lunes, 27 de febrero de 2017

Perfil del Maltratador: 12 Rasgos Comunes

Los agresores que atacan a víctimas por cuestión de género cumplen varias características básicas.
El perfil del maltratador

Si bien no existe un único tipo de maltratador y todos ellos tienen características que los hacen diferentes entre sí, existen una serie de elementos que tienden a ser comunes en casi todos los casos. A continuación se indican una serie de doce rasgos que suelen ser compartidos por la mayor parte de los maltratadores.

1. Suelen tener buena imagen pública
No es infrecuente que cuando se conocen casos de malos tratos surjan voces de sorpresa entre las personas que conocen al maltratador. Esto se debe a que fuera del hogar el o la maltratadora tiende a actuar con perfecta normalidad, no habiendo por lo general en su conducta signos visibles de hostilidad hacia su pareja y tratándola tanto a ella como al resto con cordialidad y afecto. Es en el hogar, en la vida privada, donde el individuo en cuestión manifiesta y descarga su agresividad.

2. Sentimientos de inferioridad y baja autoestima
Un denominador común en la mayor parte de maltratadores es la presencia de baja autoestima y de sentimientos de inferioridad respecto a sus semejantes. Dichos sentimientos de inferioridad provocan una profunda frustración que se puede transformar fácilmente en violencia.

3. Motivación por el poder
Por norma general, el o la maltratadora tiende a tener una elevada necesidad de poder. Estos sujetos tienden a necesitar imponer las propias opiniones o que las cosas se hagan a su manera.

Debido en gran parte a los sentimientos de inferioridad antes mencionados o a la ausencia de control en diversos dominios vitales importantes para el agresor, el individuo en cuestión pueden desembocar en la necesidad de ejercer control y dominio sobre la pareja, a quien tienden a considerar inferior.

4. Internalizan estereotipos de género
La violencia de género recibe ese nombre debido a que la causa del ejercicio de la violencia está vinculada al sexo de la persona objeto de agresión. Por consiguiente, la mayor parte de maltratadores utilizan como pretexto para la agresión los roles de género, utilizándolos para remarcar su papel y el de su pareja y castigando las conductas y pensamientos que se alejen de ello.

Así, la mujer ha de ser sumisa, cariñosa y dependiente mientras que el hombre ha de ser fuerte, dominante y estoico. Si uno de los dos no cumple dichos papeles aparece frustración y agresividad.

5. Bajo nivel de asertividad
Otro aspecto relevante en una gran cantidad de maltratadores es la ausencia de una capacidad de responder asertivamente a los diferentes problemas que les pueden ocurrir día a día. Así, los problemas y los cambios les frustran y suelen reaccionar de forma aversiva ante ellos. Defienden sus derechos de forma agresiva sin tener en cuenta los deseos de los otros y situando sus necesidades en primer lugar.

6. Relaciones de dependencia
Si bien no se cumple en todos los casos, es común que en la estructura de la personalidad del maltratador tienda a haber cierta dependencia del entorno. Dicha dependencia provoca miedo y cierta fijación ante la idea de ser abandonado, cosa que en el caso del maltratador se traduce en un aumento del control hacia la pareja, un elevado nivel de celos hacia otros posibles "competidores", el intento de aislarla y hacer que dependa del agresor/a e incluso la agresión física.

7. Inestabilidad emocional e impulsividad
Por norma general el maltratador tiende a tener un elevado nivel de neuroticismo. Esto quiere decir que tiene una emocionalidad lábil que puede pasar rápidamente de la alegría a la tristeza, o del afecto al desprecio. Esta falta de estabilidad facilita la frustración y la tensión interna, que junto a una elevada impulsividad y un pobre control de los impulsos puede desencadenar una agresión.

8. Egocentrismo
Un aspecto relevante que comparten la mayor parte de maltratadores es la tendencia a centrarse en sus propias necesidades y preocupaciones, ignorando las de los demás o las consecuencias que la propia conducta en los otros.

9. Celos y posesividad
El individuo que maltrata tiende a temer que la pareja le abandone o le ponga en evidencia, con lo que intenta evitar que se vea influenciada o atraída por sujetos externos que puedan alejarla de ella, reaccionando de forma violenta a supuestas interacciones con personas ajenas a la pareja al considerar que pueden arrebatarsela.

