudo escuchar su voz interior diciéndole: Tú jamás darás manzanas porque no eres un manzano, ni florecerás cada primavera, porque no eres un rosal.

¡Eres un roble! Y tu destino es crecer grande y majestuoso. Dar cobijo a las aves, sombra a los viajeros, belleza al paisaje.Tienes una misión ¡Cúmplela!.

Y el árbol se sintió fuerte y seguro de si mismo, y se dispuso a ser todo aquello para lo cual estaba destinado.

Así, pronto llenó su espacio y fue admirado y respetado por todos. Y sólo entonces el jardín fue completamente feliz.

Yo me pregunto, al ver a mi alrededor, ¿Cuántos serán robles que no se permiten a si mismos crecer?.

¿Cuántos serán rosales que, por miedo al reto, sólo dan espinas? ¿Cuántos, naranjos que no saben florecer?

En la vida, todos tenemos un destino que cumplir, un espacio que llenar. No permitamos que nada ni nadie nos impida conocer y compartir la maravillosa esencia de nuestro ser.¡Nunca lo olvides!

domingo, 8 de septiembre de 2013

El Suicidio

El suicidio es el acto por el que un individuo, deliberadamente, se provoca la muerte.

Aquí en México al año mueren por suicidio alrededor de un millón de personas, cada día hay en promedio casi 3 mil personas que ponen fin a su vida; al menos 20  intentan suicidarse por cada una que lo consigue y se afectan al menos 6 personas cercanas. Se estima que las dos terceras partes de quienes se quitan la vida sufren depresión y que los parientes de los suicidas tienen un riesgo más elevado (hasta cinco veces más) de padecer tendencias al respecto. Los padecimientos psíquicos se encuentran presentes en 9 de cada 10 casos de suicidio; entre ellos, aparte de la depresión se encuentran también los trastornos de ansiedad y las adicciones.

Muchas religiones monoteístas lo consideran un pecado, y en algunas jurisdicciones se considera un delito. Por otra parte, algunas culturas, especialmente las orientales, lo ven como una forma honorable de escapar de algunas situaciones humillantes o dolorosas en extremo.

El suicidio puede ser efecto de trastornos psiquiátricos, que comúnmente se acompañan de depresión o ansiedad, como el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno de pánico, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad, y otros trastornos, o cuestiones de vida estresantes, como problemas serios a nivel financiero o en las relaciones interpersonales.

 En estos casos patológicos es principalmente la enfermedad lo que provoca el suicidio y no el análisis lógico del individuo. Antes que la acción, el suicidio comienza en el pensamiento.

Ya sea por problemas personales y/o emocionales, las personas suicidas deben ser evaluadas como individuo para entonces entender el suicidio a nivel social. Estos individuos poseen un sentido de indefensión y desesperanza ante las situaciones que los afectan. Las personas suicidas exhiben algunas características tales como depresión, impulsividad, baja tolerancia a la frustración y son personas sin espíritu de lucha. Suelen ser pacientes más agresivos, exigentes, dependientes e insatisfechos que los demás. Teniendo en cuenta el perfil de la persona suicida se podrían prevenir algunos suicidios con psicoterapia, farmacoterapia y hospitalización en casos extremos. Los indicadores y comportamientos varían dependiendo de la persona. EL DSM-4 “los pensamientos recurrentes (no solo el temor a la muerte), ideación suicida recurrente sin un plan específico o una tentativa de suicidio o un plan específico para suicidarse son síntomas de personas con depresión mayor”.

El proyecto suicida nunca es improvisado, aunque la realización a veces sea impulsiva. El suicida lo venía pensando desde tiempo antes, y en la mayoría de los casos se lo había comunicado a alguien con anterioridad. La idea de que alguien que habla de suicidarse no lo hará es falsa, toda amenaza debe ser tomada seriamente.

La mayoría de los intentos de suicidio no terminan en muerte. Muchos de estos intentos se llevan a cabo en una forma en que el rescate sea posible. Estos intentos a menudo representan un grito desesperado en busca de ayuda.

