jueves, 14 de septiembre de 2017

Disciplina Positiva: Poner Limites al Adolescente

La disciplina sigue siendo tan importante en la educación de un adolescente como durante el resto de la infancia. Cuando los niños son pequeños nos centramos mucho en enseñarles normas, en ponerles límites y en educarles de la mejor manera para que puedan desarrollarse adecuadamente. Cuando llegan a la adolescencia esto se convierte en algo muy importante, puesto que en esta edad de cambios, tanto internos como externos, es imprescindible marcarles un buen camino para que puedan desarrollarse adecuadamente como adultos.
Para ello es fundamental que la pareja esté de acuerdo en los límites que marcan a sus hijos y que conozcan la razón por la que ponen una norma. Las normas que se les pongan deben ser seguras, claras y ante todo coherentes con las que siguen los propios padres. El establecimiento de ciertas normas puede estar sujeto a la negociación entre padres e hijos, teniendo en cuenta que nunca será una negociación entre partes iguales, los padres deben poner límites al proceso negociador.

Ayudarles a expresar sus sentimientos

Para marcar límites, primero debe haber una buena comunicación.

Expresar reconocimiento

Expresa reconocimiento por su buen comportamiento, ya sea llegar a la hora acordada o sacar buenas notas en la escuela. A todos nos gusta y nos motiva las palabras de reconocimiento.

Permitir que participe tu adolescente

Deja que tu hijo participe en el establecimiento de las normas y los límites. Así no las sentirá como algo impuesto y no estará tan tentado a incumplirlas por sentirlas injustas y se sentirá implicado en ellas. Haz que las entienda, tienen un por qué, además esto le ayudará a hablar negociando, algo que le servirá mucho en su vida adulta y a saber escuchar sin ser intransigente porque es lo que haces con él cuando le dejas participar, le escuchas y le das la oportunidad de colaborar.

Dar ejemplo

El ejemplo es la mejor manera de establecer límites. Si le pegas o le gritas a tu hijo, le estás enseñando de una forma directa que son métodos viables de actuación ante un desacuerdo en lugar de enseñarle a negociar y a debatir. Los gritos duelen y alejan, en vez de eso, respira hondo y enséñale a discutir hablando de una forma inteligente y mostrando respeto.

Darle alguna margen de decisión

Establece tareas domésticas y responsabilidades dándole un margen de decisión. Para ello, siéntate con tu hijo y con papel y bolígrafo estableced un cuadro de responsabilidades para los miembros del hogar, donde tengan cabida las decisiones de cada uno.

Ser muy consistentes y firmes

Muéstrate consistente y firme ante las decisiones. Cuando tu hijo aprenda que no cedes, dejará de insistir en que lo hagas. Si se da cuenta que cedes o que eres vulnerable, aprenderá a cuestionarte todo lo que digas o cualquier norma que le impongas.

Ser fiel a tus principios (cierta flexibilidad al cambio positivo)

Sé fiel a tus valores y tus principios. Tu hijo adolescente deberá aprender a respetar tus valores, dentro del comportamiento del adolescente cuestionar el sistema que le controla es normal y seguirá intentando mover esos límites.

Nota: Los jóvenes, por naturaleza, tienen la necesidad de trasgredir las normas. Se rebelan cuando se les dice NO a algo. Por eso, cuanto más facilidad tenga para hacer cualquier cosa, mayor será el límite que romperán. Una buena estrategia puede ser la de prohibir cosas absurdas y sin importancia para que el adolescente sienta que está rompiendo normas.

Recomendaciones generales

Nunca castigue cuando esté enojado

En el calor del momento, es posible que diga algo de lo que después se puede arrepentir o establezca una restricción demasiado severa.

Nunca imponga un castigo que no esté preparado para cumplirlo.

Las consecuencias de corto plazo funcionan mejor

Me refiero a castigos que duran varias horas, o varios días para faltas mayores. Castigar a un menor por un mes puede crear el escenario para que él actúe de alguna otra manera. Es posible que piense, ¿Qué puedo perder? Ya estoy castigado por un mes. La mayoría de los castigos pierden su efectividad si duran mucho tiempo.

Castigue a la parte culpable solamente, no a otros miembros de la familia.

No utilice la culpa como un medio de disciplina

Esto a menudo no consigue los resultados deseados e incluso cuando funciona, los adolescentes (así como los adultos) lo resienten y lo encuentran injusto.

Ayude a sus hijos a aprender de sus errores

Confrontar a un adolescente por una falta de conducta no tiene que convertirse en una inquisición. "Se debe establecer un diálogo". Para que un adolescente aprenda de sus errores, primero tiene que reflexionar en lo que hizo y los motivos para hacerlo. El siguiente paso es replantear y aclarar el problema, luego ayudarla a determinar una o más soluciones. Hay dos mensajes esenciales que se deben transmitir: Primero, todo problema tiene una solución. Segundo, su hijo es responsable de su propia conducta.

Imponga disciplina de manera constante

No como un dogma. La regla general, cuando los padres ponen un castigo al azar, están reforzando el comportamiento negativo. Una vez establezca un límite, manténgase firme.

Paternidad: nunca es tarde para hacer ajustes

Si se describe como excesivamente estricto (o quizás así lo considera su cónyuge o su hijo adolescente), empiece a cambiar a un punto medio aprendiendo a elegir sus batallas. Sin embargo, probablemente usted tenga el problema opuesto y sea excesivamente permisivo.

Los jóvenes necesitan que seamos sus padres primero y sus amigos después. Mantener consistentemente los límites y seguirlos hasta llegar a las consecuencias toma mayor importancia cuando los padres permisivos intentan convertirse en padres más autoritarios. Hasta ahora, sus hijos han estado acostumbrados a manipular a mamá y papá. Se puede esperar que se rebelen contra esos nuevos límites. De hecho, su mal comportamiento puede ser cada vez peor en un tiempo. Una vez que se dan cuenta de que sus padres están hablando en serio acerca de hacer cumplir la disciplina, usualmente aprenden a respetar las reglas del hogar.

Conclusión

Los límites son los valores, reglas y normas en los cuales cada ser humano se basa para comportarse. Se debe de comprender como evolucionan nuestros hijos y las necesidades que necesitan cubrir en las diferentes etapas de su desarrollo. Hay que brindarles confianza y amor siempre. Pero los buenos sentimientos no son suficientes para educar. Al cariño, el buen ejemplo y la motivación hay que añadir cierta dosis de autoridad y límites. Amarlos implica respetar su dignidad humana, acogerlos con responsabilidad para acompañarlos afectuosamente en el recorrido hacia la construcción de un adulto sano, creativo, respetuoso y feliz.

La disciplina positiva brinda a los padres las herramientas para guiar a sus hijos en forma positiva y efectiva. Nuestra responsabilidad como padres, como hemos visto, debe dar respuesta a estas dos necesidades, afecto incondicional bien manifestado, junto a límites y normas claras. Solo con estos dos ingredientes bien combinados podremos garantizar que nuestros hijos estarán preparados para integrarse en la sociedad y encontrar su particular camino a la felicidad.




jueves, 7 de septiembre de 2017

Manejo de la Ira

El enojo es una emoción humana totalmente normal y por lo general, saludable. No obstante, cuando perdemos el control de esta emoción y se vuelve destructiva, puede ocasionar muchos problemas en el trabajo, en las relaciones personales y en la calidad general de vida.  Aquí presentamos algunos consejos para ayudarle a tranquilizarse.
Relajación

Simples técnicas de relajación como respirar profundamente y la imaginaría relajante pueden ayudar a calmar sentimientos de enojo. Si su pareja es irascible como usted, sería una buena idea que ambos aprendieran estas técnicas. Algunos pasos sencillos que puede tratar:

Respire profundamente, desde su diafragma. Respirar desde su pecho no lo relajará. Imagine que su respiración sube desde su "barriga." Lentamente repita una palabra o frase tranquilizadora como "relájate" o "tómalo con calma." Repítala mientras respira profundamente. Recurra a la imaginaría, visualice una experiencia relajante sea de su memoria o imaginación. Los ejercicios lentos y no extenuantes como el yoga pueden relajar sus músculos y hacer que se calme. Practique estas técnicas a diario. Aprenda a usarlas automáticamente cuando se encuentre en una situación de tensión.

Reestructuración cognitiva

Dicho en pocas palabras, significa cambiar la forma de la que piensa. Las personas enojadas tienden a maldecir, a insultar y a hablar con términos muy subidos de tono que reflejan sus pensamientos internos. Cuando está enojado, sus ideas pueden volverse muy exageradas y demasiado dramáticas. Procure reemplazar estos pensamientos por otros más razonables. Por ejemplo, en lugar de decirse, "Ay, es horrible, es terrible, se arruinó todo," dígase "es frustrante y es comprensible que esté disgustado pero no es el fin del mundo y enojarme no va a solucionarlo."

Tenga cuidado con las palabras "nunca" o "siempre" cuando habla sobre usted o sobre otra persona. "Esta máquina nunca funciona" o "Siempre te olvidas de las cosas" no solo no son precisas sino que además tienden a hacerlo sentir que su enojo está justificado y que no hay forma de resolver el problema. Además, distancian y humillan a las personas que de otro modo podrían estar dispuestas a trabajar con usted para hallar una solución. Exprese cuál es el problema y procure buscar una solución que funcione para ambos; o tome las riendas de la situación. Por ejemplo, puede fijar la hora de su reunión media hora antes para que su amigo llegue a tiempo, aun cuando tenga que engañarlo para que lo haga. De cualquier forma, el problema está resuelto y la amistad no se daña. Recuerde que enojarse no va a solucionar nada, que no lo hará sentir mejor (y que, en realidad, puede hacerlo sentir peor).

La lógica vence a la ira, porque la ira, incluso cuando es justificada, puede volverse rápidamente irracional. Por lo tanto, use la lógica fría para usted. Recuerde que el mundo no está en contra suyo, usted simplemente está experimentando algunos de los malos momentos de la vida cotidiana. Haga esto cada vez que sienta que la ira le está quitando lo mejor de sí. Esto le ayudará a tener una perspectiva más equilibrada.

Las personas enojadas tienden a exigir justicia, valoración, acuerdo entre las partes y disposición para hacer las cosas a su manera. Todos deseamos estas cosas y nos sentimos lastimados y desilusionados cuando no las obtenemos; pero las personas enojadas las exigen y cuando sus exigencias no se cumplen, su desilusión se transforma en ira. Como parte de su reestructuración cognitiva, las personas enojadas deben tomar conciencia de su naturaleza exigente y convertir sus expectativas en deseos. En otras palabras, decir "me gustaría" algo es más sano que decir "exijo" o "debo tener" algo. Cuando no puede obtener lo que desea, experimentará reacciones normales: frustración, desilusión, dolor, pero no ira. Algunas personas usan su ira como una forma de evitar sentirse heridas, pero eso no significa que el dolor desaparezca.

Resolución de problemas

A veces nuestra ira y frustración son causadas por problemas muy reales e inevitables en nuestras vidas. No toda la ira está fuera de lugar, y con frecuencia es una respuesta sana y natural a estas dificultades. Algunas personas tienen una creencia cultural de que cada problema tiene una solución, y su frustración aumenta al descubrir que no siempre es así. La mejor actitud para superar dicha situación es concentrarse no tanto en hallar la solución sino en cómo manejar y enfrentar el problema.
Trace un plan y verifique su progreso a medida que avanza. Las personas que tienen problemas con la planificación pueden considerar útil buscar una buena guía para organizarse o administrar el tiempo. Resuelva a dar lo mejor de sí, pero también a no recriminarse si la respuesta no surge de inmediato. Si puede abordar el problema con sus mejores intenciones y esfuerzo al hacer un intento serio para enfrentarlo directamente será menos probable que pierda la paciencia y que ceda a las ideas de todo o nada, aun cuando éste no se resuelva de inmediato.

Mejor comunicación

Las personas enojadas tienden a sacar conclusiones y actuar en consecuencia y algunas de esas conclusiones pueden ser bastante extremas. Lo primero que debe hacer si está en una discusión acalorada es tranquilizarse y pensar sus respuestas. No diga lo primero que pase por su mente, tranquilícese y piense con cuidado sobre lo que desea decir. Al mismo tiempo, escuche con atención lo que está diciendo la otra persona y tómese su tiempo antes de responder.

Escuche también al trasfondo de la ira. Por ejemplo, supongamos que le agrada tener cierto grado de libertad y espacio personal y su pareja desea tener una mayor comunicación y una relación más estrecha. Si él o ella comienzan a quejarse sobre sus actividades, no contraataque describiendo a su pareja como un carcelero, un guardián o un estorbo.

Es natural ponerse a la defensiva ante las críticas, pero no se defienda; escuche el trasfondo de las palabras. Tal vez el mensaje es que la persona se siente abandonada y no querida. Puede ser necesario cuestionarse con paciencia para descubrir esto y también puede ser necesario tomarse un respiro, pero no permita que su ira, ni la de su pareja, hagan que la discusión se salga de control. Mantenerse tranquilo puede evitar que la situación se vuelva desastrosa.

Cómo usar el humor

El "humor tonto" puede ayudar a calmar la furia de varias formas. Por un lado, puede ayudarlo a tener una perspectiva más equilibrada. Cuando usted se enoja e insulta a alguien o se refiere a esa persona con una frase imaginativa, deténgase e imagínese cómo sería literalmente esa palabra. Esto calmará bastante su furia; y a menudo puede recurrirse al humor para ayudar a aliviar una situación tensa.

El mensaje subyacente de las personas que se enojan mucho es: "las cosas deben hacerse a mi manera." Las personas enojadas tienden a sentir que moralmente están en lo cierto, que cualquier cosa que bloquee o cambie sus planes es una humillación insoportable que no deben tolerar. Tal vez otras personas lo hagan, pero ellas no. Cuando note que se siente así, imagínese y cuantos más detalles pueda poner en su escena imaginaria, mayor será la posibilidad de que se dé cuenta que tal vez está siendo poco razonable, también advertirá la poca importancia que tienen las cosas por las que está enojado. Hay dos advertencias para cuando use el humor. Primero, no intente simplemente "reírse" de sus problemas, en cambio, use el humor para ayudarse a enfrentarlos de manera más constructiva. Segundo, no dé lugar al humor cruel y sarcástico, esa es otra forma de agresión no saludable.

Lo que tienen en común estas técnicas es el rechazo a tomarse las cosas con demasiada seriedad. La ira es una emoción seria, pero a menudo está acompañada por ideas que, si se las analiza, pueden hacerlo reír.

Cómo cambiar su entorno

A veces es nuestro entorno inmediato el que nos causa irritación y furia. Los problemas y las responsabilidades pueden preocuparlo mucho y hacer que se sienta enojado por la trampa en la que parece haber caído y todas las personas y cosas que conforman esa trampa.

Dese un respiro. Asegúrese de tener "tiempo personal" programado para los momentos del día que sabe que son especialmente estresantes. Por ejemplo, una madre que trabaja puede establecer una regla fija de que cuando llega del trabajo, los primeros 15 minutos deben ser un momento tranquilo. Con este breve respiro, se sentirá mejor preparada para manejar las exigencias de sus hijos sin que la saquen de quicio. Algunos consejos para tranquilizarse son:

Elegir el momento oportuno. Si usted y su cónyuge tienden a pelear cuando discuten asuntos por la noche, tal vez están cansados, o distraídos, o tal vez es simplemente es un hábito. Intente cambiar los momentos en que hablan sobre temas importantes de modo que esas conversaciones no se conviertan en discusiones. Evasión. Si se enfurece cada vez que pasa por la habitación caótica de su hijo, cierre la puerta. No se obligue a ver lo que lo enfurece. No se diga "Bien, mi hijo debe limpiar su habitación para que yo no tenga que enojarme." Ese no es el punto. El punto es mantenerse calmado. Buscar alternativas. Si su recorrido diario al trabajo en medio del tránsito lo deja en un estado de furia y frustración, cambie de plan. Tal vez podría buscar una ruta diferente, una que esté menos congestionada o sea más pintoresca. O busque una forma alternativa de viajar, como tomar un ómnibus o un tren.

Conclusión

El enojo es una respuesta natural que se adapta a las amenazas, e inspira sentimientos intensos, con frecuencia agresivos, y conductas que nos permiten luchar y defendernos cuando nos sentimos atacados. Por otro lado, no podemos atacar físicamente a cada persona u objeto que nos irrita o molesta. Las leyes, las normas sociales y el sentido común imponen límites respecto de cuán lejos podemos permitir que nos lleve nuestro enojo. Las personas utilizan una diversidad de procesos conscientes e inconscientes para lidiar con sus sentimientos de enojo. Las tres reacciones principales son expresar, reprimir y calmarse. Expresar sus sentimientos de enojo con firmeza pero sin agresividad es la manera más sana de expresar el enojo. Otra manera de abordar esta reacción consiste en reprimir el enojo y después convertirlo o redirigirlo, el objetivo es convertirlo en una conducta mucho más constructiva. Por último, puede calmarse interiormente y ser más tolerante. 

viernes, 1 de septiembre de 2017

Funciones de Intervención del Psicólogo en la Demencias Cortical

La Demencia cortical es un trastorno psicopatológico de características psiquiátricas. Se caracteriza por un deterioro psíquico profundo, global y progresivo que altera las funciones psíquicas, especialmente la alteración de la capacidad de invención, juicio y razonamiento.
Los déficits neuropsicológicos asociados con la “Demencia cortical”, que tiene su principal foco neuropatológico en las cortezas de asociación y en las estructuras del sistema límbico conexo (por ejemplo, el hipocampo, la amígdala, la corteza cingulada). Puede afectar a prácticamente cualquier esfera cognitiva, pero las manifestaciones características son los déficit en la memoria a corto plazo (fundamentalmente memoria explícita), en funciones visuoespaciales, en la denominación y en la fluencia verbal. Esta sintomatología frecuentemente se acompaña de disminución de iniciativa, ausencia de conciencia de enfermedad y pobre pensamiento abstracto.