La persona maltratada es considerada un elemento de su propiedad que debe permanecer fiel y cumplir sus designios. Se establecen conductas controladoras y se sesga la percepción en búsqueda de la confirmación de sus temores.

10. Niveles bajos de empatía
Uno de los aspectos más claramente visibles en los maltratadores es el poco nivel de empatía que manifiestan con sus víctimas. No suelen ponerse en el lugar del agredido o eligen voluntariamente ignorar su punto de vista, no teniendo en cuenta los efectos psíquicos y/o emocionales que el maltrato tiene sobre la víctima más allá del control de su conducta.

11. Minimizan la violencia o culpabilizan a los demás
Otro factor frecuente a pesar de que no se da en todos los casos es el hecho de que el maltratador tiende a considerar la violencia ejercida como justificada, disminuir la importancia de sus efectos o situar la culpa en la actuación de la pareja o en otros factores como el alcohol o las drogas.

12. Capacidad de manipulación
Si bien no en todos los casos, a pesar de tener una capacidad de empatía muy reducida muchos maltratadores reincidentes posean una elevada capacidad de manipulación y sugestión. Si bien también depende de la situación y de la personalidad de la víctima, en algunos casos se ha manifestado la capacidad de convencerlas de que las conductas agresivas se han llevado a cabo por su bien, que son normales o incluso de que la agresión era merecida.

También pueden predisponer a la víctima a desconfiar de su entorno y alejarse de él poniéndola en malos términos con sus seres queridos, aislándola y haciendo que dependa en exclusiva del o la agresor/a.

Referencias bibliográficas:
Castellano, M.; Lachica, E.; Molina, A. y Villanueva, H. (2004). Violencia contra la mujer. El perfil del agresor: criterios de valoración del riesgo Cuadernos de Medicina Forense, 35.


