lunes, 23 de mayo de 2016

Autopsia Psicológica

Se define a la autopsia psicológica como un método de investigación retrospectivo de las características de la personalidad y las condiciones que en vida tuvo un individuo, teniendo como objetivo acercarse a la compresión de las circunstancias de su muerte.
La autopsia psicológica nació como una técnica de investigación empleada para determinar la manera de muerte en casos dudosos, para descartar el suicidio, en casos de muertes violentas, accidentes. Para descubrir los siempre ambiguos “suicidios encubiertos”  y los “equivalentes suicidas” o bien, los camuflajes de los médicos de cabecera para evitar problemas judiciales a la familia

Cuando un Ministerio Público se encuentra ante un caso donde, de acuerdo con sus investigaciones, no tiene los elementos para establecer si una persona fue asesinada o si falleció por su propia mano, es decir se suicidó, recurre al perito en psicología forense para solicitar que se realice una Autopsia Psicológica a la persona fallecida.

Se trata de "una técnica que mediante un protocolo específico busca saber cómo era el estilo de vida de la persona a través de un estudio extenso de sus actividades, gustos, relaciones, ámbitos que frecuentaba, estudios médicos, etc. Para eso se necesita investigar las huellas psicológicas -todo lo que dejó a lo largo de su vida- sobre todo en los últimos tiempos y que den indicios sobre cómo era y cómo se relacionaba en su entorno (si dejó proyectos, tareas por terminar, etc.) y para saber si dejó rastros que den indicios de intenciones de suicidio, No sólo se trata de administrar un protocolo sino analizar un resultado porque lo que se busca es llegar a hacer justicia".

La autopsia psicológica es entonces un estudio que tiene la finalidad de establecer si la persona tenía una personalidad de tipo depresiva con pensamientos auto-agresivos de muerte, y en todo caso, si había tenido pensamientos suicidas, ideas de muerte, conductas autodestructivas o intentos fallidos de suicidio.

“Construcción retrospectiva de la personalidad y conducta social – aquí se analizan adiciones a las drogas o el alcohol, las relaciones de pareja y vínculos de amigos, relaciones laborales y académicas, sentimientos de rabia o ira por alguna persona en especial por parte del occiso, la historia familiar, historia de muertes en la familia, la afición del occiso por instrumentos con los cuales se pudiera hacer daño o causar la muerte, la diversión y hobbies, gastos personales, círculos sociales como comunidades religiosas, filosóficas, e ideológicas, estresores psicosociales (muerte pariente querido, separaciones, cambios de localidad, ascensos o remoción de cargos) Anotaciones y conclusiones: allí se establecen las anotaciones de las entrevistas y las percepciones del examinador”. Desde una perspectiva más conductual, se consideran más en profundidad los comportamientos y acontecimientos en que se involucra la vida humana, su razón de ser y por lo tanto su relación directa con la realidad y congruencia de los hechos

Para este tipo de estudio el perito recurrirá a todas las fuentes de datos disponibles y accesibles que le permitan reunir toda la información necesaria para establecer cuál era el comportamiento de la persona previo a su muerte.

El psicólogo forense pedirá al ministerio público se le faciliten los medios para poder entrevistar a la mayor cantidad posible de personas que tuvieron relación con el occiso, desde familiares directos e indirectos, profesores, compañeros de escuela o trabajo, jefes inmediatos y superiores, amigos, parejas sentimentales, novias, esposa, etcétera, sobre todo las personas con las que convivió los últimos días previos al fallecimiento.

Asimismo se pedirá acceso al lugar donde se encontró el cuerpo, y al expediente o averiguación previa, para conocer todos los detalles relacionados con las circunstancias y causas del fallecimiento. También se analizaran  los objetos personales como son ropa, calzado, artículos de arreglo personal, cuadernos, notas escolares, historias académicas, diarios personales, correspondencia, etcétera. Si existe una carta o recado póstumo también se analizará.

En la investigación de muertes violentas, el análisis del funcionamiento mental de las víctimas puede arrojar datos reveladores para la prevención y predicción de las mismas. Además de la aplicación en su esclarecimiento, este procedimiento puede servir como instrumento de investigación de primer orden en áreas de psicología y psiquiatría forense y criminología.

En los casos penales, junto a la investigación criminalística, indicios, evidencias, que pueden ser sumados a un informe pericial forense, debieran servir para llevar un caso de imputación objetiva. Aunque dicho informe se presenta en términos probabilísticos pues se trata de una evaluación indirecta y de conclusiones inferenciales que cobran valor solo al sumarse al resto de los elementos criminalísticos, policiales y forenses.

Existirán casos en donde también se podrán solicitar expedientes personales de tipo laboral, que aportarán datos importantes como resultados de pruebas psicológicas aplicadas durante el proceso de reclutamiento y selección, incapacidades, faltas, cambios de puestos, y expedientes médicos.

Toda la información recabada tendrá la finalidad de establecer el perfil de personalidad y su estado emocional previo al fallecimiento, detectando posibles estados depresivos, trastornos de la personalidad, intentos de suicidio previos, comentarios de muerte o deseos de morir, cambios significativos, problemas de pareja, familia, laborales o económicos.

Se tomarán también en cuenta si tenía metas o proyectos personales o profesionales a corto, mediano y largo plazo.

Finalmente, el dictamen o informe deberá dar luz al ministerio público sobre la personalidad y el estado emocional de la persona previo a su muerte. Y si tenía o no un comportamiento pre-suicida que hubiera influido para que se quitara la muerte por su propia mano. Teniendo siempre presente que la conclusión será si el sujeto tenía o no ideas suicidas, pensamientos de muerte o estados depresivos previos a su deceso y nunca se asegurará que el sujeto se quitó la vida por sí mismo.

Recientemente, se han realizado trabajos de investigación, usando algún método de autopsia psicológica, para trabajos de grupos etéreos del suicidio y fundamentalmente para aspectos preventivos y también para la caracterización de la víctima de homicidio y en un estudio de homicidio seguido de suicidio.

La sociedad americana de medicina (AMA) y la sociedad americana de psiquiatría (APA), también usaron entrevistas semi estructuradas para el estudio del suicidio consumado en médicos durante los años 1982 a 1984, el cuestionario tenía 58 páginas, con datos de la historia médica, personal, familiar y educacional, salud física y mental, relaciones interpersonales, vida familiar, práctica profesional, circunstancias financieras.

En el modelo de autopsia psicológica integrado la entrevista está totalmente estructurada y sistematizado con más de 100 preguntas, con dos versiones el MAPI -I para Suicidios y el MAPI -II para Homicidios.

Pero de alguna manera en estas investigaciones, no se ha usado la técnica, como surgió inicialmente, en las muertes indeterminadas o equivocas y más aún, para su uso en el proceso penal. La gente de Psiquiatría y Psicología forense, que trabaja en el área del derecho penal, puede usar esta técnica, que se emplea a la manera histórica, inicial y como una prueba pericial más, dentro de la acusación y sustentación durante el juicio oral.

La autopsia debe ser llevada por psicólogos ya sea clinico y/o forense y psiquiatras.


Fuentes: Compilador red

www.cristianaraos.files.wordpress.com

martes, 17 de mayo de 2016

Trastorno Dismorfia Corporal

Los pacientes con dismorfia corporal (TDC) se preocupan por que algo está mal en la forma o en su aspecto de alguna parte de su cuerpo, las más de las veces senos, genitales, nariz, pelo o alguna estructura de la cara. La idea que estos individuos tiene en torno a su cuerpo no son delirantes, al igual que el trastorno de ansiedad por enfermedad, se trata de ideas sobreevaluadas.
Este trastorno puede ser devastador. Aunque  con frecuencia solicitan procedimientos médicos como la dermoabrasión  o cirugía estética para corregir sus defectos imaginarios, y que comúnmente los enfermos no se sienten satisfechos con sus resultados. Por esta razón la cirugía puede ser contraindicada en ellos. También pueden buscan apoyo que tan sólo les ayude durante periodos leves, tratan de ocultar sus deformidades percibidas con ropa o vello corporal, o evitar las actividades sociales, algunos incluso se cierran en casa. La preocupación genera tensión relevante de otros tipos: Estados de ánimo deprimido e incluso ideación y tentativa suicida. La introspección es variable, aunque es su mayoría es pobre.

Las causas del TDC difieren de una persona a otra. Sin embargo, la mayoría de los investigadores creen que podría ser una combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales de su pasado o presente. Malos tratos, abuso o abandono pueden ser también factores contribuyentes.

