miércoles, 8 de enero de 2014

Tabaquismo y Psicoanálisis

La teoría psicoanalítica de la adicción sostiene que ésta presenta caracteres unitarios, o muy similares, independientemente de cuál sea la droga a la que se es adicto.  “En el sistema de regulación placer/displacer la droga cumple funciones de amortiguador de la sensibilidad al dolor, al sufrimiento de cualquier tipo”.

Esto describe un fenómeno observado con frecuencia en la clínica: gran parte de los fumadores hablan sobre su manera de vivir los fracasos o inconvenientes de la vida cotidiana. Cuando algo no les sale como esperaban o tienen problemas con familiares o amigos, sienten más ganas de fumar  y parecería que el fumar los tranquiliza. Los sufrimientos por los que pasaron los adictos en su vida, se produce una desestabilización profunda del “sistema regulador de la propia estima” es decir, el narcisismo. Esto hace al sujeto muy vulnerable por lo que no está en condiciones de abordar adecuadamente el reto del mundo circundante.

Un conflicto inconsciente produce malestar psíquico y físico, el malestar se manifiesta en tu cuerpo y en tu sentir, como enfermedad, dolor, inhibición, síntoma o angustia.

Habitualmente el que quiere dejar de fumar suele decir: “Se que es malo pero...me gusta, me gusta fumar por...” hay un goce, un placer en fumar, un placer mortífero, como tantísimos otros... Lo que ocurre es que hay muchos fumadores, el mercado perverso se lucra con su venta, es como un mal compartido, un mal que muchos “padecen” y porque no decirlo, disfrutan ¿no?

En estos pacientes con gran debilidad yoica casi cualquier tarea resulta insuperable. Coinciden todas las teorías psicoanalíticas al subrayar la poca tolerancia a la frustración y un deseo infantil repetido de que las soluciones vengan del exterior. Es por eso que en la droga encuentran la supresión de sensaciones displacenteras y las tensiones cotidianas que les causan frustraciones y conflictos.

Abraham (1980) pone el énfasis en la importancia de los impulsos orales en todas las adicciones. En la fase oral, la satisfacción de los impulsos libidinosos se halla íntimamente relacionada con los impulsos nutritivos, siendo la finalidad de unos y otros la incorporación del objeto. La succión por placer, una vez satisfecho el apetito, es un ejemplo de esta unión. Algunos de los fumadores mencionan el gusto y placer de traer el cigarrillo en la boca aunque no fumen. Simplemente traer el cigarro puesto en la boca.

Según comenta Coderch (1975) Knight estudia la configuración de la familia del adicto y menciona que ha existido una madre sobreprotectora e indulgente que ha tratado de apaciguar al niño con repetidas gratificaciones orales, siendo la figura paterna sumamente desvalida y falta de firmeza.  Como resultado de esta política de sobre gratificación, el niño no aprende a desarrollar mecanismos de auto control, reaccionando con destructiva rabia cuando se siente frustrado. Se forma así una personalidad organizada fundamentalmente sobre una pauta de dependencia, temor al rechazo e insaciables sentimientos de culpa e inferioridad.

Para el psicoanálisis el tabaquismo es o una continuación de una gratificación auto erótica infantil o una regresión a ésta. Freud habló de diversas etapas ( fases libidinales) en el desarrollo de los niños así como de fijaciones que pueden presentarse en cada una de estas. Algunos psicoanalistas consideran que los fumadores presentan fijaciones en las etapas (fases) oral, anal y fálica, pero se ha puesto mayor énfasis sobre todo en la primera.

La etapa oral (en las fases del desarrollo libidinal )se caracteriza porque la zona erógena (la fuente principal de placer) es la boca. Dado que esta etapa se da desde el nacimiento, el niño es alimentado o amamantado obviamente a través de este órgano, por lo que en él está depositada toda su energía para alimentarse, crecer y conocer el mundo.  También el mamar o succionar ayuda al niño a ingerir no sólo alimento, sino las emociones y el afecto de aquél objeto externo del que depende, es decir, mamá. El proceso  maternal alivia el hambre y la tensión, se alcanza la saciedad y entonces el bebé puede dormir tranquilamente. Como receptora de la alimentación, la zona bucal parece requerir una constante estimulación, especialmente cuando él bebe (o el adulto) experimentan dificultades.