*Psicología y Mente, art. Psic Oscar Castillero Mimenza

martes, 21 de febrero de 2017

Rasgos Característicos de la Personalidad Límite

Cuadro clínico

La persona "border" se caracteriza por narcisismo, hipersensibilidad al rechazo y al abandono, sentimientos de inferioridad, relaciones infantiles que afectaron el desarrollo narcisista del sujeto (Stolorow). Es una afección mental por la cual una persona tiene patrones prolongados de emociones turbulentas o inestables. Estas experiencias interiores a menudo los llevan a tener acciones impulsivas y relaciones caóticas con otras personas.
En general este tipo de pacientes responde a los siguientes esquemas cognitivos:
  • Son muy inseguros de sí mismos. Tienen una mala autoimagen.
  • Tienden a abandonarse en exceso.
  • Nada puede compensarles su gran vacío interior. Manifiestan casi obsesivamente deseos por una gran variedad de objetos. Una vez conseguidos ya están buscando otro nuevo objetivo a lograr.
  • Son muy dependientes de las personas con las que conviven.
  • La posibilidad de sufrir un abandono real o imaginario de las personas de las que dependen, o de enfrentarse a responsabilidades importantes, les puede crear situaciones de extrema tensión y violencia.
  • Están en un casi constante estado de ansiedad.
  • Dificultad para el estudio y la concentración.
  • En ocasiones su cólera domina su conducta.
  • Descontrol en la alimentación. Anorexia y/o Bulimia.
  • Abuso del alcohol, drogas, etc.
  • No pueden controlar sus sentimientos y emociones. Pasan de estados eufóricos a depresivos en cuestión de minutos.
  • No suelen cumplir sus compromisos. Abandonan terapias, estudios, trabajos, etc.
  • Son terriblemente receptivos y tienen una gran capacidad para la manipulación. En general culpan de todos sus problemas a las personas con las que conviven.
  • Degradan o ensalzan a las personas muy rápidamente.
  • Algunas veces sufren crisis de pánico.
  • Algunos tienen una gran dificultad para retener los mensajes verbales o escritos que acaban de recibir. "Parece que no nos escuchan"....
  • En muchos casos estos px han tenido muchos problemas en su niñez. Hiperactividad, agresividad, etc. Su educación y relación social y familiar ha sido muy problemática. No han podido recibir un diagnóstico claro, hasta que coincidiendo con un cambio hormonal el síndrome TLP se ha manifestado en toda su magnitud.
  • En muchos casos hay antecedentes familiares por parte de alguno o ambos padres, con problemas mentales, drogas o alcoholismo.
  • Ante situaciones extremas a veces buscan el suicidio. El 10% de los que lo intentan, lo consiguen.
Rasgo al modelo psicoanalítico
  • Pacientes difíciles de tratar, no encajan en categorías diagnósticas existentes. Experimentan a sus analistas como peligrosos.
  • Inestabilidad del humor, de las relaciones interpersonales y de la imagen del self.
  • Debilidad yoica (self desestrucurado, fracturado), vuelven a los procesos de pensamientos primarios.
  • Dificultades en separarse y diferenciarse de un objeto primario. En tests de personalidad, el núcleo de los conflictos de separación se expresa en respuestas que reflejan los temas interpersonales de unión, fusión, separación e individuación.
  • Funcionan adecuadamente en contextos bien estructurados y rinden insatisfactoriamente en la ausencia de estructuración.
  • Organización estructural de la personalidad basada en mecanismos de defensas primitivos: Disociación/Escisión (resuelve la ambivalencia hacia el objeto o hacia el self), Denigración (denigrando al obj minimiza los deseos de que sus necesidades sean colmadas), Omnipotencia (remarca en sí mismo aspectos de poder irreal como un intento de arreglarse con el miedo a la impotencia o a la desvaloraización), Idealización (se exalta el poder de determinados objetos de una forma poco realista como una defensa para proteger al sujeto de los objetos malos), Proyección, Identificación proyectiva, Negación.
  • Sus rasgos más característicos son:
  • Impulsividad e impredectibilidad del comportamiento, (“conducta impulsiva autodestructiva”).
  • Relaciones personales intensas e inestables.
  • Relaciones Interpersonales primitivas (dependencia, madre simbiótica. Dificultad en la separación-individuación).
  • Falta de control emocional, inestabilidad afectiva, se desplazan desde un humor normal hasta a la depresión, irritabilidad o ansiedad.
  • Marcada alteración de la identidad.
  • Sentimientos de vacío y/o aburrimiento.
  • Alto potencial para actos de daño físico y conductas suicidas.
  • Dificultades para controlar el estrés.
  • Tendencia hacia un nivel de hostilidad y de dependencia. Presencia de rabia y cólera, confrontaciones físicas e incapacidad de tolerar la soledad (dependencia excesiva del objeto externo, que puede ser atacado).
La formación de la organización limítrofe implica:
  • Sostén vincular insuficiente.
  • Situaciones traumáticas escalonadas.
  • Psicosis infantil con restitución incompleta (no se produce una psicosis porque la fractura del yo hace que la parte psicótica se separe).
  • Falta de control impulsivo y de la individuación.
  • No resolución del complejo de Edipo.
  • Fracaso en la organización de un sentimiento de identidad.
  • Sexualidad infantil perversa polimorfa. Búsqueda de descarga e intolerancia a la frustración.
  • Es producto de traumas infantiles, el + frecuente es abuso. (No solo sexual).
  • Faltan las identificaciones profundas,  simbólicas o introyectivas.
Con respecto al tratamiento y al trastorno, Stolorow sostiene:
  • Intervenciones afirmativas, de contención, de “calma”. Dependen mucho de la conducta real, humana del analista. No toleran las fallas.
  • Transferencia masiva, el vínculo se vuelve real.
  • Pueden lograr casarse con alguien que cumpla un rol contenedor. El pronóstico depende del “contexto vincular contenedor”.
  • Siempre quieren saber si son importantes para los demás, si los quieren, si los admiran, si hacen las cosas bien.
  • Base de la patología: la falla del amor de obj. primario. Necesidad de búsqueda de amor del objeto primario.
Prevalencia

Se estima que la prevalencia del trastorno límite de la personalidad es de alrededor del 2% de la población general, aproximadamente del 10% entre los sujetos vistos en los centros ambulatorios de salud mental y en torno al 20% entre los pacientes psiquiátricos ingresados.

Curso

Hay una considerable variedad en el curso de los trastornos límite de personalidad. El patrón más habitual es una inestabilidad crónica en el principio de la edad adulta, con episodios de grave descontrol afectivo e impulsivo y altos niveles de utilización de de los recursos de salud mental y general. El deterioro causado por el trastorno y el riesgo de suicidio son mayores en los primeros años de la edad adulta y van desapareciendo gradualmente con la edad. Durante la cuarta y quinta décadas de la vida, la mayoría de los sujetos con este trastorno logran una mayor estabilidad en sus relaciones y su actividad profesional.

