jueves, 24 de noviembre de 2016

Tips para Superar un Divorcio

Superar el divorcio es difícil más no imposible. Conoce algunos consejos que te pueden servir para recuperarte después del divorcio e iniciar una nueva vida en la que obtengas el bienestar y la felicidad que tú deseas.
"Cuando se decide un divorcio, en la mayoría de los casos el rompimiento se dio dentro del matrimonio y desde tiempo atrás. Así que la vida te pone en una situación inmejorable para hacer nuevas cosas y mejorar como persona, como pareja, como madre o padre. Es una cuestión de decisión personal y no por el destino o la mala suerte".
  • El divorcio es un duelo. Como tal, debemos considerar que pasaremos por diferentes etapas que van desde la negación (shock) el enojo, la fantasía (ideacion/caos emocional), la aceptación del rompimiento y por ultimo la recuperacion, Si entendemos que se vivirá este proceso de duelo, podemos ser capaces de llegar en menor tiempo a la etapa final (la aceptación) de una manera más saludable. Recordemos que el duelo es una cuestión personal, e incluye el perdón de los errores cometidos por uno mismo y también los de la otra persona. Vive tu duelo. Toma conciencia de tus emociones (rabia, culpa, tristeza, soledad, etc.) y permítete sentirlas. La única manera de liberarlas es reconocerlas, aceptar que las estás sintiendo y dejarlas ir.
  • Reconocer que todo final tiene un sentido: Todo final, aún aquél que supone terminar con un estado de cosas insostenible, origina sentimientos de pérdida y muerte de algún aspecto de la propia identidad. Es importante hacerlos consciente para evitar la vulnerabilidad que la tristeza desencadena a la hora de enfrentar cambios.“Reconoce que, independientemente de si querías divorciarte o no, estás viviendo toda una serie de cambios y pérdidas, que te provocan diferentes emociones negativas y afectan toda tu vida”.
  • Aprende a perdonarte. Te permitirá encontrar tu propia paz. Perdónate a mismo y a tu pareja, debido a que existen muchas cosas que son y no consecuencias de tus actos. El perdón es un regalo para ti mismo.
  • Mantén una relación respetuosa. Nunca es tarde para mejorar la comunicación. Las recomendaciones prácticas son: comuniquen lo necesario, previo acuerdo del tema a tratar, mantengan una actitud asertiva, lleguen a pactos con fechas y lugares a cumplir, eviten sacar a la luz reclamos y acciones pasadas y, sobre todo, sean respetuosos el uno del otro. De no ser posible, intenten que una persona en la que confíen mutuamente los acompañe para que sirva de observador y moderador de la plática: debe ser neutro en la situación de divorcio y con la expectativa de mejorar la relación entre ambos.
  • Date el tiempo que necesites para recuperarte. El progreso puede ser lento, con avances y retrocesos, pero constante. No importa el tamaño de los pasos que des, sobre todo en un principio, siempre y cuando te mantengas en movimiento, pero hacia la meta adecuada: tú recuperación.
  • Inicia nuevos proyectos. Es común que, durante el proceso de divorcio, creamos que no somos capaces de continuar con nuestra vida, pero en realidad sucede lo contrario. Inicia nuevos proyectos, sigue con los que tenías, cambia tus rutinas para adecuarlas a la nueva situación y, lo más importante, evita voltear a ver qué está haciendo o dejando de hacer el otro. Esto incluye una nueva relación en su momento. Regálate nuevas oportunidades de éxito y de fracaso.
  • No hacerte la víctima. En vez de sentir odio y rencor y en vez de culpar a tu pareja por todo lo que te esté pasando, encuentra la manera de ser feliz y de mejorar todo lo que no te gusta de la vida. “Piensa en algo positivo que va a resultar de lo que está sucediendo. Todas las mañanas al despertar y por las noches, antes de dormir, reconoce en voz alta algo positivo de tu vida en estos momentos”.