Algunas personas intentan suicidarse de una manera que sea menos probable de llevar a la fatalidad, como envenenamiento o sobredosis. Los hombres, especialmente los ancianos, tienen mayor probabilidad de escoger métodos violentos, como dispararse. Como resultado, los intentos de suicidio por parte de ellos tienen mayor probabilidad de consumarse.

Hay que diferenciar las tentativas de suicidios de los suicidios consumados, los primeros suelen ser llamadas de atención pero hay que controlarlos muy de cerca porque dichas tentativas suelen repetirse con bastante asiduidad durante las primeras semanas que siguen a la tentativa y existe el riesgo finalmente de consumarlo.

Freud aporta la hipótesis psicoanalítica de que el suicidio manifiesta una agresividad dirigida originalmente contra otra persona (el objeto de amor perdido) que al no poder ser descargada se dirige hacia el propio individuo, es decir, secundariamente, contra sí mismo.

Para algunos colegas psiquiatras y psicólogos no existe un único factor desencadenante de un suicidio, sino que éste es una acción multi-determinada por diversos factores intervinientes que al conjugarse se potencian. Es natural en el hombre relacionarse con su entorno y socializar, pero cuando estos vínculos se rompen se piensa que cierto problema no tiene solución y la persona se encuentra sumergida en un estado de depresión total. Entonces, ve en el suicidio una salida fácil y rápida para acabar con tanto malestar emocional.

Las personas que se suicidan se sienten perseguidos por su propia tortura. Es su culpa la que les hace no estar en paz consigo mismos

El ser humano continuamente lleva a cabo acciones auto-destructivas como por ejemplo fumar, beber en exceso, practicar deportes de riesgo pero la intención habitualmente no es la de acabar con la propia vida sino experimentar determinado placer. Cuando una persona tiene una intención de suicidio no buscan el deleite sino acabar con el sufrimiento porque su visión de túnel no permite ver otras posibles salidas.

Toda muerte meditada o inmediata de un acto positivo o negativo, ejecutado por la misma víctima, se considera suicidio. La persona renuncia a su existencia, este acto es cumplido con conciencia de lo que va a ocasionar. La víctima sabe cuál va a ser el resultado de su conducta.


Los tipos de suicidio son los siguientes:

Suicidio consumado: Conducta auto-destructiva y auto infringido que acaba con la muerte de la persona que lo lleva a cabo.

Suicidio frustrado: Suicidio que no llega a consumarse porque un imprevisto (algo con lo que no contaba el sujeto) lo interrumpe. Es aquel acto suicida que, de no mediar situaciones fortuitas, no esperadas, casuales, hubiera terminado en la muerte.

Intento de suicidio: Daño auto infringido con diferente grado de intención de morir y de lesiones. También denominado parasuicidio, tentativa de suicidio, intento de auto-eliminación o autolesión intencionada. Es aquel acto sin resultado de muerte en el cual un individuo deliberadamente, se hace daño a sí mismo.
  • Ideación suicida: Consisten en pensamientos de terminar con la propia existencia y que pueden adoptar las siguientes formas de presentación:
  • Idea suicida sin un método específico, pues el sujeto tiene deseos de matarse pero al preguntarle cómo lo va a llevar a efecto, responde: “no sé cómo, pero lo voy a hacer”.
  • Idea suicida con un método inespecífico o indeterminado en la que el individuo expone sus deseos de matarse y al preguntarle cómo ha de hacerlo, usualmente responde: “De cualquier forma, ahorcándome, quemándome, pegándome un balazo.”
  • Idea suicida con un método específico no planificado, en la cual el sujeto desea suicidarse y ha elegido un método determinado para llevarlo a cabo, pero aún no ha ideado cuándo lo va a ejecutar, en qué preciso lugar, ni tampoco ha tenido en consideración las debidas precauciones que ha de tomar para no ser descubierto y cumplir con sus propósitos de autodestruirse.
  • El plan suicida o idea suicida planificada, en la que el individuo desea suicidarse, ha elegido un método habitualmente mortal, un lugar donde lo realizará, el momento oportuno para no ser descubierto, los motivos que sustentan dicha decisión que ha de realizar con el propósito de morir.