La causa del trastorno límite de la personalidad (TLP) se desconoce. Se cree se relaciona con factores genéticos, familiares y sociales

Diagnóstico diferencial

Este trastorno se diferencia de la psicosis, en el principio de realidad y en la demanda de apego (por sí solos no logran estabilidad, solo si se han apegado a alguien). Los comportamientos psicóticos no le permiten el desarrollo de apego, un elemento necesario para fomentar la dependencia.

Este trastorno se distingue del trastorno narcisista, pues esta última es una estructura más estable: mejor funcionamiento cognitivo perceptual, niveles más elevados de representación de objeto, menor identificación proyectiva y disociación. También de los sig. tras.
  • Trastornos del estado de ánimo
  • Trastorno por estrés postraumático
  • Trastornos de pánico y ansiedad
  • Abuso de sustancias
  • Trastornos de la alimentación
  • Trastorno obsesivo-Compulsivo
  • Trastorno por déficit de atención
O a otros trastornos de personalidad (esquizotípica, histriónico, dependiente...). En algunos casos se deberán diagnosticar los dos trastornos si se cumplen los criterios necesarios pero en otros casos se deberá hacer un buen diagnóstico diferencial con respecto a los trastornos más parecidos porque esto tendrá efectos a la hora de aplicar el tratamiento adecuado, tanto psicoterapéutico como farmacológico. Hay que tener en cuenta que muchos de los síntomas propios de este Trastorno se solapan con los de los Trastornos arriba citados pero adquieren características diferentes cuando están encuadrados dentro del Trastorno base de personalidad. Ej. Un borderline que además es adicto a las drogas presenta otras características que un drogadicto; así como un depresivo se diferencia de un borderline que presenta sintomatología depresiva. En ambos casos se requerirá un tratamiento diferenciado, incluso a nivel de medicación.


Observación: Actualmente en consultas de medicina general, servicios de urgencias de los hospitales y clínicas privadas de psicología acuden personas desesperadas o familiares que acuden  buscando una solución a un caos que no saben cómo manejar. En muchos casos se trata de personas con un amplio historial médico de ingresos hospitalarios con síntomas de ansiedad y crisis de pánico, así como intentos de suicidio o numerosas autolesiones hechas por cortes o quemaduras. La causa por la que piden ayuda puede ser en ocasiones trastornos de la conducta alimenticia (anorexia, bulimia) o problemas de drogas (abuso del alcohol u otras drogas), depresión y trastorno bipolar. En otras ocasiones son ingresados de urgencia y  diagnosticados erróneamente, ej tras por adaptación por su malestar tras una ruptura de pareja ante el clínico. En todas estas ocasiones  pueden ser medicados con ansiolíticos y antidepresivo dado el cuadro que presentan, o también puede ser tratado en unidades para trastornos de la alimentación con un trastorno de la conducta alimentaria. Todas estas soluciones no hacen otra cosa que propiciar un círculo vicioso en el que la persona se enreda una y otra vez. Las personas con un trastorno límite de la personalidad pueden pasar años en manos de diferentes profesionales, a veces participando en terapias de grupo donde parecen “encajar bien” (téngase en cuenta el mimetismo de las personas con TLP, es decir, es fácil que se identifique con las pacientes anoréxicas o con personas con un trastorno bipolar dado que pueden compartir síntomas con estos y sobre todo porque prefieren “ser anoréxicas a no ser nada”). El tema se complica cuando desde la medicina general se le prescriben fármacos ansiolítico o antidepresivos para el cuadro que presentan. Ninguna medida parece terminar con el problema, y en un corto espacio de tiempo vuelven los problemas desesperanzando más aún a la persona y a quien la rodea. Los medios de comunicación tampoco favorecen a solucionar el problema, la falta de información sobre los trastornos de la personalidad son obvios. Si la solución que nos planteamos es la búsqueda de apoyo psicológico, también se corre un riesgo: que el terapeuta no conozca la problemática, e igualmente trabaje cuestiones como el problema de juego, la depresión, etc pero no realice un buen diagnóstico del TL.

Fuentes
https://www.trastornolimite.com/tlp/test-trastorno-limite-de-la-personalidad-tlp

jueves, 9 de febrero de 2017

Perfil Psicológico de Donald Trump

El ejercicio psicológico de quien desea estar al frente de un país, debe representar un equilibrio emocional que figure y dé confianza a su sociedad. Depresión, ansiedad, desorden bipolar, narcisismo, son enfermedades y trastornos de la personalidad que cualquiera puede padecer a lo largo de su vida. Incluidos los presidentes de gobierno (o los candidatos al cargo).
El psiquiatra Jonathan Davidson y su equipo tras la elaboración de un estudio para la Duke University Medical Center (Carolina del Norte, EE UU), en el que analizan la salud mental de los 37 primeros presidentes (1776-1974) de los Estados Unidos y en el que determinan que la mitad de ellos padecía alguna anomalía mental. Así, James Madison, John Quincy Adams, Franklin Pierce, Abraham Lincoln y Calvin Coolidge sufrieron depresión. Mientras que Thomas Jefferson y Theodore Roosevelt mostraban signos de ansiedad y desorden bipolar, respectivamente.

La cuestión realmente interesante pasa por indagar si la ansiedad, la depresión, un grado extremo de narcisismo o cualquier otra patología psicológica son compatibles con el ejercicio de las funciones que exige un cargo como el de presidente del gobierno, ya sea porque se desencadene durante su ejercicio o venga de antes.

Donald Trump el actual presidente de los EUA presenta unos rasgos narcisistas muy marcados. Muestra esta voluntad de posicionarse como una figura a admirar. Megalómano, misógino, tendencia a la manipulación, racista, autoritario, prepotente y arrogante, intolerante, agresivo, fanático de sus ideas, carece de empatía, extrovertido, con ansias de poder. Trump no es un psicópata, es un buen vendedor.

"Un presidente del Gobierno con una tendencia demasiado marcada hacia el narcisismo es incapaz de entender genuinamente las necesidades de aquellos a los que gobierna. Probablemente será implacable con la oposición política y social. Posiblemente será muy mediático y dará jugosos titulares, pero no será un buen presidente del gobierno." Manuel Armayones, Doctor en Psicología y subdirector docente de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad Oberta de Catalunya).

Se ejecutarán con dificultad en sus obligaciones. Este trastorno de la personalidad sí puede afectar el desempeño del deber ser y la asertividad en las decisiones, este tipo de personalidad narcisista sí puede afectar las funciones cognitivas de una persona, es decir, puede afectar la estructura que te permite realizar diferentes funciones a nivel de pensamiento, las cuales van desde el conocimiento, la comprensión, el saber actuar o aplicar, analizar, sintetizar y tener la capacidad de valorar.

Otros especialistas dicen “Donald Trump hace frente a estos ataques respondiendo con socarronería e incluso, a veces, con agresividad. En este caso, un toque narcisista se convierte en virtud. Junto con la asertividad y la autoconfianza, son necesarios para sostener un proyecto persona o político". No tiene por qué invalidar una carrera política. Porque el problema, no es la patología (depresión, altos niveles de ansiedad, una cardiopatía, un párkinson o diabetes, enfermedades que en muchos casos también implican altos niveles de ansiedad y sufrimiento), sino hasta qué punto dicho cuadro puede afectar al desempeño de las obligaciones que comporta.

Un grupo de especialistas de Harvard comandados el especialista John D. Gartner expusieron sus conclusiones. “Trump es peligroso mentalmente enfermo y temperamentalmente incapaz de ser presidente".

El también profesor de la Escuela de Medicina John Hopkins, indicó que el magnate republicano también padece "narcisismo maligno". “Hemos visto lo suficiente el comportamiento en público de Donald Trump, por lo que podemos hacer este diagnóstico”, señala Gartner a U.S. News.

Ver la entrevista a Robert J. Sternberg es uno de los psicólogos más reputados del panorama internacional. (Universidad de Yale) http://www.onemagazine.es/internacional-politica-donald-trum-experto-psicologia

Se abre el debate.

Rasgos de Personalidad Trump: Narcisista, antisocial, maquiavélico, megalómano, paranoico, que borda en la locura.

Megalómano, niño grande, egocéntrico, estafador, charlatán, sucesor de Hitler, último fascista, enfermo mental… La lista de definiciones y calificativos que ha acumulado Donald Trump también marca una época. Nunca un presidente electo de Estados Unidos había sido vituperado y sentenciado, no ya antes de los cien días de gobierno que marca la costumbre política, sino meses antes de acomodarse en la Casa Blanca. Claro que tampoco ninguno había acumulado tantos méritos. En correspondencia con los insultos que ha proferido a hispanos e inmigrantes de toda condición y origen, mujeres y rivales políticos de distinta naturaleza, con un comportamiento tan soberbio como infantil, tan fanfarrón como simplón, el proceso electoral que ha vivido Estados Unidos ya está consagrado como el más desagradable y zafio de la historia reciente. Trump es el presidente con el rechazo expreso de la mitad de un país más dividido y enfrentado.