  • Darle a la ex pareja la oportunidad de expresar sus sentimientos. No se puede dar al otro todo lo que el otro seguramente va a pedir, pero se puede estar ahí para actuar como una caja de resonancia que alivie su sensación de abandono.
  • Eliminar de nuestro vocabulario las palabras "nunca", "siempre", "todo" y "nada". Nuestro cerebro responde a todos nuestros pensamientos de la misma manera y si estos son exagerados o extremistas, nuestras emociones también lo son.
  • Busca nuevas actividades y relaciones que sean parte de tu nueva identidad. Para construir una nueva vida, en donde puede ser feliz.
  • Lo más importante de todo: los hijos. No son de tu propiedad, pero son un compromiso de por vida. Sigue cumpliendo con tus deberes y obligaciones, lo más sano es que lleguen a un acuerdo. Si éste no se cumple, un juez se encargará de definir las obligaciones de cada una de las partes. Recuerda que los menores no tienen ninguna culpa de los problemas de los adultos: tras una ruptura debes mejorar la calidad del tiempo que pasas con tus hijos y adaptarte a sus diferentes etapas de desarrollo. Evita hablar mal de tu ex, esto se llama 'alienación' y es un tipo de maltrato infantil. Habla con ellos de la situación y los términos que se acordaron. De acuerdo con su edad, ellos tienen derecho a saber qué pasa en su entorno.
  • No te involucres con una nueva pareja hasta que realmente estés recuperado, hayas sanado tus heridas y trabajado tus emociones. Puede ser muy tentador buscar una nueva relación que te haga sentir bien, querido, necesitado y respetado. No es recomendable, date tu tiempo porque si no hay una buena elaboración personal de todo lo que implica el divorcio y no aprendemos de lo que sucedió, pronto podemos tener los mismos problemas o similares.
  • Elegir siempre una salida exitosa. Si estas convencido que estás dando por finalizado algo que tiene que terminar, hazlo de la mejor forma posible. Déjalo ir, no te aferres, instálate en el mejor clima para trabajar sobre  estos posibles acuerdos dentro del desacuerdo.
  • Cerrar el círculo armoniosamente. Es posible y deseable negociar el final de una relación de pareja sin dejar una huella de destrucción. Se trata de escuchar y entender los sentimientos de pérdida de la otra persona y de facilitar un nuevo comienzo para ambos, una continuidad saludable de la propia historia familiar.
  • Divorcio por infidelidad. Es una de las causas que conducen más frecuente al divorcio, y es probablemente la circunstancia más dañina que pueda aparecer en un matrimonio y que pueden aumentar los síntomas y en algunos casos llevar más tiempo para la recuperación. Sigue por favor los mismos pasos ya mencionados. No hay que confundir perdonar con ignorar o evadir. La infidelidad es muy destructiva, porque los vínculos de confianza se han roto. Pero después de años de trabajar con parejas que han experimentado engaños, yo puedo sostener que es posible poner el matrimonio en marcha de nuevo y redescubrir la confianza, el cuidado, la amistad y la pasión. Depende de la elección de la persona dañada. “La traición está en el ojo de quien la ve”.
  • La vida no termina. Mantener una actitud positiva es fundamental para evolucionar a una mejor calidad de vida personal, familiar y social.
  • Re-encuéntrate a ti misma. Es muy importante que seas sincera contigo misma, como persona responsable de tus emociones y de tu propia felicidad. Si en algún momento sientes que no puedes lidiar con la situación, existen muchas alternativas con las cuales te puedes apoyar, desde la intervención en terapia psicológica. 
El final no es la firma ante el juez, es el momento en el que logras tu recuperación física y emocional. Superar la ruptura es cuestión de tiempo y amor propio