Gesto suicida: Amenaza con hechos sobre una conducta auto-destructiva que se llevará a cabo. Suele estar cargada con simbolismos. Es el ademán de realizar un acto suicida. El gesto suicida incluye el acto, que por lo general no conlleva lesiones de relevancia para el sujeto, pero que hay que considerar muy seriamente.

Amenaza suicida: Lo mismo que el anterior pero con palabras. Consiste en la insinuación o afirmación verbal de las intenciones suicidas, expresada por lo general ante personas estrechamente vinculadas al sujeto y que harán lo posible por impedirlo. Debe considerarse como una petición de ayuda.

Equivalentes suicidas: Son auto-mutilaciones que puede hacerse una persona.

Suicidio colectivo: La conducta auto-destructiva la llevan a cabo varias personas a la vez. En este tipo de suicidios lo normal es que una persona del grupo sea la inductora y el resto los dependientes.

Suicidio racional: Una persona que tras una larga enfermedad por ejemplo incapacidad, llega a la conclusión de que lo mejor que puede hacer es suicidarse.

El suicidio accidental: El realizado con un método del cual se desconocía su verdadero efecto o con un método conocido, pero que no se pensó que el desenlace fuera la muerte, no deseada por el sujeto al llevar a cabo el acto. También se incluyen los casos en los que no se previeron las complicaciones posibles

El Suicidio intencional: Es cualquier lesión auto-infligida deliberadamente realizada por el sujeto con el propósito de morir y cuyo resultado es la muerte. En la actualidad aún se debate si es necesario que el individuo desee morir o no, pues en este último caso estaríamos ante un suicidio accidental, en el que no existen deseos de morir, aunque el resultado haya sido la muerte.

De todos los componentes del comportamiento suicida, los más frecuentes son las ideas suicidas, los intentos de suicidio y el suicidio consumado, sea accidental o intencional.

Las ideas suicidas son muy frecuentes en la adolescencia sin que ello constituya un peligro inminente para la vida, si no se planifica o se asocia a otros factores, llamados de riesgo, en cuyo caso adquieren carácter mórbido y pueden desembocar en la realización de un acto suicida.


Llame a su médico o asista de inmediato con un profesional de la salud mental, si usted o alguien que usted conozca está teniendo pensamientos suicidas

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Nadie hará por ti lo que no hagas por ti mismo

Todo comienza con uno mismo. Desde la infancia empezamos a tener una imagen propia de quiénes somos, cómo lucimos físicamente, para qué tenemos capacidades, talentos y cuáles son nuestras debilidades. Nos formamos esa auto-imagen mental desde niños, le vamos dando forma gracias a todas las experiencias que vivimos, pero cuando auto-saboteamos nuestra propia imagen y dudamos o dejamos de creer en nuestras capacidades, perdemos la herramienta para lograr metas y deseos.
Para el campo del desarrollo personal no hay atajos. Rige la ley de la cosecha, recogemos lo que sembramos, ni más ni menos. Nuestra vida no está marcada por lo que hicieron nuestros padres o nuestro abuelo, tampoco por circunstancias sobre las que no tenemos control. Nuestra vida está marcada por nuestras decisiones. Lo que tú haces hoy es lo que podrás recoger mañana.

Nacer  en una familia pobre, haber vivido la separación de nuestros padres, tener una enfermedad o cualquier otra circunstancia no significa que nuestra vida tenga que estar marcada permanentemente por estos hechos. El único obstáculo para conseguir lo que deseas eres tú mismo. Si provienes de una familia pobre, lucha por salir de la miseria, si tus padres se han separado, aprende la lección y trata de establecer una relación fructífera con tu pareja, si tienes una enfermedad, acéptala y sigue adelante, si tuviste un trauma cuando eras niño, ahora ya no lo eres, ahora como adulto tienes muchos nuevos recursos que puedes poner en marcha para superarte. Nadie hará por ti lo que tú tienes que hacer por ti mismo.

