lunes, 21 de septiembre de 2015

Trastorno Bipolar: Recomendaciones para Pacientes y Familiares

Convivir con el trastorno bipolar puede ser realmente difícil. Aunque hay algunas actitudes y conductas que pueden ayudar tanto al enfermo como a quienes les rodean.
Recomendaciones generales
  • Conocer la enfermedad: Leer libros, consultar en Internet, contactar con asociaciones y educarse (aprender conceptos, tipos diferentes de tratamientos, ir a grupos de ayuda, psicoterapias...).
  • Se debe distinguir entre varias fases del trastorno: En las crisis de manía e hipomanía se tiene poca colaboración; en la depresión normalmente sí que se colabora; y en la fase de eutimia prácticamente no hay síntomas.
  • Se debe identificar las señales de alarma de inicio de una descompensación, los denominados pródromos o síntomas iniciales, antes de que estos sean más graves y puedan darse situaciones de riesgo. Actuar con serenidad y sentido común. No culpabilizar a nadie de la situación.
  • En momentos de eutimia, planificar estrategias conjuntas, entre afectado, familiares, amigos y psiquiatra para afrontar futuros episodios agudos, incluso aprobar por compromiso mutuo una futura hospitalización. Se ha de tener en casa una copia del informe psiquiátrico actualizado.
  • Frente a la existencia de situaciones que sugieran un trastorno bipolar, se ha de consultar con un médico especialista que realice un diagnóstico por medio de una entrevista clínica. Si ya se tiene, y dudamos sobre la efectividad del actual tratamiento, podemos consultar con nuestro médico o hacer otra consulta médica.
  • Si existen síntomas depresivos o eufóricos se tendrá que evitar tomar decisiones transcendentes, al menos hasta que se estabilice el ánimo del paciente.
  • Frente a un episodio grave, contactar con su psiquiatra, llamar al teléfono de emergencia o llevar al afectado a urgencias psiquiátricas.
  • Prohibir el consumo de alcohol o drogas. Hablar abiertamente con ellos del tema.
  • Crear un ambiente familiar relajado. No consentir comportamientos agresivos (disminuir las situaciones de riesgo y controlar los objetos de riesgo). No admitir comportamientos egocentristas.
  • Mantener una red social de familiares, amigos y asociaciones, para tener ayuda frente un episodio de crisis.
  • No se han de confundir los síntomas con actitudes voluntarias.
  • Vigilar la interacción con otros medicamentos, y vigilar los cambios estacionales.
  • Controlar la medicación. No automedicar al afectado. No permitir que deje de tomar la medicación, intentar convencerle de que es una forma de evitar el ingreso hospitalario o tener una crisis más grave.
  • No sobreproteger ni fiscalizar la conducta del afectado.
En episodios maníacos-hipomaníacos
  • Evitar discusiones que incrementen la irritabilidad. Mantener interacción no hostil: gesticulación y tono de voz adecuados, tratar de calmarlo. No llevar la contraria a los planes o ideas propias del paciente ya que normalmente se enfadarán y no entrarán en razón. Tampoco se han de fomentar sus delirios.
  • En conversaciones fuera de lo corriente - normal cambiar de tema, no responder, u ofrecer versiones alternativas al discurso alterado.
  • Minimizar situaciones de riesgo como compras, inversiones...Controlar los gastos, tarjetas de crédito, talonarios. En algunas situaciones excepcionales se puede considerar una incapacidad legal del afectado. La incapacidad se declara cuando una persona sufre una enfermedad que le impide gobernarse a sí mismo.
  • Recordar que cuando más grande es la euforia, más dura es la caída.
En episodios depresivos
  • Controlar las ideas suicidas. Hacerle notar que su vida es importante para usted. Crear turnos de vigilancia, en caso necesario.
  • No dejar la medicación al alcance del afectado. Ayudar a preparar dosis de medicamentos.
  • Mejorar y controlar los hábitos saludables: dormir menos de 9 horas, alimentación, higiene personal...
  • Intentar continuar con la rutina habitual.
  • Animarlos a practicar ejercicio físico, a realizar actividades gratificantes de relajación o distracción.
  • Tratar de hacer tareas con él, para que recupere la confianza.
  • Posponer situaciones estresantes.
  • Impedir la recriminación y autocrítica.
  • A un enfermo depresivo no hace falta intentar consolarlo del motivo de su depresión ya que este no es el motivo “real”.
  • La ayuda más valiosa es recordar que todo desaparecerá espontáneamente cuando pase el episodio.
  • Paciencia, ayuda, y comprensión sinceros, sin insistir ni agobiar.
Conclusión

Participe en su tratamiento, haga preguntas, tome las ideas de suicidio en serio, sea consciente de los síntomas iniciales, cree apoyo,  dése importancia a sí mismo, tome el medicamento para el trastorno bipolar regularmente (aunque se sienta mejor), guarde sus citas, sea optimista, mantenerse al margen de relaciones tóxicas, establezca metas personales, aprender formas de relajarse y manejar el estrés, hacer ejercicio con regularidad, encontrar alternativas y hábitos saludables, alejarse del alcohol, el tabaco y otras drogas, dormir lo suficiente, planificación económica, aprenda sobre el trastorno bipolar y como se recuperan las personas con esta enfermedad. Recuerda la importancia de ser feliz, de compartir con los otros y de controlar tus emociones. Cuanto más sepa sobre su enfermedad, mejor preparado estará para controlarla.

Estas y otras estrategias similares, sin ser la panacea ni plantear una solución al trastorno, sí que pueden ayudar a prevenir que episodios menores se conviertan en episodios graves de manía o depresión, ayudando en consecuencia a convivir con el trastorno sin demasiados sobresaltos.

“La lucha para aprender a vivir mejor con el trastorno bipolar”



http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_510_Trastorno_Bipolar_compl.pdf
https://www.personasque.es/trastorno-bipolar/experiencias/41-consejos-para-familiares-y-amigos-de-afectados-con-trastorno-bipolar


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