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martes, 15 de noviembre de 2016

Perfil Psicológico del Psicópata

¿Alguna vez te has preguntado si conoces a algún psicópata? Probablemente que tu respuesta sea: “Sólo por la televisión.” Y lo más seguro además es que estés equivocado. Un psicópata no tiene por qué presentar siempre este tipo de imagen que nos proporciona el cine o la literatura, no necesariamente tiene que ser un asesino despiadado, ni tiene que presentar conductas violentas de manera continua. Por el contrario, puede mostrar una conducta seductora y encantadora si fuese útil para su objetivo. Y en un grado extremo son personas capaces de actos delictivos y graves agresiones sin que muestren un sentimiento de culpa.
Descubre cómo identificar a los afectados por esta patología y si existe un tratamiento efectivo
Estos podrían ser algunos síntomas y rasgos típicos del perfil de un psicópata:
  • Muestra impasividad, e incluso frialdad, y falta de empatía con los sentimientos de los otros.
  • Manipulador, con cierto encanto personal, capaz de conseguir lo que quiera de los demás.
  • En su grado extremo se muestra eminentemente transgresor de las normas sociales de convivencia, caracterizado por su conducta criminal y su crueldad.
  • Falta de culpa y de remordimiento en aquello que hace, a sabiendas del daño que pueda estar causando.
  • Tienen una capacidad de juicio claro, distinguiendo entre el bien y el mal, con una inteligencia normal e incluso a veces superior a la media.
  • Con incapacidad para formar relaciones personales o sociales sanas, estables y duraderas.
  • Ausencia de alucinaciones o delirios, o de estado de irritabilidad o ansiedad que puedan conducir su comportamiento.
  • Pensamiento y conducta guiados por el raciocinio y el pragmatismo, con un escaso papel otorgado a los sentimientos, imbuido de lo que algunos autores han denominado narcisismo social.
  • No suelen sentir miedo ni responden temor al castigo de sus actos.
  • No tienen en consideración la opinión de los demás, y no sufren tensión por la desaprobación social por sus actos.
  • Son personas aparentemente controladas, que tratan de llevar una vida normal, ocultando sus verdaderas tensiones e intenciones.
  • Son personas que no huyen de las situaciones de estrés y de riesgo, sino que lo buscan, por ejemplo practicando deportes extremos como forma de liberar sus tensiones internas.
  • En algunos casos pueden mostrarse irritables e irascibles, pudiendo desencadenarse una situación de violencia física o verbal sin que haya motivo aparente para ello.
  • Los psicópatas son personas que, además, suelen mostrar conductas adictivas, ya sea en el ámbito comportamental como en el caso de la cleptomanía o del consumo de sustancias ilegales.
  • Los psicópatas no tienen las emociones básicas tales como el amor, la calidez, cercanía genuina o incluso la responsabilidad
Nota: Es importante aclarar que, a diferencia de otros trastornos y características psicológicas, no existe un comportamiento único definido en una persona a partir del cual se pueda distinguir de forma inequívoca a un psicópata de una persona normal.  

El perfil psicológico de un psicópata se caracteriza por un déficit en el control de impulsos, ausencia de sentimientos de culpa o vergüenza y problemas de adaptación a las normas sociales y morales.

La característica principal de estas personas es que tienen anestesia afectiva y como rasgos básicos: un desorden de la personalidad, una condición crónica, persistente y ego-sintónica (no hay conciencia de enfermedad). Los individuos psicopáticos o psicópatas aceptan su modo de ser como natural y apropiado. El psicópata no es psicótico ni neurótico. Por ejemplo, sabemos poco, en términos de éxito terapéutico, de la importancia de trabajar con psicópatas «neuróticos» o secundarios, en lugar de los psicópatas «puros» o primarios.

Las personas con trastorno psicopático, o psicópatas, suelen estar caracterizadas por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos reducidos, y un carácter desinhibido. Este carácter psicopático puede hallarse en diferentes dimensiones de la personalidad, en diferentes combinaciones en el conjunto de la población. La definición exacta de la psicopatía ha ido variando sustancialmente a lo largo de los años y sigue siendo una materia bajo investigación. Algunas definiciones que continúan siendo usadas en la actualidad son parcialmente complementarias y a veces son contradictorias.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos sociales comunes. Suelen tener un amplio repertorio de conductas, activando unas u otras, dependiendo del entorno en el que se encuentren, tienen conocimiento de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas. Afín a todo lo antedicho es la personalidad sádico narcisista.

Psicopatía no es sinónimo de criminalidad, pero sí aumenta las probabilidades de transgresión de reglas y leyes sociales, debido a sus características de insensibilidad, impulsividad, falta de inhibición comportamental, egocentrismo, irresponsabilidad y falta de culpa o remordimientos. Los psicópatas no son asesinos (algunos pueden ser perfectos asesinos), tienen otras formas más sutiles de hacer daño,  son personas que viven en el mundo, principalmente en las esferas de la política y los negocios. Lo más peligroso de los psicópatas es que no les importa hacer sufrir a los otros con tal de lograr sus objetivos,  son “depredadores sociales”, ya que son capaces de adoptar cualquier conducta o realizar cualquier cosa con tal de lograr sus objetivos.

No existe evidencia real sobre las posibles causas como el trastorno de personalidad antisocial o limite, episodio maníaco, trastorno narcisista, más allá de un Dx diferencial.  Sin embargo, se cree que factores genéticos y ambientales, como el maltrato infantil o el abuso infantil contribuyen a su desarrollo. Las personas de padres antisociales o alcohólicos corren mayor riesgo. Las personas que tienen por costumbre maltratar a los animales durante la infancia suelen estar ligadas al desarrollo de la personalidad antisocial.

