jueves, 24 de marzo de 2016

Asexualidad

Aunque la definición del término asexualidad es muy ambigua, algunas personas asexuales tienden a tener parejas solamente para una relación de tipo emocional. Quieren y pueden vivir sin sexo.
Una persona asexual es una persona que no experimenta deseo o atracción sexual y que por lo tanto no se siente movida a tener relaciones sexuales de ningún tipo. Es la falta persistente de deseo sexual que no está motivada ni alimentada por hábitos de raíz religiosa o cultural.

Normalmente son personas que sí se enamoran aunque no necesitan del coito, comparten actividades, gustos, aficiones, e intereses. Incuso en ocasiones se ha confundido con personas que sí sufren  del deseo sexual hipoactivo pero esto es diferente. Muchas personas asexuales son socialmente muy activas y tienen un gran grupo de amistades que les brindan compresión y apoyo. Las personas asexuales tienen tendencia a establecer un lazo afectivo con su pareja, aunque dicho lazo no lleve aparejado la práctica del sexo. Algunos asexuales llegan incluso a involucrarse sentimentalmente con otras personas, aunque en este caso la frontera entre amistad y relación no queda muy bien definida resultando muy confusa. La principal característica de estas personas es que no sienten atracción sexual ni tampoco sienten deseo por el placer sexual.

La asexualidad no puede ser considerada una forma de orientación sexual, porque consiste justamente en la ausencia de una preferencia de este tipo, pero tampoco es una ideología que lleve a reprimirse sexualmente de manera más o menos consciente. Actualmente es normal que hombres y mujeres que se identifican como asexuales reivindiquen la necesidad de construir un mundo en el que el deseo sexual no sea algo que se presupone y en el que no sea obligatorio tener sexo para recibir aprobación social.

El espectro de la asexualidad abarca un gran abanico de posibilidades de sentir o no la atracción sexual.  Algunas personas asexuales se involucran en actividades sexuales a pesar de carecer de un deseo sexual hacia otras personas, debido a una variedad de razones, tales como el deseo de complacer a parejas románticas o un deseo de tener hijos. Los asexuales a pesar de no sentir atracción sexual, sí pueden experimentar atracción romántica, ésta puede ser dirigida hacia uno o ambos géneros. Desean generalmente relaciones románticas (que pueden ir de vínculos informales al matrimonio) con su género o géneros preferidos, pero a menudo desearían que dichas relaciones no incluyeran actividad sexual.

A lo largo de nuestra vida nos podemos tropezar con etapas, en las cuales el sexo por unas razones u otras deja de estar presente. Por ejemplo cuando padecemos algún tipo de enfermedad, que nos obliga a tomar medicamentos cuyos efectos secundarios afectan al apetito sexual o los problemas que acarrea la propia enfermedad será la que haga complicado mantener relaciones sexuales (enfermedades cardíacas, hipertensión, diabetes, depresión, hormonales, menopausia). Tanto en las depresiones como en las cardiopatías, suele ser común la falta de libido.

En los hombres, esta falta de deseo sexual, puede causar mucha ansiedad y preocupación, lo que les llevará, en algunos casos, a dejar de tomar su tratamiento para recobrar una vida sexual normal, poniendo en riesgo de esta manera su salud.

Además de los problemas psicológicos que pueden aparecer en esta etapa, el déficit de estrógenos en ocasiones provocan problemas en la salud genital, tales como sequedad e irritación lo que provoca que en la mujer se cree una conexión entre sexo y dolor que le lleva a renunciar o dejar muy apartada su sexualidad. 

De la perspectiva del psicoanálisis me parece apropiado este artículo y análisis: 
http://asexuality.org/sp/wiki/index.phptitle=An%C3%A1lisis_sobre_asexualidad_y_libido_por_Lic._Patricia_Pomatti

La asexualidad es una identidad emergente y apenas está siendo un tema de discusión serio en las comunidades de medicina y psicología. Hay muy poca comprensión acerca de la manera en que la asexualidad coincide con condiciones médicas y psicológicas existentes y como la aparición de una comunidad asexual podría afectar a cosas como el tratamiento del desorden de deseo hipoactivo, aversión al sexo, la inhibición sexual, anorexia sexual, algunas fobias sexuales y la depresión.

La falta de deseo sexual, especialmente en personas quienes han sentido deseo sexual en el pasado, puede a veces ser un síntoma de una condición fisiológica de mayor alcance, tales como la anemia, depresión, diabetes, obesidad en hombres, hemocromatosis, problemas de la pituitaria o hiperprolactinemia. Sin embargo, estas condiciones fisiológicas tienden a tener otros síntomas además de solamente una falta de interés en el sexo.

Se ha planteado alguna vez si puede ser ¿asexual?
  • ¿Le desconcierta el tiempo y el interés que otras personas ponen en las relaciones sexuales?
  • ¿Se sentiría aliviado si le dijeran que nunca más tendría que tomar parte en ninguna clase de actividad sexual?
Piénselo, tómese su tiempo en responder y como siempre, si la duda le afecta de manera grave, le aconsejamos acudir a un psicoterapeuta para despejarla.

Conclusión

La aceptación de la asexualidad como una orientación sexual y como campo de investigación científica es relativamente nueva. Por este motivo, mientras que algunos investigadores afirman que la asexualidad es una orientación sexual, otros investigadores no están de acuerdo.

En contraste, la sociedad de hoy  presenta una hipersexualización, todo lo que se mueve en la sociedad, tiene que ver con ello, y más desde que se apoderó el marketing del mundo del erotismo y la sexualidad, parece que lo relacionado con la manipulación social, a todos los niveles, está relacionado con el sexo. 

Ante las evidencias de lo diferente o lo nuevo queda el respeto, la ampliación de la mente y sobre todo asimilar que el mundo y la sociedad está sufriendo una rápida transformación y los cambios no tienen por qué ser malos o peligrosos. Una vez más existen desacuerdos en cuanto a la clasificación y la necesidad de buscar factores causales, probablemente para tratar de definirlo como enfermedad, a veces es difícil asumir que lo diferente no tiene obligatoriamente que ser consecuencia de algo. En todo caso, es el conjunto de la sociedad quien debe luchar por hacer que en él quepan todas las sensibilidades.

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