Todo en ti es único e importa cada detalle de ti, pero es posible que, al compararte con los demás, quisieras tener más dinero, una mejor casa, un auto del año, tener más estatura, verte mejor, tener tu ojos azules o verdes, tener más cabello o de otro color y un sin fin de tópicos que simplemente te pueden agobiar; por lo que te digo, es mejor que dejes de compararte, que dejes de mirar las realidades ajenas porque no son las tuyas y que, reconociendo tus bondades, bendiciones, habilidades, posibilidades, empieces a enfocarte en lograr todo lo que puedes, agradeciendo lo que tienes y sabiendo que eres perfectamente imperfecto, que eres una obra maestra.

Cuando reconoces esto, en primer lugar, por simple que parezca, abres tus caminos a nuevas posibilidades. Debes sentir orgullo de la persona que eres, cuando te amas, te aceptas, sabes que mereces lo mejor, lo asumes, lo crees y lo proyectas y es entonces cuando la vida trae hacia ti nuevas oportunidades y los sueños dejan de ser efímeros y se tornan realidades. Abre caminos de conciencia y comienza a elegir por ti.

Si bien es cierto, no siempre nuestros días brindan lo que esperamos y a veces nuestra vida toma rumbos imprevisibles, acepta el camino abierto que tienes por delante con todas tus capacidades para lograr lo que deseas. Cree en ti mismo y entiende que hay algo dentro de ti mayor que cualquier obstáculo. Persigue tus sueños.

Hazlo lo mejor que puedas con lo que tienes. Se Feliz con lo que tienes mientras consigues lo que quieres. Trabaja para salir de las situaciones que no te benefician. Lucha por superar cualquier problema que se presente. Si no lo haces tú ¿Quién lo va hacer?

Cambia la perspectiva como te ves y sientes contigo mismo y con los demás, modifica conductas y pensamientos negativos, has cosas diferentes, y se abrirán ante ti nuevas posibilidades.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Estrés Postraumático

Las víctimas de atentados, atracos, violaciones, malos tratos y abusos, o acontecimientos violentos o peligrosos en general suelen mostrar serias dificultades para librarse de los pensamientos y sentimientos asociados a esos acontecimientos. 

Cuando esta situación se prolonga en el tiempo y la persona se siente incapaz de retomar una vida normalizada hablamos de estrés postraumático. A veces, también se puede diagnosticar este cuadro cuando el sujeto no ha sido víctima pero sí testigo (o bien ha conocido por alguien) de hechos que atentan contra la integridad física de las personas.

El trastorno de estrés postraumático hace que se sienta estresado y asustado después de pasado el peligro. Afecta su vida y a la gente que le rodea.
  • Puede causar problemas como:
  • Flashbacks o el sentimiento de que el evento está sucediendo nuevamente
  • Dificultad para dormir o pesadillas
  • Sentimiento de soledad
  • Explosiones de ira
  • Sentimientos de preocupación, culpa o tristeza

Los síntomas pueden empezar inmediatamente después del evento traumático y permanecer. Otras personas desarrollan síntomas nuevos y más serios meses o hasta años más tarde.

La presencia del estrés postraumático se conoce porque el individuo aquejado de este problema experimenta, sobre todo, una gran ansiedad. Más en concreto, puede observarse como siente temor, desesperanza y malestar corporal (o, en los niños, un comportamiento desestructurado o agitado).

Es muy característico que la persona recuerde una y otra vez el acontecimiento traumático y evite cualquier noticia o información relativa a él. Igualmente, tratará de no pasar por sitios que se lo evoquen o procurará no encontrarse con nadie que se lo pueda recordar.

Como cualquier víctima sufre en alguna medida malestar, el estrés postraumático sólo se debe diagnosticar cuando ha pasado ya un mes desde el acontecimiento. Pero debe seguir provocando un acusado malestar, y llevar a una desintegración de la vida social y del rendimiento laboral.