Citando a Juan Ramón Sánchez médico psiquiatra y profesor de la UNAM “Lo primero que hay que hacer con tipo como Trump es no enojarse, las reacciones viscerales de sus adversarios lo fortalecen. Lo desnuda más la burla que la injuria. El ridículo puede ser su peor escenario. En el momento que el pierda confianza se apagara su energía. Pero no será fácil vencerlo. Va a seguir pontificando en tanto que tenga súbditos que quieran escucharlo. Su pasión es ganar, no tanto por el poder, (que no le viene mal) si no por alcanzar la gloria”.


Fuentes

miércoles, 1 de febrero de 2017

Cómo actuar con tu Hijo cuando llega un Hermano

Cuando llega un bebé a la familia, el hijo mayor necesita un tiempo para aprender a compartir a sus padres.
Con la llegada de un hermano, los celos son un sentimiento normal y hasta positivo en los niños, siempre que los vivan dentro de unos límites razonables. Indican que el pequeño ha desarrollado con sus padres el sentimiento de “apego”, fundamental para que pueda amar y ser amado en el futuro, y que ha establecido un fuerte vínculo familiar. Por eso lo defiende cuando lo cree amenazado.

Al principio se mostrara cariñoso y ahora parece que no quiera tanto al bebé. O puede que sea al revés, que las reacciones de apego como arrullar, tranquilizar, cantarle al bebé... lleguen con las semanas (esto es más frecuente). Sea como sea, seguro que en unos años son inseparables, se querrán, se divertirán juntos y también se pelearán, cómo no. Pero, hasta entonces, ¿cómo ayudar al hermanito mayor con la llegada del bebé?

