martes, 21 de enero de 2014

Psico-Oncológia

Gestalt

La persona que es diagnosticada con una enfermedad oncológica recibe un impacto emocional enorme, su vida toda se desacomoda, la vivencia que muchas experimentan es que han recibido un golpe extraordinariamente fuerte desde el exterior que ha derrumbado sus vidas y la organización familiar. El diagnóstico generalmente es sorpresivo, en muchos tipos de cáncer la progresión hasta su detección es asintomática y silenciosa, y en los casos en que hay síntomas que avisan muchas veces son ignorados.

Desde el inicio de la enfermedad se enfrentan múltiples duelos, comenzado por la pérdida de la salud. El diagnóstico de cáncer es en sí mismo una situación traumática, difícil de digerir, irrumpe sorpresivamente y desorganiza. Su mayor fuerza traumática además de lo inesperado, reside en su inevitable asociación cáncer=muerte, cáncer=dolor, y en que es una de las enfermedades estigmatizantes de nuestro tiempo. Pareciera que la percepción que poseemos de la muerte ha dejado de ser un hecho natural que forma parte del ciclo de la vida, para convertirse en una tragedia, un accidente, una desgracia que le sucede siempre a otro.

Sin embargo la enfermedad oncológica no es una sola enfermedad como comúnmente se cree, sino que es un conjunto de enfermedades, en las que varía enormemente su pronóstico y tratamiento de acuerdo a su localización, estadio, estirpe tumoral, etc. Por este motivo es imprescindible conocer en cada caso en particular el diagnóstico, pronóstico y tratamientos, contactándose con el médico oncólogo; ya que quien consulta puede tener un cáncer con elevadísimos índices de curación (como los de testículo) , u otros tipos que si no pueden cronificarse llevan a la muerte.

A pesar de que hay muchos tipos de cáncer, y la oncología nos brinda un pronóstico que nos orienta, cada persona es única y responde de manera personal, por lo que es importante que no perdamos de vista la originalidad y el misterio en cada ser humano.

Entonces, el cáncer no es sólo una enfermedad mortal, sino una enfermedad grave, compleja, que irrumpe traumáticamente y amenaza seriamente la vida de la persona enferma, que para poder vivir tendrá que sobreponerse al impacto diagnóstico y afrontar los tratamientos, casi como los trabajos del héroe. Ingresa en un tiempo personal en el que todo se relativiza, se acomodan las prioridades, se da importancia a lo importante. El objetivo esta claro, es la recuperación de la salud y para lograrlo hay que utilizar todos los recursos propios y ambientales que estén disponibles.

El trabajo con pacientes con enfermedad oncológica requiere del acompañamiento en distintas etapas, que variarán de acuerdo a la evolución: etapa diagnóstica, período de tratamientos, recuperación de la salud, cronicidad y progresión de la enfermedad y final de la vida.

Etapa diagnóstica

Inicialmente es de contención, hay una gran movilización emocional, los sentimientos mas frecuentes son angustia, irritabilidad, incredulidad, desesperación, ira, miedo, impotencia, tristeza y abatimiento. El objetivo es que la persona pueda sobreponerse al impacto diagnóstico y pueda reorganizarse para lograr un adecuado afrontamiento. Las intervenciones se dirigen a orientar y disipar la confusión. Es importante el conocimiento sobre oncología del terapeuta, se realizan intervenciones psicoeducativas, de psicoprofilaxis y tendientes a la organización yoíca. Se hace figura tanto en los soportes internos como ambientales. Se contacta al médico tratante y se trabaja el vínculo del paciente con él, también es el momento del armado de la red de sostén. Cuando la familia es de muy pocos miembros o distante la red se extiende a quien este disponible, pueden ser vecinos o compañeros de trabajo.

Período de tratamientos

La capacidad de afrontamiento, de sobreponerse de la persona, dependerá tanto de sus recursos internos, de su ambiente y del significado que le de a su enfermedad y a los tratamientos. Habrá que ir organizando, desmenuzando, ese suceso traumático, entonces eso que parecía imposible de atravesar se va caminando paso a paso, “el sólo por hoy”, una cosa por vez, desde el aquí y ahora. El ejercicio de la no anticipación, el estar en el presente descubriendo los apoyos propios y ambientales, el armado de la red, lo que sí hay, lo que sí se puede.

El paciente se va ubicando, la confusión cede, comienza a ver una luz, un camino a seguir. El objetivo es la adherencia a los tratamientos, y la realización de los mismos con una buena tolerancia y escasos efectos adversos. Aquí se trabaja con el conocimiento, las creencias y las fantasías en relación a los tratamientos, pueden aparecer fuertes miedos e ideas muy distorsionadas acerca de ellos. Se utilizan intervenciones psicoeducativas y técnicas de relajación y visualización para que los tratamientos sean bien recibidos y así aumentar la buena tolerancia a los mismos. De existir efectos adversos de importancia deben siempre ser controlados o por el medico tratante o si es necesario mediante una consulta con cuidados paliativos, ya que es mucho lo que esta especialidad tiene para ofrecer brindando confort y bienestar en cualquier momento de la enfermedad.

Si la persona esta dispuesta, también es el tiempo de comenzar a explorar sus creencias, sentimientos y el significado de su enfermedad.

Recuperación de la salud

La persona finalizó los tratamientos como la cirugía, radioterapia o quimioterapia y los estudios diagnósticos indican que esta libre de enfermedad. Es un período en el que se da el llamado Síndrome de Damócles, en el que la persona esta bien, pero el riesgo de recaer con una recidiva pende como una espada sobre su cabeza. Se requiere que la persona se realice controles periódicos, si no se observa presencia de enfermedad estos controles son cada vez mas espaciados y la curación se produce con la no recidiva en un plazo en años. Es el momento del regreso a las actividades previas a enfermar, se trabajan los miedos que aparecen y que se ha cambiado y transformado a partir de esta situación vivida.

Cronicidad

Hoy en día el cáncer es considerado una enfermedad crónica, es mucho lo que la medicina tiene para ofrecer si no es posible la curación. El objetivo buscado es que la persona continué viviendo con la mayor autonomía y calidad de vida posible, a pesar de que siempre estará sujeta a controles y tratamientos mas o menos periódicos.

Progresión de la enfermedad y final de la vida

La progresión se da cuando la enfermedad no es contenida por los tratamientos y no puede mantenerse en estado de cronicidad. El avance de la enfermedad conduce a la persona al final de su vida. En este período se trabaja interdisciplinariamente y es fundamental que la persona esté asistida por un equipo de cuidados paliativos para que tenga un adecuado control de síntomas. Se busca el confort y bienestar del paciente, y en el caso en que es posible, que pueda morir en su casa rodeado de sus objetos y seres queridos.

Es un momento de mucha intimidad, donde el acompañamiento debe ser sumamente respetuoso y no invasivo, siguiendo más que nunca al paciente como nuestro guía. Es mas importante la presencia que las palabras, los gestos y el lenguaje corporal cobran gran preponderancia, es el momento de facilitar el cierre de situaciones pendientes, las despedidas de los seres queridos y el desapego de esta vida. Es un período emocional y espiritualmente muy intenso. El enfoque Gestáltico con su marco teórico y su modo de abordaje es naturalmente afín para trabajar en psicooncología, sin que sea necesario hacer muchas de las adecuaciones teóricas y técnicas que les requiere a los colegas de otras líneas. Algunos de los puntos de apoyo son:

  • La confianza en la autorregulación organísmica y el desarrollo de las potencialidades
  • La concepción unificadora cuerpo-mente del ser humano
  • El centramiento en el presente y el darse cuenta
  • Noción de campo organismo-ambiente
  • Figura en los soportes y recursos del paciente
  • Figura en la responsabilidad y autenticidad del paciente
  • Reaprendizaje experiencial de nuevas maneras de estar en el mundo
  • La actitud del terapeuta:
  • No fomenta el desarrollo de la neurosis de transferencia
  • Se alía con los aspectos sanos del paciente
  • Se utiliza como instrumento y la contratransferencia esta al servicio del paciente
  • Respeta y explora las resistencias
  • Además de la observación fenomenológica y del método dialogal utiliza recursos dramáticos, plásticos, de movimiento, respiración, visualizaciones, etc.
  • Confía en la capacidad del paciente para recuperar su autonomía

Si bien, toda persona con una enfermedad oncológica atravesará las etapas anteriormente descriptas de acuerdo a su evolución, se podrán alcanzar distintos niveles de profundidad en el trabajo psicoterapéutico: del afrontamiento, del significado y de la trascendencia.

Del afrontamiento

Consiste en que la persona desarrolle los recursos necesarios para poder enfrentar las condiciones que imponen la enfermedad y los tratamientos, sin que aparezca interés en profundizar acerca del proceso de enfermar.

Del significado

En algunas personas surge la necesidad de entender el significado que la enfermedad que atraviesan pueda tener para ellas. Entonces la enfermedad, como nos enseña la Nana, la Dra Adriana Schnake; en su Enfoque Holístico de la Salud y la Enfermedad; trae una posibilidad para ser descubierta. Aquel órgano enfermo posee un mensaje a ser descifrado, entonces a partir de un diálogo gestáltico con él, con el sistema inmunológico y la célula neoplásica, la persona podrá integrar aquellas características o aquel aspecto rechazado y proyectado, entendiendo y vivenciando que lo ha llevado a ese desequilibrio.

De la trascendencia

Va más allá de la evolución que tenga la enfermedad, toda la existencia cobra un nuevo sentido, se supera la dimensión de la personalidad, esta presente la dimensión espiritual y hay una elevación de la conciencia. El acompañamiento de todos los pacientes, brinda un aprendizaje, pero estas personas en especial pueden ser sabios maestros, brindándonos el privilegio de ser testigos de su proceso de transformación. Simbólicamente es la culminación del camino del héroe.

La enfermedad misma puede convertirse en un momento privilegiado para tomar conciencia de la existencia que se está llevando. La tarea consiste en acompañar en los distintos niveles de darse cuenta hacia una existencia más plena. Sin embargo las posibilidades son variadas: algunas personas pueden crecer significativamente , otras solo darse cuenta de algún beneficio secundario de la enfermedad, como las cosas que se permiten por estar enfermos, y otros pueden lograr verdaderas conquistas para sí mismos cuando están afrontando el cáncer, pero que se pierden al recuperar la salud.

Enfermar gravemente implica siempre una crisis en la vida de la persona que lo experimenta, tanto en el sentido de desequilibrio o dificultad como de cambio u oportunidad, al igual que un ideograma del I Ching que une peligro y oportunidad.

Bibliográfica

Elisabeth Kübler-Ross “Sobre la Muerte y los Moribundos” (Ed. Grijalbo-1993) Stephen Levine “¿Quién Muere?” (Ed. Era Naciente-1997)
Stephanie Matthews-Simonton, O. Carl Simonton, James L. Creighton “Recuperar la Salud (una apuesta por la vida)” (Ed.
Los Libros del Comienzo-1998)
Fritz Perls “Testimonios de Terapia”(Ed. Cuatro Vientos-1996)
Adriana Schnake “Los Diálogos del Cuerpo” (Ed. Cuatro Vientos-1995)
Adriana Schnake “La Voz del Síntoma” (Ed. Cuatro Vientos-2002)
José Schavelzon, Jayme de Marsillac y otros “Impacto Psicológico del Cáncer” (Ed. Galerna-1978)
Richard Wilhelm “I Ching, el libro de las mutaciones” (Edhasa 1990)
Zinker Joseph “El proceso Creativo en la Terapia Gestáltica” (Ed. Paidós-2000)

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