martes, 3 de junio de 2014

¿Decisión de tener un Hijo?

Tener un hijo es una decisión trascendental que modificará toda tu vida. Elegir el momento ideal es muy importante para facilitar la vida de ese bebé, ya que si la relación con tu pareja no es la adecuada, el nivel económico no es suficiente o tu carrera profesional te absorbe más tiempo del que tienes, el niño notará esas carencias."Quien decide tener un hijo, decide que su corazón camine fuera de su cuerpo".
¿Cómo saber si es el mejor momento?

Muchas parejas desean esperar al momento ideal para tener un bebé: Uno en que las condiciones materiales, profesionales y emocionales aseguren una época perfecta para el embarazo. Pero los problemas profesionales, financieros y de salud pueden surgir en cualquier momento. Por eso, no debes agobiarte con preparar un mes ideal para quedarte embarazada, ya que si luego surgen complicaciones, será más duro de afrontar.

Si tu interés por ser padres es reciente, tal vez te preguntes si están  preparado o no. Si ya has construido una vida plena (una buena casa, un buen trabajo, una relación de pareja satisfactoria), te resultará más difícil tomar la decisión, ya que un hijo cambia todas las perspectivas. Has invertido mucho en tu carrera, tus amistades y existen aficiones y actividades muy importantes para ti que deberás dejar de lado. El embarazo y la maternidad y su crianza modificarán el estilo de vida y perderás libertad y espontaneidad, lo que te puede resultar difícil de aceptar. Pero ¿y las satisfacciones y alegrías de crear una nueva vida?.

Adquirir una perspectiva realista

Ser padres es una de las mejores experiencias de la vida, pero también tiene su lado negativo:
Noches sin dormir, niños sin parar de llorar, bebés exigentes e impredecibles, enfermedades. Hasta que se hacen mayores, no pueden decirte qué les pasa ni qué necesitan, lo que hace que te sientas perdido y frustrado. Los bebés también exigen mucho tiempo y atención. Durante meses, él será tu máxima prioridad, lo que puede suponer una tensión importante en tus relaciones, tu trabajo y tu satisfacción personal.

Sin embargo, estos aspectos que demandan la mayor atención serán también los que acabarás apreciando como más valiosos y enriquecedores. Tu bebé no sólo pondrá tu mundo patas arriba, sino que además te enseñará que tienes una inmensa capacidad para alimentar una vida. Te devolverá tu amor, haciendo que te sientas la persona más especial del mundo. Aun en los momentos más frustrantes, una sonrisa o una abierta y brillante carcajada de tu bebé pueden hacerte olvidar el agotamiento y las fiestas perdidas con tus amigos.

La decisión de tener un hijo es, en la actualidad, elegida por ambos padres e implica una responsabilidad y un desafío de por vida. 

Se dice que ningún hecho de nuestra vida nos hace más mujer y más hombre que ser padres y madres de un hijo. Quizás por todo esto no haya una decisión humana más trascendente y más sublime que la de traer un hijo al mundo.

La fuerza de la paternidad brota de la relación de pareja. A veces, sin saberlo, tenemos ideas equivocadas respecto a ser padres, por esta razón debemos pensar detenidamente cuáles son los motivos que nos hacen querer tener un hijo o no tenerlo.  

Las mujeres tienen el poder de decidir  ser madres o no, pero es importante reflexionar sobre si están en condiciones de tener un hijo y si tienen el apoyo de su compañero antes de tomar la decisión. Y si no tenemos pareja, si realmente están en condiciones de tener un hijo. Es muy importante comunicarnos con nuestra pareja, para que él sepa qué es lo que sentimos y lo que pensamos. En la actualidad, es necesaria una planificación familiar correcta.

Se refiere al Aborto como “como una forma de suicidarse, de mutilarse a sí misma de quitarse una parte del alma”.

En psicoanálisis Un niño es antes de nacer y de tener existencia propia, un lugar. Un lugar en el psiquismo de los padres. Un lugar vacío que ha de llenarse por el camino del deseo. Del deseo de un hijo. Se trata de un sujeto. Entendiendo sujeto como un efecto del lenguaje por lo tanto, un sujeto dividido, en falta, castrado. De acuerdo al concepto que los adultos tengan del niño así será esperado, libidinizado y sostenido afectivamente. (el deseo del otro) o a la función paterna como el soporte de la actividad simbólica de cada sujeto (nombre del padre).

“Para Freud la madre va a depender de su paso por el complejo de Edipo. Si una mujer elabora el complejo de castración, transformando la envidia del pene en deseo de tener un niño, resulta no sólo la más acabada feminidad, sino lo que le permite a una mujer ser madre. Freud considera la maternidad como una posición subjetiva consecuencia de una elección forzada del sujeto ante la castración. Esto explica tanto la maternidad como el rechazo de la misma por una mujer. Considera en su artículo sobre La Feminidad que el destino normal para una mujer es transformar el penisneid en deseo de niño. Una verdadera mujer es una madre”. La interpretación es la del deseo de tener un niño y de la satisfacción de la madre con su hijo como una satisfacción del deseo de tener en continuidad con el complejo de castración femenino como envidia del pene. Seria un objeto de deseo para Lacan.

El deseo de tener un hijo en la mujer suele proyectarse en una representación imaginaria, un fantasma, al lograrse, no lo ve como algo suyo si no fuera de ella, ajeno a su cuerpo, es un deseo inconsciente después del deseo incestuoso de la infancia. Se convierte en una  insatisfacción del deseo objetal por su simbolismo del falo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada