domingo, 2 de diciembre de 2012

Trastorno de Conversión

Se incluye en la clasificación DSM IV entre los trastornos somatoformes y los criterios son los mismos que para la edad adulta. Se define como un trastorno caracterizado por la presencia de uno o más síntomas neurológicos que no pueden explicarse como una alteración de origen medico.
El diagnóstico requiere además la presencia de factores psicológicos que se asocien con el inicio o exacerbación de los síntomas. La mayoría de los síntomas conversivos afectan al sistema sensitivo-motor e imitan problemas neurológicos como parálisis o anestesia, dificultades de coordinación, ceguera o crisis comiciales. El DSM III R también incluía síntomas autonómicos o vegetativos, como los vómitos, y situaciones mixtas con sintomatología motora, sensitiva y vegetativa, pero el DSM IV TR regresa a un concepto más limitado, incluyendo exclusivamente sintomatología neurológica sensitivo-motora.

Su aparición suele estar asociada a algún acontecimiento estresante. Los episodios suelen ser breves, recuperándose totalmente en el plazo de un mes o menos. En la mayoría de los casos no vuelve a repetirse, aunque en otras ocasiones los síntomas pueden volver a aparecer al cabo del tiempo.

Los síntomas producen un malestar significativo o un impedimento social, ocupacional o en otras áreas importantes de la vida.

Entre los síntomas típicos se encuentran los siguientes: problemas de coordinación o equilibrio, debilidad o parálisis de un brazo o pierna, pérdida de sensibilidad al tacto o al dolor en una parte del cuerpo, convulsiones (parecidas a un ataque epiléptico), pérdida de visión, sordera, afonía, dificultad para tragar, sensación de tener un nudo en la garganta, retención urinaria.

El nombre de este trastorno es debido a que estas personas están convirtiendo un conflicto psicológico en una incapacidad para mover ciertas partes del cuerpo o usar los sentido con normalidad. Por ejemplo, la persona que pierde la voz en una situación en la que teme hablar, o el pianista cuyas manos quedan paralizadas cuando ha de actuar ante una audiencia y esta situación le produce una gran ansiedad. Estos síntomas sirven para aliviar la ansiedad (ganancia primaria) y para sacar a la persona de la situación estresante (ganancia secundaria).

Este trastorno puede ocurrir a cualquier edad. Se estima que hasta un 34% de la población experimenta algún síntoma de conversión a lo largo de su vida, pero el trastorno suele ser más frecuente en personas de bajo nivel educativo y cultural.

Hay que diferenciar entre la aparición de un síntoma de conversión y un trastorno de conversión. La diferencia está en que para considerarlo un trastorno, ha de afectar significativamente a la vida o estado psicológico de esta persona.

El inicio de este trastorno suele ser repentino, pero también aparece de manera gradual. La mayoría de los síntomas son de corta duración. La remisión de los síntomas, suele producirse en un periodo aproximado de 2 semanas. Casi la cuarta parte de los individuos presentan recidivas durante el primer año. Debe establecerse el diagnóstico de trastorno de conversión sólo cuando se ha efectuado un examen médico exhaustivo que permita descartar una etiología neurológica o de otro tipo. En estos casos los síntomas de conversión no se corresponden con mecanismos fisiológicos y vías anatómicas conocidos, sino que más bien son el producto de las ideas que el individuo tiene de lo que es la enfermedad. También es llamativo que los individuos con síntomas de conversión pueden manifestar una relativa falta de preocupación sobre la naturaleza o las implicaciones del síntoma o por el contrario presentar actitudes de tipo dramático o histriónico. No obstante se requiere mucha prudencia en el diagnóstico pues podría ser posible estar descartando una enfermedad neurológica real.

Téngase además en cuenta que incluso el diagnóstico de un trastorno de conversión no tiene por qué excluir un posible trastorno neurológico o enfermedad médica o por consumo de sustancias. Además de lo anteriormente señalado complica el diagnóstico la diferenciación con otros trastornos somatomorfo o procesos psiquiátricos que cursen con síntomas somáticos o de un posible trastorno facticio o simulación.