Respecto a la etapa fálica dado que la zona erógena son los genitales se experimenta una masturbación (autoestimulación) sin orgasmo que produce placer y reduce la tensión. No es difícil reconocer en la forma de agarrar el cigarro un derivado masturbatorio. Ya Freud afirmaba que "la masturbación es el único hábito que cabe designar “adicción primordial”, y las otras adicciones sólo cobran vida como sustitutos y relevos de aquella. Además, el cigarro puede simbolizar al pene, como falo – poder", por lo que se cree que el tabaquismo confiere potencia. Para hombres y mujeres, el tener ocupadas las manos con un cigarro en la presencia de otros puede ser una forma mágica de obtener poder fálico.

“La droga se convierte en el objeto amoroso simbólico, incluso en fetiche, productor de un placer mágico”.

Consideraciones: 

El tabaquismo disminuye el deseo y aumenta las probabilidades de disfunciones sexuales

Por adicción se entiende una intoxicación periódica o crónica producida por el consumo repetido de una droga con tendencia a incrementar la dosis y el desarrollo de una dependencia que puede ser física y / o psíquica, por lo cual, el adicto, en este caso el fumador, cada vez fuma más y con mayor frecuencia, siéndole más difícil abandonar el vicio ya que va desarrollando tolerancia a la sustancia y con ello la demanda de mayor cantidad de la droga en el cuerpo para sentir los efectos deseados.

El cigarrillo como herramienta de seducción atrapa a muchos jóvenes que, una vez “enganchados”, puede ver afectada su sexualidad y capacidad reproductiva. Según los datos, el tabaquismo disminuye la excitabilidad y retarda el orgasmo.

Uno de los asuntos tratados es la desmitificación de las connotaciones sexuales positivas del cigarrillo así como los problemas que el tabaquismo produce en la conducta y reproducción sexual de las personas. Por ello, la Academia Internacional de Sexología Médica aprovecha jornadas para presentar su manifiesto contra el tabaco. “Queremos que se desmitifique el papel del cigarrillo en la conducta sexual ya que solo es un mito, un cliché establecido por los prototipos de comportamiento que solo conlleva problemas para la salud.”

 “Aunque las cosas están cambiando, todavía la gente se sirve del cigarrillo como una forma de potenciar su status y aceptación social, de relajación y control. Esto atrae a muchos jóvenes que una vez que han empezado, no pueden dejarlo”.

De herramienta de seducción a factor de riesgo

Entre otros datos que se presentan en las jornadas, se discute sobre el hecho de que en las mujeres, el tabaquismo disminuye la excitabilidad, dificultando la lubricación vaginal y retardando el orgasmo. En los hombres, reduce el flujo sanguíneo del pene. Pero el tabaco no sólo afecta a la erección sino que también disminuye el deseo.

La imagen del cigarrito de después tiene que cambiar. “Desde un punto de vista científico, la necesidad de fumar después de una relación sexual demuestra una satisfacción pobre, ya que una respuesta orgásmica saludable conlleva liberación de endorfinas, lo que provoca en la persona un efecto de saciedad y bienestar”.

Dejar de fumar

Dejar de fumar supone afrontar la decisión de superar la dependencia a la nicotina, lo que conlleva implicaciones físicas, psicológicas y sociales. “Dejar de fumar implica superar el síndrome de abstinencia y la sensación de duelo que aparece al no utilizar el cigarrillo frente a determinadas emociones negativas o positivas o relaciones sociales. Sin embargo, desde el punto de vista sexual, sólo aporta ventajas”, establece el doctor Eugeni Bruguera, Jefe de la Unidad de Conductas Adictivas del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d´Hebron. En este sentido, “los tratamientos farmacológicos existentes para el tratamiento del tabaquismo no parecen tener un efecto relevante sobre la vida sexual. Ninguna de las 3 alternativas de primera linea, entre ellos vareniclina diseñado específicamente para dejar de fumar, provoca la aparición de efectos adversos en la vida sexual de los fumadores”.


Lectura recomendable el libro “No hay humo sin Freud. Psicoanálisis del fumador”: No hay humo sin Freud? No cabe duda, si seguimos las huellas de la dolorosa relación que mantuvo, a lo largo de su vida, el inventor del Psicoanálisis con su cigarro puro. El tabaco fue su estimulante indispensable, la condición sine qua non para la elaboración de su obra. Pero, con idéntica certidumbre, dicha adicción le condujo a la destrucción y a la muerte, con una voluntaria ceguera que merece ser interrogada. Este estudio apasionante nos lleva además hacia el encuentro de una peliaguda pregunta: ¿por qué fumamos?

4 comentarios:

  1. Muy bueno, sí señor. Todo cuanto tenga que ver con el psicoanálisis es interesante. Me apunto el libro que recomiendas. Un saludo.

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  2. interesante esta teoria me encanta el psicoanálisis

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