miércoles, 11 de noviembre de 2015

El Desenamoramiento

Hay algunos colegas que afirman rotundamente que el desenamoramiento comienza en un periodo que se puede extender entre los seis meses o los dos años después de iniciada la relación. Esto no indica que las personas no se amen sino que pasan a otro estadío de la vida en pareja. No obstante, esta no es una teoría aceptada por todos.
Más allá del momento en que se produce el desenamoramiento, hay muchas personas que se preguntan cómo detectarlo. En este sentido podría afirmarse que cuando comienzan a aparecer conflictos, problemas sexuales o las manifestaciones amorosas comienzan a hacerse menos usuales, éste es un indicador de que “las cosas ya no andan bien”.

Reconocer cuando se termina el amor es un tema importante en una relación de pareja, pero en muchas ocasiones nosotros mismos nos negamos a reconocer que hemos dejado de querer a la otra persona e incluso podemos negar las manifestaciones evidentes del desenamoramiento. El hecho de que no aceptemos normalmente la pérdida del amor y la crisis de pareja puede deberse a razones que no hacemos conscientes,  si bien en la mayoría de los casos el amor se extingue por causas que conocemos muy bien, que son racionales y que se encuentran perfectamente definidas y en los casos extremos, estas razones conllevan a la separación.

El fin del amor puede depender de una convivencia monótona y aburrida, de expectativas no confirmadas, de que el tiempo es insuficiente para compartir con el otro y brindarse placer mutuamente, de las ofensas de la pareja o de personas cercanas a la misma, de que se evidenció un flechazo amoroso hacia otra persona, la existencia del maltrato físico o psicológico, la desconfianza e infidelidad, el abuso de sustancias adictivas, las enfermedades biológicas o psicológicas, los caracteres inestables o la inmadurez de la personalidad. Cuando estas razones se hacen permanentes en el tiempo, indiscutiblemente, conllevan a la pérdida del romanticismo y al rompimiento de los lazos amorosos que unen a la pareja, dando paso a las expresiones voluntarias o involuntarias de desenamoramiento.

Los síntomas más comunes del desenamoramiento:
  • Pérdida de la alegría que significaba la llegada de la pareja.
  • Disminución de las fantasías placenteras con la pareja y, la aparición de escenas agradables con terceras personas.
  • Ausencia de actos de cariño, elogios, regalos.
  • Desatención de las necesidades espirituales, sexuales, económicas, domésticas o físicas de la otra persona.
  • Evitación del contacto corporal con la pareja.
  • Intercambio de los recuerdos agradables de la pareja por experiencias negativas.
  • Desgaste de la comunicación, pudiendo aparecer recriminaciones, ofensas, conflictos.
  • Valoración negativa de las cualidades físicas y psicológicas del amante.
  • Intolerancia ante los errores irrelevantes de la pareja.
  • Evitación del tiempo para compartir con la pareja.
  • Rechazo sexual que se expresa en la falta de iniciativa o cooperación, reducción del deseo erótico, llegando incluso a la disfunción eréctil o a la anorgasmia.
  • Las manifestaciones de amor son remplazadas por expresiones de aburrimiento, ansiedad, depresión, indiferencia o tristeza.
  • Omisión del atractivo personal para agradar al otro.
  • Infidelidad fantaseada o actuada.
Por supuesto, no siempre la ausencia de expresiones de cariño indica que falta el amor, pues en algunos casos, el estrés, la tristeza patológica, la existencia de alguna afectación emocional o la presencia de algún evento particular conducen a la omisión de los gestos de cariño sin que esto signifique necesariamente que está iniciando el proceso de desenamoramiento.

El desenamoramiento es un proceso que no siempre transcurre de manera lineal pero es importante conocer sus síntomas a tiempo en aras de revertir el proceso o no hacerlo más doloroso para ambos miembros de la pareja.

En muchas ocasiones el desenamoramiento viene en dosis lentas. Esto significa que el amor se va apagando de a poco y en su lugar se instaura el cariño. En estos casos, es muy difícil romper una relación porque no se experimentan sentimientos negativos hacia la otra persona sino que simplemente perdimos la pasión. “el amor no es solo pasión sino también compromiso para con el otro”.

Las relaciones humanas son muy complicadas. En muchas ocasiones decidimos romper una relación de pareja por motivos prácticos y no por desamor o en otras ocasiones porque estamos confundidos. En ocasiones la inteligencia no está en solucionar un problema sino en saber abandonar a tiempo antes de hacernos más daño, lo más importante es la sinceridad.

El amor no está exento de dudas. No obstante, es importante que la otra persona sea capaz de respetar nuestra individualidad. Eso significa que no debemos plegarnos a los deseos del otro si no son los nuestros. El amor se trata de llegar a un punto medio que satisfaga a ambos.

Es importante deslindar el "amor pasional" del "amor maduro". Es decir, muchas personas desean que el amor de los primeros tiempos se mantenga para toda la vida pero desgraciadamente, este primer periodo pasa con el tiempo y va dejando paso a un sentimiento de amor más sosegado. Precisamente, este "amor sosegado" se caracteriza por el cariño, el respeto mutuo, la responsabilidad y por supuesto, la atracción sexual.

Son muchos los casos de parejas que, aunque ya no sienten más la pasión y el amor de una vez, les une el cariño y las experiencias compartidas. Algunos deciden mantener la relación de por vida y otros simplemente necesitan buscar nuevas emociones. La decisión dependerá de cada persona. No obstante, si lo que se ha apagado entre ustedes es la pasión y el deseo sexual, existen muchísimas formas de reavivarlo, sobre todo si ambos ponen de su parte.

No se puede afirmar rotundamente que después del desenamoramiento no hay una segunda oportunidad. Eso sí, siempre que ambos hayan aprendido de sus errores y enfrenten la relación desde una perspectiva diversa. Es importante no dejarse engañar por mitos irreales pero a la misma vez es esencial no renunciar al placer de ser feliz.

Autora Jennifer Delgado Suárez  (Rincón de la Psicología)

                           “el amor hace pasar el tiempo y el tiempo hace pasar al amor”

Nota: Las relaciones de pareja son complejas y cambiantes, por lo que muchas veces pueden entrar en crisis. Las grandes relaciones no se construyen evitando los conflictos, sino enfrentando los problemas de manera correcta, esto lleva al crecimiento y madurez de las personas y la relación.



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