Tratamiento

Algunas consideraciones…

Estas personas no suelen concurrir al tratamiento por voluntad propia, sí los familiares o personas del entorno que lo padecen y que son los que pueden lograr beneficiarse, solicitando ayuda terapéutica. Uno de sus rasgos característicos es que suele conocer bien cómo manipular a los demás, y conseguir de estos lo que quiera, por ello el psicópata requiere de entrenamiento en el ámbito afectivo, en donde aprenda a ponerse en la situación del otro, para que entienda lo que siente, desarrollando así habilidades emocionales y de empatía; igualmente se les entrena para establecer y mantener relaciones sociales sanas y duraderas.

Este entrenamiento consiste en que la persona realice diversos ejercicios de role-play, donde va adoptando distintos papeles sociales, para que vaya teniendo experiencias positivas sobre otras formas de relacionarse, lo que le ayudará en un futuro a tener más opciones para conseguir un comportamiento adaptado a los estándares sociales. Igualmente las técnicas de relajación y visualización positiva les ayudan a controlar la tensión interna que les guía hacia la búsqueda de la satisfacción de sus impulsos más inmediatos.

Con respecto a la conducta inadecuada, lo más difícil es que dejen de vulnerar las leyes, ya que los psicópatas son plenamente conscientes de cuándo transgreden las normas sociales, y a pesar de ello lo hacen, tratando eso sí, de que no les cojan, dando la mayor apariencia de normalidad para disimular el delito; es por ello que es tan difícil detectarlo, y los beneficios que le proporciona hacen que sea casi imposible cambiarle.

En realidad, ha habido poco interés en desarrollar programas de tratamiento para las personas diagnosticadas de psicopatías o de Trastorno Antisocial de la Personalidad, en parte por la creencia compartida de que se trata de personas “incurables” o no tratables.

A nivel farmacológico, a pesar de los intentos por descubrir un tratamiento adecuado para la psicopatía, no existe un medicamento específico para ello, ya que no padece delirios, alucinaciones, ni estados de ansiedad o agresividad que lo motiven, por lo que no se pueden combatir síntomas, ó si existen algunos que pueden tratar los síntomas asociados. Por ejemplo, es posible que los antidepresivos, los antipsicóticos y los estabilizadores del ánimo puedan ayudar a manejar la irritabilidad, la agresión y la impulsividad asociada con el trastorno. Mientras más se conoce del sustrato neurológico de la psicopatía, los prospectos para una farmacoterapia eficaz mejoran. Suele pasar que la privación de libertad la forma en que la sociedad ha resuelto este problema social en los casos más graves; es decir, al sacar al psicópata de las calles, evita que haga daño a nadie más, aunque la realidad nos dice que casi nunca se produce su reinserción. Ver el tratamiento penitenciario actual.

Una de las mayores dificultades para conseguir alcanzar unas metas satisfactorias en este tratamiento es la falta de implicación de la persona psicópata, ya que se trata de un comportamiento voluntario y consciente, y que le suele reportar beneficios, ya sea de autocomplacencia o sociales, por lo que difícilmente querrá cambiar y seguir el tratamiento para la psicopatía, siendo éste más eficaz si se empieza a edades tempranas.

Los psicoterapeutas deberíamos de ajustar las estrategias de intervención de acuerdo con el nivel de preparación (disposición) del delincuente. Un adecuado entrenamiento de nosotros los profesionales, la supervisión y apoyo facilitará que sepamos lidiar con aquellos comportamientos disruptivos de los psicópatas que interfieren con el tratamiento. Su resocialización es algo difícil, aunque se están empezando a poner en práctica ciertos programas que muestran algo de eficacia en la reducción de la reincidencia. Estos programas se aplican en centros específicos, con un entorno muy estructurado y especializado. Un progreso real en el desarrollo de la personalidad, una maduración significativa en la esfera afectiva, cognitiva y conductual del sujeto. La mera instrucción no es educación, y con los psicópatas esto puede constituir un error de consecuencias fatales.