En la población general, la incidencia del TDC quizás sea de 2%. Pudiera identificarse hasta el 10% de los pacientes que consultan a un dermatólogo  y una tercera parte de quienes solicitan  rinoplastia. A pesar de que la mayoría con TDC son jóvenes (tiende a iniciar en la adolescencia) su incidencia puede incrementarse de nuevo tras  la menopausia. Si bien la cuestión no está bien definida, es posible es posible que afecte por igual a varones como a mujeres. Sin embargo los varones se preocupan por sus genitales y el pelo.

El trastorno dismórfico corporal suele ser de curso crónico, y los síntomas tienden a persistir o empeorar con el tiempo si no se tratan. Los afectados por TDC padecen durante muchos años antes de decidirse a buscar ayuda psicológica o psiquiátrica.

Características esenciales

En respuesta a un defecto físico minúsculo y en ocasiones invisible, el paciente de manera repetida se observa a un espejo, pide apoyo o frota regiones de la piel. (o hace comparaciones mentales  con otros individuos).

Letra D: Discapacidad o malestar (disfunción/laboral, educativa, social o personal)

Diagnóstico diferencial
  • Tras. Por consumo de sustancia y físicos.
  • Tras. Del estado del ánimo y psicóticos.
  • Anorexia nerviosa u otros trastornos de la alimentación.
  • TOC, tras. De ansiedad por enfermedad
  • Insatisfacción ordinaria con el aspecto personal.
Notas para codificación

Con dismorfia muscular: Estas personas considera que sus cuerpos son demasiado pequeños o carecen de una musculatura suficiente.

Especificar el grado de introspección:
  • Con introspección buena o aceptable: El paciente se da cuenta de que los pensamientos y los compartimientos del TDC en definitiva carecen de una base real (o que eso es probable).
  • Con introspección deficiente: El paciente considera que las inquietudes del TDC tenga una base real.
  • Con introspección nula/creencias delirantes: El individuo cree con firmeza que las inquietudes del TDC tienen una base real.
Especificador de dismorfia muscular

Se identifica casi de manera exclusiva en el varón. El individuo con estas características piensa que es demasiado pequeño o su constitución muy delgada. Como consecuencia muchas veces recurre a los extremos de las dietas o levantamiento de pesas y puede utilizar de forma inapropiada esteroides anabólicos u otras drogas (también pueden sentir inquietudes en torno a otras características corporales).

Tratamiento psicológico

 Los pacientes con este trastorno suelen estar motivados para el cambio físico de su apariencia externa. De este modo, inician con frecuencia tratamientos capilares, dermatológicos, quirúrgicos, de reducción de peso, etc., como forma de eliminar su defecto. El problema, sin embargo, no está tanto en la apariencia exterior como en la vivencia subjetiva del cuerpo. A pesar de ello, los pacientes se muestran muy reacios al tratamiento psicológico, porque, al no ser conscientes del problema real, la única alternativa planteada es la modificación de la fachada externa.

Objetivos terapéuticos

Las metas prioritarias de la terapia son las siguientes: la modificación de las auto-verbalizaciones negativas sobre el cuerpo, el cambio de los supuestos irracionales sobre la apariencia física y la desaparición (cuando menos reducción) de las conductas rituales y de evitación. Sólo así es posible sentirse mejor con la propia imagen sin cambiar el aspecto externo. En último término, se trata de modificar los hábitos que interfieren negativamente con el funcionamiento cotidiano, de aprender a tolerar la apariencia propia y de afrontar las situaciones (mirarse al espejo, relacionarse con los demás, etc.) que habitualmente se evitan.

Técnicas terapéuticas: Los procedimientos terapéuticos utilizados son similares a los empleados en el tratamiento cognitivo-conductual de las fobias y del trastorno obsesivo-compulsivo

Nota: Recuerden que Los tres componentes de la imagen corporal están íntimamente relacionados entre sí. De este modo, los pensamientos negativos inciden sobre las emociones y sentimientos hacia el cuerpo, así como sobre su percepción y las conductas hacia el mismo. De la misma manera, las conductas de evitación y los rituales impiden la habituación y el normal desarrollo de la imagen corporal y están implicadas en el mantenimiento y agravación del trastorno.

Se recomienda
  • Psicoterapia individual y/o terapia grupal.
  • Exposición con prevención de respuesta.
  • Técnicas de reestructuración cognitiva.
  • Psicoeducación.
  • Se han utilizado también las auto-instrucción positivo y el rol-playing racional.
La terapia de la imagen corporal utilizada en la dismorfofobia también puede ser aplicada, a modo de ayuda complementaria, en los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia y obesidad).

Otra línea de interés son los tratamientos psicofarmacológicos, en concreto los antidepresivos inhibidores de la recaptación de la serotonina, que se han mostrado eficaces en estudios de casos realizados tanto en la dismorfofobia delirante como en la no delirante

El objetivo del trabajo realizado con los pensamientos es enseñar al paciente a aceptar su cuerpo y a sentir satisfacción con el mismo. Normalmente se solicita al paciente que identifique y registrar pensamientos que aparecen durante las exposiciones o durante la realización de las conductas de evitación o rituales, así como las actitudes personales hacia el cuerpo, para que luego puedan ser debatidas en las sesiones terapéuticas.  Checar las distorsiones cognitivas.  

El tratamiento  va dirigido a la modificación de los pensamientos intrusivos sobre la insatisfacción corporal y sobre las creencias sobrevaloradas acerca de la apariencia física, así como al afrontamiento de las conductas evitadas y a la eliminación de las conductas rituales.

Conclusión

El trastorno dismórfico corporal es un cuadro clínico común, pero poco estudiado. Los criterios diagnósticos del DSM-IV   al DSM-5 han mejorado respecto a los sistemas de clasificación anteriores, pero siguen siendo aún poco específicos. En concreto, no se precisa la duración de los síntomas, no se hace una distinción (que, sin embargo, resulta clínicamente significativa) entre una dismorfofobia global y una dismorfia más específica (referida a una parte concreta del cuerpo) y por último, no se hace referencia a las conductas de evitación y/o rituales, que, sin embargo, están presentes en el 90% de los pacientes. Por otra parte, resulta difícil ubicar, por tratarse de un problema distinto, los casos que han sufrido mutilaciones o claras deformaciones y que sufren de malestar intenso.

De hecho, los pacientes, aun con niveles muy mejorados de adaptación, se siguen sintiendo con frecuencia feos o poco atractivos. En concreto, las variables predictoras de fracaso son el incumplimiento de las prescripciones terapéuticas por parte del paciente o de los familiares, la comorbilidad de este cuadro clínico con la depresión o el trastorno de personalidad esquizotípico y un insight muy pobre. Los tratamientos psicofarmacológicos parecen de interés sólo cuando el paciente está muy deprimido, muestra ideas dismórficas de carácter delirante o presenta tentativas de suicidio.

Se requiere  la delimitación psicopatológica y el diagnóstico diferencial del trastorno, el desarrollo de instrumentos de evaluación más adecuados y el estudio del formato más apropiado de tratamiento, así como las variantes de la terapia en función del sexo de los pacientes, de la intensidad y del tipo de quejas (globales o específicas) y del carácter delirante o no de las mismas.


Fuentes: aepcp.net/arc/03.2000(1).Salaberria-Borda-Amor-Echeburua.pdf

jueves, 12 de mayo de 2016

Prevención del Maltrato a Adultos Mayores

¿Qué es el maltrato?

“El maltrato se define como una acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde existe una expectativa de confianza y produzca daño o angustia a una persona adulta mayor.”
¿Cuáles son los tipos de maltrato?
  1. Físico: Cualquier acto no accidental, que provoque daño corporal, dolor o deterioro físico, producido por fuerza física. Por ejemplo, uso inapropiado de fármacos, falta de alimentación o castigos físicos.
  2. Psicológico: Donde intencionalmente se cause angustia, desvalorización, sufrimiento mediante actos verbales o no verbales. Por ejemplo, amenazas, insultos, descalificación, intimidaciones, tratarlo como niño o aislarlo.
  3. Abuso sexual: Cualquier contacto sexual no consentido. Por ejemplo: Lastimar, insultar, obligarlo a participar en acciones de tipo sexual o no permitir el uso de protección.
  4. Abandono: Deserción por un individuo que ha asumido el papel de cuidador. Por ejemplo, implica dejarlo en lugares peligrosos, sin cuidado o encerrado.
  5. Explotación financiera: Son medidas u omisiones que afecten la sobrevivencia del adulto mayor. Por ejemplo, despojar, destruir o hacer uso ilegal o inapropiado de sus bienes personales, propiedades y/o recursos.
  6. Estructural: Deshumanizar el trato hacia el adulto mayor en las oficinas gubernamentales y en los sistemas de atención médica, discriminarlos y marginarlos de la seguridad y bienestar social, no cumplir las leyes y normas sociales.
Nota: 
  • El maltrato suele presentarse en cualquier entorno (casa, vecindario, instituciones, etc.), donde el adulto mayor se desenvuelve.
  • Una persona generalmente presenta dos o más tipos de maltrato.
  • Se da en cualquier nivel sociocultural.
Factores de riesgo

A pesar de que el maltrato es un fenómeno multicausal, se han logrado identificar los aspectos que hacen del adulto mayor una persona más vulnerable a esta situación:
  • Ser mujer
  • A mayor edad el riego aumenta
  • Cuando existe deterioro de salud y/o discapacidad
  • Dependencia emocional, depresión, ansiedad, baja autoestima o demencia.
  • Aislamiento social
  • Antecedentes de maltrato doméstico
  • Para que una situación de maltrato se consolide, se necesita de una víctima (que permita la situación) y de un agresor (que ejecute la agresión), sin olvidar que estos papeles son dinámicos e intercambiables.
Consecuencias

Para los adultos mayores, las consecuencias del maltrato físico son importantes, al tratarse de personas físicamente más vulnerables, sus huesos son más quebradizos y los procesos de convalecencia más prolongados. Incluso una lesión relativamente leve puede causar daños graves y permanentes. Los daños psicológicos favorecen la aparición de síntomas depresivos, aislamiento, sentimientos de impotencia, baja autoestima, culpa, vergüenza, temor, ansiedad, negación, mayor pérdida de autonomía y estrés lo cual puede aumentar el riesgo de muerte. Lo anterior provoca el ingreso frecuente de los adultos mayores al sistema hospitalario, o la demanda constante de atención médica por la presencia de distintas enfermedades. 

Como profesionista o cuidador:
  1. Obtener información que me permita identificar los diferentes tipos de maltrato y sus consecuencias en los adultos mayores con los que trabajo o convivo.
  2. Auto monitorear mi comportamiento, debido a que todos podemos ser víctimas o victimarios.
  3. Buscar capacitación para brindar una mejor atención al adulto mayor y no caer en acciones de tratos inadecuados.
  4. Ampliar y fortalecer mis redes de apoyo formales como asociaciones, instituciones públicas o privadas especializados en violencia, que me apoyen en acciones de prevención o tratamiento para personas que sufren algún tipo de maltrato.
  5. Identificar grupos de autoayuda a los que pueda canalizar al adulto mayor y su familia para orientación.
  6. Conocer las instancias legales así como los procedimientos para acciones de tipo jurídico.
  7. Crear mi directorio de canalización que contenga direcciones, servicios y requisitos para la atención (comprobando la calidad de su atención).
Como adulto mayor:
  • Obtener información sobre el maltrato e identificar las consecuencias para mi salud emocional y física.
  • Buscar orientación con el personal de salud (médico, trabajadora social, psicóloga, abogado), sobre los servicios especializados que existen.
  • Involucrarse en un programa de envejecimiento activo, que incluya cuidado de la salud, aspectos emocionales y cognitivos, realizar actividades físicas y de recreación, que en conjunto favorezcan una integración social.
  • Comprometerse en realizar acciones para mejorar su autocuidado. Se ha demostrado que una persona independiente (física, emocional y económicamente) tiene menor riesgo de sufrir maltrato o de ejercerlo.
¿Qué hacer?
  • Asumir que estoy siendo maltratado.
  •  Buscar apoyo en mi entorno inmediato (algún familiar, vecino o amigo).
  • Solicitar orientación en un grupo profesional o de apoyo especializado en violencia.
  • Buscar orientación con el personal de salud para elaborar un plan de seguridad:
  • Identificar factores desencadenantes de violencia
  • Ubicar lugares a dónde ir en caso que necesite dejar su casa.
  • Tener a la mano números telefónicos de ayuda (policía y atención médica).
  • Pedir apoyo a un vecino para que llame a la policía o algún familiar si notan algún incidente violento.
  • Tener listos algunos objetos y documentos (ropa, dinero, etc.) por si se debe dejar la casa de prisa y/o tener una maleta en casa de amigos.
  • Recabar información para realizar una denuncia (lugares, condiciones, etc.).
  • Buscar apoyo psicoterapéutico.
Se recomienda que el primer apoyo que se reciba sea el psicológico, para trabajar el sentimiento de culpa que suele presentarse en estas situaciones y que dificulta el proceso de denuncia o se cierre el ciclo de violencia que en ocasiones lleva décadas de ejercerse. 

