jueves, 3 de julio de 2014

El Síndrome de Capgras: Fantasmas en el Cerebro

Afecta la capacidad de identificación del paciente. Esta rara patología se caracteriza por la creencia delirante recurrente de que una persona, normalmente del entorno cercano del paciente, ha sido remplazada por un impostor. En general los pacientes describen diferencias imperceptibles entre la persona original y el impostor. Es decir, el impostor es idéntico físicamente al familiar reemplazado, pero no es él.

 Como un espectro del delirio: Síndromes de falsa identificación delirante, denominada también síndromes psicológicos infrecuentes.

Aunque el “delirio del doble” o "síndrome del impostor" ya habia sido descrito por Kahlbaum y Janet entre otros, fue nombrada en honor a Jean Marie Joseph Capgras, psiquiatra francés que reconoció la enfermedad bajo el nombre de l'illusion des sosies (ilusión de los dobles) en 1923. Capgras reportó el caso de una mujer de 74 años que afirmaba que su esposo había sido remplazado por un extraño. La paciente reconocía con facilidad a los demás familiares, todos excepto a su esposo.

El sindrome de Capgras pertenece a un grupo de síndromes aun mal conocidos que tienen en común la anosognosia-anosodiaforia, esto es la dificultad de reconocimiento de algo que o bien se perdió o bien que aun estando no se reconoce como propio, es un sindrome de extrañamiento de algo, usualmente una extremidad perdida o amputada (miembro fantasma) o bien a negaciones de la pérdida de una función motora secundaria a hemiplejias izquierdas por una lesión del hemisferio no-dominante. Fueron los neurólogos franceses, precedidos por Babinsky los primeros en describir dicho síndrome y fueron los psiquiatras franceses los primeros en destacar la anisodiaforia (indiferencia) como la emoción predominante en estos síndromes de extrañamiento y el correlato mental de la anosognosia.

Efectivamente anosognosia y anisodiaforia son síntomas que andan de la mano en este tipo de síndromes de identificación errónea, donde podemos incluir al sindrome de Charles Bonnet, las alucinaciones musicales, el muy conocido y estudiado “miembro fantasma”, el sindrome de la mano ajena, el sindrome de Fregoli y el síndrome de Capgras.

Existen casos en los que el síndrome se asocia a la esquizofrenia paranoide. Algunos pacientes han llegado a afirmar que sus familiares han sido abducidos por extraterrestres y cambiados por clones similares, pero no iguales. En algunos casos, la persona cree que ella misma es, en su totalidad o en parte, un duplicado. En algunos casos, los individuos con la ilusión de Capgras ven objetos duplicados en lugar de personas duplicadas.

Esta patología también se asocia a otros el trastorno como el esquizoafectivo o los trastornos del estado del ánimo y raramente, se puede asociar a enfermedades no psiquiátricas, como la epilepsia, el accidente cerebrovascular, un traumatismo craneal, tumores cerebrales, enfermedades degenerativas como la enfermedad de Alzheimer o demencia por cuerpos de Lewy, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, enfermedades metabólicas, enfermedades infecciosas, e intoxicaciones por sustancias de abuso, entre otras.

¿Por qué se produce?

Algunos de los primeros indicios de las posibles causas del síndrome de Capgras fueron sugeridas por el estudio de pacientes con lesiones cerebrales que habían desarrollado la prosopagnosia. (Interrupción  de la percepción de rostros, tanto del propio como del de las demás personas, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona). En esta condición, los pacientes son incapaces de reconocer las caras conscientemente, a pesar de ser capaz de reconocer otros tipos de objetos visuales.

Lo cierto es que no existe una única causa asociable a esta patología, pero en la mayoría de los casos está relacionado con lesiones en el hemisferio derecho, el lóbulo frontal, temporal y parietal, si bien también se presenta una alteración funcional relacionada con el circuito de la dopamina.

Es posible obervarlos en su forma aislada como tambien en asociación con esquizofrenias o demencias, tambien en accidentes vasculo-cerebrales, una posibilidad que algunos autores como Ramachandran han vinculado al giro fusiforme que es al parecer el lugar donde se procesan las caras (un lugar intermedio entre ambos hemisferios cerebrales).

Todas estas disfunciones provocan una dificultad para procesar de forma adecuada los rostros conocidos. Así pues, algunos señalan que se trataría de una alteración de la integración entre la información del hemisferio derecho con el izquierdo. Vigheto afirma que la lesión en el hemisferio derecho actuaría desinhibiendo el izquierdo, privándolo de informaciones adecuadas y llevando al sujeto a verbalizaciones delirantes.

En la mayoría de las ocasiones buscamos respuestas para las cosas que no podemos explicar y debido a las disfunciones cerebrales antes mencionadas, los pacientes no reconocen emocionalmente a la persona que está detrás de un rostro que si conocen.

Histein y Ramachadran proponen la siguiente hipótesis: una desconexión entre el sistema límbico, especialmente la amígdala (estrechamente relacionada con las emociones y los recuerdos emocionales)y la corteza temporal inferior impide a los pacientes acceder a la memoria emocional. Entonces, el delirio surgiría como una respuesta ante la situación patológica de no experimentar el sentido de familiaridad ante el rostro conocido, pudiéndose catalogar como una agnosia de reconocimiento familiar y un delirio secundario de re-duplicación que da sentido a esta agnosia.

Tratamiento

Este síndrome tan raro, tanto en la confusión de personas, como de objetos, es complicado de tratar. Se suelen aplicar medicamentos antipsicóticos, antidepresivos y terapias cognitivas y de conducta con cierto éxito, pero no hay nada que lo cure del todo. Si bien son poco frecuentes los casos de pacientes que presentan esta patología, es necesario encontrar el modelo correcto de tratar esta enfermedad.

Resulta interesante contrastar esta patología con el llamado Síndrome de Frégoli, en el cual ocurre justamente lo contrario: alguien físicamente distinto a un conocido nuestro nos parece la misma persona, ya que su forma de actuar y de manifestarse nos hace estar convencidos de ello.

Ambos síndromes son considerados raros, y en el fondo compartirían cierta ideación paranoide y conspirativa, en el sentido de que la persona siente que están tratando de engañarle.

Para hacer el diagnóstico, es importante descartar que no existe compromiso de conciencia o demencia severa, pues en estas condiciones los errores de reconocimiento son frecuentes y variables. Existe un intenso debate alrededor de si se debe considerar estas características como un síndrome o solamente como síntomas de un padecimiento mayor como: esquizofrenia, déficit de vitamina B12, hipertiroidismo, diabetes mellitus, intoxicaciones, traumatismos cráneo-encefálicos, accidentes vasculares, entre otros. 

La mente humana utiliza muchos trucos cognitivas entrelazados para llenar los vacíos de nuestras observaciones, fundamentalmente la construcción de una simulación que nos permite interactuar con nuestro mundo y la sociedad. 

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