El Proceso de Adaptación

Hay muchas medidas que puedes adoptar para facilitar a tu hijo la tarea de aceptar a su hermano. Por ejemplo:
  • Ante todo, cariño y paciencia.
  • Reconoce sus sentimientos: En estas situaciones, es normal que un niño sienta cosas muy diversas sobre el cambio que se ha dado en la familia. Después de todo, ahora tiene que compartirte con alguien que exige extraordinaria atención y tiempo.
  • Permitirle que mire y acaricie al pequeño con cuidado tanto como quiera.
  • Pedir a nuestros familiares y amigos que cuando vayan a verlos, reparen en el hijo mayor, no sólo en el bebé.
  • Tu actitud serena y tus muestras de afecto acelerarán su proceso de adaptación.
  • Asume que tu primogénito va a atravesar un proceso de adaptación, que no debes intentar suavizarle. Por ejemplo, no le da seguridad que le compres muchos regalos para compensarle por la llegada del hermanito. Al contrario, puede llegar a desconfiar de ti, por haberte vuelto tan generosa. Es más pedagógico que te comportes de este otro modo:
  • Todos los días dedícale momentos en exclusiva (para hablar, ver fotos...).
  • Anímale a expresar los sentimientos que le originan la presencia del bebé. Cuando te diga cosas como “¿cuándo lo devolvemos?”, respóndele con cariño que el bebé forma parte de la familia y que no se irá nunca, y que entiendes que, de momento, se sienta así por ello. Insístele en que el bebé crecerá enseguida y podrá jugar con él. Favorece los juegos o las actividades que le ayuden a descargar su cuota de agresividad, sin que se sienta culpable o juzgado por los adultos.
  • Encauza positivamente sus llamadas de atención. Si te pide de nuevo el biberón o el chupete, dáselo. Las regresiones a etapas anteriores son la forma que tiene el niño de decir que desea ser como el bebé. Si los padres actúan con naturalidad ante ellas, el pequeño enseguida comprueba que “eso” ya no le satisface y deja de comportarse como cuando era más pequeño.
  • Corrige con dulzura sus “excesos” de amor con el bebé: Si de tanto abrazarle le hace llorar, no le reprimas, pídele que te ayude a consolarle. Así le das la posibilidad de redimirse y de sentir que puede querer a su hermanito. Puede que también busque expresar sus sentimientos golpeando al bebé, jalándole del brazo, o quitándole sus juguetes. Una cosa que le puedes decir es: "Quiero que trates al bebé con cuidado. Los golpes duelen. Si quieres golpear algo, puedes darle a esta almohada". Es bueno establecer ciertos límites, si le ves un comportamiento inapropiado o “in fraganti”, adviértele con voz firme que desapruebas su conducta y que no debe repetirla jamás. Nunca dejes a un niño a solas con el bebé por mucho tiempo.
  • Deja que él decida: Si tú primogénito no quiere involucrarse con el bebé, no lo fuerces. La manera en que muchos niños se adaptan a la nueva situación es "ignorando" a sus hermanitos, al menos durante un tiempo. No le exijas que juegue un papel mayor de lo que él desea. Ya se irá acomodando a la situación.
  • Dejar para más tarde el traslado a su cuarto, para que no se le junten demasiadas novedades al mismo tiempo.
  • Dale tareas especiales: Deja que tu hijo mayor ayude. Cuando bañes al bebé, quizás quiera enjabonarle las piernas. Seguro que le gusta que lo envíes a buscar pañales. Cuando el bebé llore, pídele que le dé palmaditas suaves en la espalda o que le hable en voz baja. Si quiere sujetarlo, ponlo junto a ti y deja que comparta al bebé mientras éste reposa en tu brazo/pierna, pero mantente atenta. Nota: Que el hijo mayor participe en los cuidados del bebé es un acierto: le hace sentirse útil y le facilita mucho la aceptación del recién llegado. Sin embargo, hay que evitar que considere su “ayuda” como una obligación, porque esto le agobiaría y le impediría sentirse plenamente feliz consigo mismo y con su hermanito. Si tu hijo mayor ya tiene 2 años o más, puedes pedirle consejos para hacerle sentir importante.
  • Por ejemplo, le puedes preguntar: "¿Crees que al bebé le gustaría la blusa amarilla o azul?" o "¿Quieres ayudarme a leerle un cuento?" También puedes hacer un álbum sencillo con fotos del pequeño y el bebé. Añade fotos de otros miembros de la familia y un texto sencillo. Pídele su opinión. Pregúntale qué fotos le gustaría incluir o qué palabras quiere usar para describir las imágenes.
  • Los celos que desata entre los chicos la llegada de un nuevo hijo son normales. Si bien resultan angustiosos y difíciles de sobrellevar para los padres, existen muchas maneras de contener a los “hermanos mayores” y facilitarles la transición hacia el nuevo rol que ocuparán dentro de la familia. El amor, la comunicación y la dedicación son las claves para lograrlo.
Conclusión

Una responsabilidad de los papás es darle herramientas para que “el mayor”, a su corta edad, pueda hacerse a la idea que “ser más grande” es también un valor dentro de la familia. De este modo el nacimiento de un hermano, gran acontecimiento familiar, no será vivido como una pérdida sino como una ganancia. Será tarea cotidiana mostrarle al hijo mayor que ese nuevo hermano(a) viene a sumarse y a ocupar un espacio propio y no va a quitarle el espacio que le pertenece a él, que cada hijo tiene un lugar y ese lugar no es intercambiable.

En el proceso de adaptación, lo esperable es que sea un proceso lento, ambivalente, con idas y vueltas de  gran amor y “odio” natural, indefenso y esperable. Se dará de alguna manera, como en todos los vínculos humanos significativos donde está en juego el amor y la necesidad de no perderlo. Y se expresará de mil formas. El desafío será poder acompañar estos sentimientos desde el lugar de padres y permitir que se expresen, siempre cuidándolos y que no se expongan a situaciones de riesgo ni para él, ni para los otros, especialmente para el bebé. Y es que, cuando nace el segundo hijo, los padres no deben olvidarse de que su primogénito sigue siendo muy pequeño.

Si se aborda el problema con paciencia, dedicación y respeto por lo que sienten los hermanos mayores, la llegada de un nuevo hijo resultará menos dificultosa y la familia, en su totalidad, podrá disfrutar de esta nueva etapa. Hemos de ser pacientes y comprensivos con estas reacciones y recordarle que le queremos mucho: el cariño incondicional es la mejor receta para que el príncipe destronado no lo pase mal.

Por ende, no es ni malo ni bueno ser el mayor, tan solo se trata de aceptar que es un nuevo lugar que merece ser vivido a pleno con todos sus matices.



Compilador