Direcciones de instituciones contra la violencia:
  • Inapam. Asesoría jurídica y orientación legal: 5634 8890 ext. 218, 211 y 212.
  • Atención psicológica: 5604 8722 y 5601 1313
  • Agencia Especializada para la Atención de Personas Adultas Mayores Víctimas de Violencia Familiar: Gral. Gabriel Hernández, núm. 56, Planta Baja, col. Doctores
  • 5345 5111 y 5345 5101
  • CAVI (Centro de Atención a la Violencia Familiar): 5625 7120 – 26, 5625 8634
  • COVAC: Asociación Mexicana contra la Violencia, A.C. 5625 7120, 5276 0085
  • DIF: En cada centro estatal del Sistema de Desarrollo Integral de la Familia, se obtiene Orientación
  • GobiernodelDF:AtravésdelasUAVIF (ReddeUnidadesdeAtenciónala Violencia
  • Familiar), existe una en cada delegación (para ubicación y teléfonos comunicarse a Locatel)
  • Instituto Nacional de las Mujeres INMUJERES: En su página
  •  www.inmujeres.gob.mx/vidasinviolencia, y también su línea telefónica “Vida sin violencia” al número 01800 911 2511, servicio nacional y gratuito las 24 horas del día, los 365 días del año
  • Locatel: 5658 1111, en su línea Dorada, línea Mujer.
  • Procuraduría General Judicial: General Gabriel Hernández, núm. 56, esq. Dr. Río de la Loza, col. Doctores
  • Programa para la Participación equitativa de la mujer en el DF: 5745 4540
  • Secretaría de Salud: En sus unidades de atención primaria
Cuestionario para identificar si es víctima de violencia. Conteste las siguientes preguntas de forma honesta y objetiva:
  1. ¿Estoy siendo maltratado?
  2. ¿Ha sufrido algún tipo de lesión provocada por alguien cercano?
  3. ¿Le han obligado a permanecer encerrado en casa?
  4. ¿Ha dejado de realizar actividades que le gustaban por miedo a alguien?
  5. ¿Ha sentido que nadie lo quiere a su alrededor?
  6. ¿Las personas que viven con usted lo menosprecian o insultan?
  7. ¿Se burlan de sus sentimientos o creencias?
  8. ¿Le han dicho que usted causa muchos problemas?
  9. ¿Lo han obligado a realizar actos sexuales?
  10. ¿Lo han obligado a oír o ver actos sexuales?
  11. ¿Siente temor cuando alguien se le acerca y le toca?
  12. ¿Las personas cercanas a usted no le apoyan en sus necesidades básicas: comida, atención médica, vestido, higiene y vivienda?
  13. ¿Han olvidado proporcionarle sus medicamentos?
  14. ¿Se siente triste y solo la mayor parte del tiempo?
  15. ¿Otra persona maneja su dinero (cobro de pensión, tarjeta del banco o ahorros)  y usted no sabe cómo y en que se gasta?
  16. ¿Las personas con las que vive acostumbran pedirle dinero y no se lo devuelven?
  17. ¿Le han obligado a ceder sus posesiones?
  18. ¿Le han complicado la prestación de un servicio institucional por ser adulto mayor?
¡¡ CUIDADO!! Si contestó afirmativamente alguna de estas preguntas puede estar sufriendo maltrato. Solicite orientación.

Conclusión:

El maltrato es un problema que puede presentarse en cualquier etapa de la vida, generalmente en personas vulnerables, está relacionado con el género, edad y condición física.

Las estadísticas sobre el maltrato en la vejez son datos alejados de la realidad, debido a que la mayoría de los adultos mayores que lo viven no lo denuncian. Esta situación tiene su origen en distintas razones: no aceptan que están siendo maltratados, tienen temor a las represalias, pues es el único familiar con el que cuentan; creen que es temporal; no quieren que su familiar o cuidador vaya a la cárcel, desconocen con qué autoridad deben dirigirse o su condición física o cognitiva no le permiten realizar una denuncia.

La conjunción de estos aspectos hace de este tema un asunto complejo. Por fortuna las perspectivas de derechos humanos y de género se han sumado al estudio de este fenómeno favoreciendo su conocimiento y atención. Sumado a ello, el interés de las asociaciones civiles, las instituciones públicas y privadas que trabajan violencia (desde la teoría y la atención directa), han favorecido la generación de nuevas políticas públicas orientadas a combatirlo.

Sensibilizarnos e identificar el daño que causa el maltrato en todas sus dimensiones, permitirá realizar acciones para en un futuro erradicarlo.