Aunque los síntomas realmente no parecen ser simulados, hay veces que es imposible llegar a una conclusión clara en este sentido. Recuérdese que, el término conversión deriva de la hipótesis de que el síntoma somático representa la resolución simbólica de un conflicto psicológico inconsciente, que tiene por objeto disminuir la ansiedad manteniendo el conflicto fuera de la conciencia. Ello produciría por sí mismo una «ganancia primaria». Asimismo, los síntomas podrían producir una «ganancia secundaria» derivada del beneficio obtenido por la evitación e responsabilidades u obligaciones importantes. Generalmente comienzan de manera repentina después de una experiencia estresante. Las personas tienen mayor riesgo de presentar este trastorno si también tienen una afección médica, un trastorno disociativo o un trastorno de personalidad.

Es importante entender que los pacientes no están inventando (simulando) los síntomas. Algunos médicos falsamente creen que el trastorno de conversión no es una afección real y pueden decirle a sus pacientes que "todo el problema está en su cabeza". Sin embargo, estas afecciones son reales, causan angustia y no se pueden controlar a voluntad.

Criterios para el diagnóstico de F44 Trastorno de conversión (300.11)

A. Uno o más síntomas o déficit que afectan las funciones motoras voluntarias o sensoriales y que sugieren una enfermedad neurológica o médica.

B. Se considera que los factores psicológicos están asociados al síntoma o al déficit debido a que el inicio o la exacerbación del cuadro vienen precedidos por conflictos u otros desencadenantes.

C. El síntoma o déficit no está producido intencionadamente y no es simulado (a diferencia de lo que ocurre en el trastorno facticio o en la simulación).

D. Tras un examen clínico adecuado, el síntoma o déficit no se explica por la presencia de una enfermedad médica, por los efectos directos de una sustancia o por un comportamiento o experiencia culturalmente normales.


E. El síntoma o déficit provoca malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral, o de otras áreas importantes de la actividad del sujeto, o requieren atención médica.

F. El síntoma o déficit no se limita a dolor o a disfunción sexual, no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno de somatización y no se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental.

Código basado en el tipo de síntoma o déficit:

4 Con síntoma o déficit motor
5 Con crisis y convulsiones
6 Con síntoma o déficit sensorial
7 De presentación mixta


Las manifestaciones clínicas del trastorno conversivo son muy variadas y pueden imitar casi cualquier trastorno neurológico.

Síntomas neurológicos

Síntomas motores. Cuando el trastorno se manifiesta con síntomas como alteración de la coordinación psicomotora y del equilibrio, parálisis o debilidad muscular localizada, dificultad para deglutir, sensación de «nudo en la garganta», afonía y retención urinaria.

Los más frecuentes son: movimientos anormales; paresias o parálisis de las extremidades, que se diferencian de las que acontecen en lesiones neurológicas por presentar reflejos osteotendinosos y electromiograma normales, ausencia de fasciculaciones o atrofias y discordancia en la correspondencia nerviosa; alteraciones de los pares craneales, como ptosis palpebral, afonia o tics; temblores groseros y movimientos coreiformes; alteraciones de la marcha y el equilibrio, que en los  niños pueden adoptar la forma de movimientos anómalos que dificultan la estabilidad, pero que rara vez dan lugar a caídas.

Síntomas sensitivo-sensoriales. Este subtipo incluye síntomas como sensación de pérdida de la sensibilidad táctil y dolorosa, diplopía, ceguera, sordera y alucinaciones. Uní o bilateral; restricciones del campo visual o visión en túnel; anestesias y parestesias. Se han descrito asimismo hemianestesias que siguen, con gran precisión, la línea corporal media. La alteración simultanea de la sensibilidad y motricidad está en consonancia con la idea infantil de una unidad funcional con vías anatómicas comunes.

Pseudocrisis. (Con crisis o convulsiones) En un tercio de los casos coexisten con autenticas crisis epilépticas. Es raro que cursen con mordedura de lengua, incontinencia de esfínteres o lesión corporal. Pueden imitar crisis de ausencia, gran mal o crisis parciales psicomotoras. La presencia de movimientos de balanceo pélvico o de falso coito durante la crisis aboga en favor de un origen psicógeno.

De presentación mixta. Si hay síntomas de más de una categoría.

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