Fuentes:
Antisocial Personality Disorder: A Practicioner´s Guide to Comparative Treatment.
WedConsultas.
Diagnostic Statistic Manual of Mental Disorders – V
Treatment of psychopathy: A review of empirical fidings.
http://www.psicothema.com/PDF/3489.pdf tratamiento del psicópata

sábado, 5 de noviembre de 2016

Los Limites del Silencio: Abusos en el Diván

Se entiende que la relación médico-paciente es, por definición, una relación fiduciaria. Esto significa que el paciente, en estado de necesidad y para ser ayudado, entrega su confianza al profesional. Este tiene entonces la obligación de responder a tal donación con corrección técnica y ética, evitando abusar del poder que en él ha sido delegado.
En los últimos años, en el ámbito de la psicología clínica se está produciendo un notable aumento de la conciencia pública respecto a los derechos de los usuarios, exigiéndose cada vez más una práctica profesional de calidad en la que confluya un comportamiento ético y una actuación eficiente. Sin embargo, no se ha producido un desarrollo paralelo de normas y directrices que orienten a los psicólogos en su práctica profesional y tampoco en los actuales planes de estudio de la licenciatura de Psicología se han abordado estos temas con la suficiente profundidad.

Ante el psiquiatra/psicólogo clínico, la paciente solo debería desnudar su mente... Pero las recientes denuncias han desvelado casos de abusos de poder y mala praxis.

“la transgresión es fugaz: tan pronto como se realiza, expira y nos enfrenta con una frontera vedada y destruida”

Freud decía que los psicoterapeutas son como químicos que trabajan con sustancias altamente inflamables Ese material explosivo es la psique de la persona con fragilidad emocional que llega pidiendo ayuda a una consulta. "El paciente convierte a su terapeuta en una figura de autoridad y conocimiento -dice mi colega Mariela Michelena y se coloca a sí mismo en una posición infantil y regresiva. Por ello, cualquier abuso por parte del terapeuta se puede considerar al nivel de la pederastia, ya que no es una relación entre adultos, sino jerárquica. Constituye un auténtico abuso de poder".

La comparación entre pederastia y violación de los límites en la relación entre terapeuta y paciente no es exagerada.

Algunos psiquiatras dicen que "los casos de transgresión relacionados con conductas eróticas suceden, pero no son abundantes".  Asegura que el que un paciente acuse a su psicoterapeuta ocurre en todas las sociedades psicoanalíticas del mundo.

Los límites en psicoterapia incluyen varias áreas críticas, que el profesional debe constantemente vigilar: Roles, horarios, lugar del tratamiento, honorarios, recepción de regalos y solicitud de servicios, vestuario, lenguaje verbal y no verbal, revelaciones personales del terapeuta y contacto físico.

Breves ejemplos de transgresión en terapia:
  • Erosión gradual de la neutralidad terapéutica.
  • Violación de límites "entre la silla y la puerta".
  • Socialización de la terapia.
  • El paciente es tratado como "especial".
  • Revelación de información confidencial acerca de otros pacientes.
  • Contacto físico (tocar, abrazar, besar).
  • El terapeuta asume control sobre el paciente.
  • Contactos extra terapéuticos.
  • Sesiones terapéuticas prolongadas.
  • Sesiones terapéuticas programadas al final del día.
  • El terapeuta libera al paciente del pago de honorarios.
  • Citas.
  • Relación sexual.
Las estadísticas actuales (según una encuesta que realiza la revista Medscape sobre ética (Medscape Ethics Survey) nos dice que: La mayoría de los médicos, el 68%, se posicionaron totalmente en contra de mantener una relación con un paciente actual, catalogándolo como una práctica sin ética, y muchos se opusieron a las relaciones íntimas de un médico con su ex-paciente sin importar cuánto tiempo haya pasado, una postura que refleja la opinión de un servidor y de la mayoría de las sociedades de especialidades. Y sin embargo, la encuesta revela que el número de médicos que piensa lo contrario está en aumento, ya que en la misma encuesta, realizada en 2010, el número de médicos en contra ascendía a 83%. Mientras que sólo el 1% de los médicos, en ambas encuestas, cree que mantener relaciones sexuales con un paciente es algo permisible, sólo el 12% de los participantes en la encuesta de 2010 le parecía correcto salir con un paciente actual; en la encuesta más reciente, hasta un 22% de los participantes cree que este tema ya no es tabú.

Y es que en el ámbito del diván se puede colar el deseo sexual en ambos sentidos. Según los estudios de López Gómez, no es raro que el paciente manifieste deseos o fantasías eróticas durante una terapia. La película de David Cronenberg 'Un método peligroso' tiene como protagonista a Carl Jung, discípulo de Freud. El psicoanalista practica su primera terapia a una mujer, Sabina Spielrein, internada en su hospital por desequilibrios psíquicos, en 1904. Spielrein, que se acaba convirtiendo, a su vez, en psicoanalista, no es solo su paciente sino también su amante.

La observación de estas incursiones eróticas, de hecho, llevó a Freud a describir los conceptos de transferencia y contratransferencia [la transferencia es el traslado a la situación presente de afectos u hostilidades que corresponden a vivencias del pasado, con lo que la persona revive, en sus vínculos nuevos, sus antiguos sentimientos o deseos infantiles reprimidos. Mientras la contratransferencia es el conjunto de las reacciones inconscientes del analista frente a su paciente].

No hay duda es de que la psicosexualidad está presente en cualquier consulta porque suele ser una de las mayores fuentes de angustia para los pacientes. No obstante, como advierte López Gómez esta atención es siempre desde la palabra y "no pone en peligro los límites de la relación terapeuta-paciente". Como decía el sonado Psiquiatra sevillano acusado de veintiséis mujeres y 2 hombres que denuncian agresiones y abusos sexuales “¿El sexo es más fuente de placer, estrés o de melancolía? “Permite vivir, sobrevivir y pervivir. La humanidad existe gracias al sexo. De no ser por el sexo esta entrevista no se habría celebrado”. A continuación, negó que hubiera recetado sexo como medicina.

En un tratamiento todo pasa por la palabra,  no existe ninguna psicoterapia que permita tocar a los pacientes. Eso sería un aprovechamiento perverso de la situación de poder. Y lo mismo sucede en otros enfoques. La mayoría de los psiquiatras o colegas míos crean una distancia física necesaria para la profesionalidad y la escucha. Como también no se niegan la existencia de esos oscuros pseudo-profesionista aplicando mala praxis.

En efecto, todo profesional de la salud mental sabe o supone que una vez que haya un "amor" contacto más allá entre un médico/psicoterapeuta y una paciente, a partir de ese momento, tiene que dejar de ser su psiquiatra o psicólogo. Sera esta una relación afectivamente saludable y consiente? Más allá de los riesgos psíquicos y legales que con lleva si se continua con el tratamiento.

Se debe entender y llevar acabo que la relación es terapéutica y esta es una relación profesional, no una relación de amistad. Dicho de otra manera, es la relación entre un profesional de la Salud Mental y una persona que, en un momento dado de su vida, busca ayuda, para solucionar un problema en concreto, un conflicto familiar o, únicamente, aumentar su bienestar emocional.

Por tanto, delimitar correctamente el rol del terapeuta y el del paciente a lo largo de la relación terapéutica, permitirá eliminar futuros problemas y malentendidos. Por tanto, y en todo momento, aun habiendo finalizado la terapia, nuestro rol siempre será el mismo, el de profesional centrado en el trabajo y la cooperación, nunca el de amigo, amante, pareja ni familiar. Como psicólogos profesionales debemos actuar de forma que seamos percibidos por los pacientes como fiables, de confianza y consistentes. Aunque aveces pasa que después de un tiempo y por situaciones diferentes, se establezca una cierta “amistad” con un ex paciente.

La actividad sexual con un paciente actual o con un ex paciente es antiética. También se considera antiético el establecimiento de relaciones románticas y sexuales entre el médico y los familiares de sus pacientes, habitualmente con sus padres o cónyuges. Estas relaciones interfieren o interrumpen el tratamiento, traicionan y hacen perder la confianza del paciente, crean problemas con el respeto a la confidencialidad y han mostrado traer muy negativas consecuencias para el profesional, el paciente y la familia.

El rol del terapeuta incluye los aspectos estructurales de la terapia además del contenido, y es responsabilidad del psiquiatra/psicólogo clínico mantener la distancia profesional en la relación. Es inevitable que el paciente resienta los límites impuestos y precisamente, las conductas y emociones que revelan esa protesta son un contenido de análisis importante en las terapias dinámicas. Pero la transgresión es sólo responsabilidad culpable del terapeuta.

Se sugiere revisar la guía ética profesional del psicólogo clínico.

Nuestra finalidad es “curar cuando se puede, aliviar casi siempre, un campo complejo, una ética común”.