Los acontecimientos que más habitualmente originan un trastorno por estrés postraumático son: los combates en el frente de guerra, ataques personales violentos (agresión sexual y física, atracos, robo de propiedades), la muerte de seres queridos (en especial, los que suceden de forma repentina), el secuestro, el ser tomado como rehén, las torturas, el encarcelamientos, desastres naturales o provocados por el hombre, accidentes automovilísticos graves, o diagnóstico de enfermedades potencialmente mortales. Ciertas relaciones muy intensas y con un final doloroso también provocan este cuadro.

En los niños, los acontecimientos más característicos como fuente de este problema son: los abusos sexuales, el maltrato físico y la muerte de los padres u otros cuidadores.

Aunque de forma menos habitual, también son causa del estrés postraumático la contemplación de sucesos dramáticos: accidentes graves (de automóviles, trenes...); la muerte no natural de otras personas a causa de la guerra, accidentes, ataques violentos y terroristas; ser testigo de desastres naturales (inundaciones, tsunamis, terremotos...); o contemplar de forma inesperada muertes, amputaciones o fragmentaciones del cuerpo humano. Igualmente, puede causar un trauma ver estos sucesos en la televisión o en los periódicos, o, incluso, recibir la información a través de la narración de otras personas.

El trastorno se vuelve más grave y duradero cuando el trauma es obra de otros seres humanos (actos terroristas, torturas, violaciones). Y la probabilidad de presentar este trastorno aumenta cuanto más cerca físicamente pueda encontrarse el agente estresante o más próximo se halle el sujeto del lugar donde ocurrió.

Las maneras de revivir el trauma pueden ser muchas, pero las más habituales son las siguientes: recuerdos que no se pueden parar y que vuelven continuamente a lo largo de todo el día, pesadillas repetitivas en las que el acontecimiento vuelve a suceder, y también, aunque es menos frecuente, la re-experimentación del suceso como si estuviera pasando realmente en ese momento. Estos episodios pueden durar pocos segundos, pero también prolongarse durante horas o, incluso, varios días. Durante estos estados disociativos se revive todo con tal intensidad que se hace difícil distinguir entre la realidad y la fantasía.

 El trastorno suele empeorar cuando la persona se expone a situaciones que recuerdan o simbolizan lo que pasó (por ejemplo, aniversarios del suceso, entrar en un ascensor que se parece a aquel en el que fue violada, etc.).

Todas las personas con este trastorno se esfuerzan deliberadamente para no sentir y no pensar en el suceso, tratan de que no se hable de ello, y se enfrascan en actividades para tratar de olvidarlo; no obstante, muchas de estas actividades acaban, al fin, por volverse recordatorios del hecho. Sólo algunas personas, intensamente traumatizadas, consiguen "olvidar" o "borrar de su mente" cualquier vestigio de lo pasado. Sin embargo, cuando algo lo vuelve a recordar sufren crisis de intenso malestar.

Justo después de vivir el acontecimiento traumático, algunas personas parecen mostrarse indiferentes. Esa reacción se denomina "embotamiento psíquico" o "anestesia emocional", y suele desaparecer al cabo de un tiempo.

Muchas personas con este cuadro acaban perdiendo interés por participar en actividades que antes les resultaban agradables, tienden a alejarse de los demás y a restringir sus contactos sociales y, sobre todo, pierden la capacidad para sentir determinadas emociones (especialmente, aquellas que hacen referencia a la intimidad, la ternura y la sexualidad). Por otro lado, pueden creer que ya no tienen futuro (familiar, laboral, social...) y que nunca más podrán desarrollar una vida normal, como antes del trauma.

Entre los síntomas que suelen perpetuarse al padecer este problema cabe citar: la dificultad para conciliar o mantener el sueño, las respuestas exageradas de sobresalto y miedo, la irritabilidad y los ataques de ira y la dificultad para concentrarse o ejecutar distintas tareas.

La detección y reconocimiento del estrés asociado a situaciones traumáticas es el primer paso para el individuo en su camino para su total recuperación e integración social.


El tratamiento es a través de psicoterapia y/o fármacos por Psicólogos Clínicos/Psiquiatras se constituye como el factor crucial junto a la propia actitud y predisposición del paciente, para ayudar a las víctimas a afrontar la tragedia y continuar con su vida de forma satisfactoria.