Un 50% de las demencias son debidas a la enfermedad de Alzheimer. Ésta, como otras demencias corticales, afecta las funciones soportadas por la corteza, como la memoria (amnesia), el lenguaje (afasia), y las habilidades perceptivas y manipulativas (agnosia y apraxia).

Inicialmente la enfermedad se caracteriza por olvidos frecuentes, desorientación temporoespacial parcial, dificultades con el cálculo y la denominación, reducción de iniciativa y ausencia de conciencia de enfermedad. Posteriormente y de manera progresiva, aumenta la pérdida de memoria acorto plazo y sólo está preservado el material muy aprendido. Empeora el trastorno del lenguaje, pudiendo estar afectada la comprensión; se añaden además, a la sintomatología trastornos práxicos y gnósicos. Existe desorientación temporoespacial y afectación de funciones ejecutivas (formación de conceptos, resolución de problemas, etc.). Pueden aparecer alteraciones del comportamiento como hiperactividad, agresividad y alucinaciones. En estadios avanzados de la enfermedad el paciente es por completo dependiente, pueden aparecer alteraciones en la memoria remota, el déficit de lenguaje, de praxias y gnosias. También empeora la alteración de las funciones ejecutivas a medida que progresa la enfermedad.

El papel del psicólogo en la enfermedad va a centrar principalmente (no únicamente) en el trabajo con el enfermo y el cuidador. En lo que respecta al papel del psicólogo como evaluador y/o diagnosticador, evidentemente en este caso, esta función la desarrollará principalmente con el primero, participando en funciones de evaluación y diagnóstico bien desde unidades de psicogeriatría, unidades de día, o de unidades de valoración de la memoria y demencias. Es un trabajo habitualmente multidisciplinar. Además de esta función evaluadora, el psicólogo va a intervenir a través de programas de psicoestimuación cognitivo-conductuales, desde unidades de día psicogeriátricas, en unidades de demencia, en centros de internamiento o en servicios de ayuda domiciliaria. El enfermo va a tender a la apatía y al aislamiento, lo que va a facilitar la progresión de su deterioro. Establecer programas que rompan esta dinámica, estimulen las facultades mejor conservadas y enlentezcan la prognosis va a ser de gran importancia en el tratamiento de la enfermedad. Esta función de intervención no se limita al trabajo con el enfermo sino que también implica la atención al cuidador tanto a nivel psicoterapéutico individual como en terapias de grupo, e incluso trabajando en tareas de apoyo al resto del equipo de profesionales para evitar el conocido "Burn-Out", tan indeseado en cuidados paliativos, y en el caso de las demencias, más frecuente cuando se trabaja en centros geriátricos de internamiento. 

También, como parte de la función de intervención, el psicólogo es competente, en colaboración con la dirección del centro o unidad, para aportar sus conocimientos a fin de establecer el plan de actividades del mismo, o sobre sus normas de funcionamiento.
  • Función de asesoramiento: Igualmente el psicólogo actuará como orientador y consejero con la familia del enfermo, durante el proceso diagnóstico, informando sobre prognosis, medidas profilácticas a adoptar en diferentes fases de la enfermedad, dando pautas de actuación ante las alteraciones conductuales, las emocionales, y de estimulación cognitiva para compensar, así como derivando hacia otras redes de apoyo socio-sanitarios, y/u organizaciones de ayuda mutua. De similar forma, en sentido asesor podrá actuar también con otros profesionales que atiendan el caso, y con la dirección del centro o entidad, gracias a sus conocimientos desde la Psicología.
  • Función de formación y docencia: El psicólogo actuará en la Enfermedad de Alzheimer como parte de un equipo que necesita un continuo flujo de información e intercambio de perspectivas que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento al enfermo y al entorno, por lo que éste debe participar en las actividades de formación tanto a nivel interno (sesiones clínicas, revisión de casos, elaboración de protocolos,..), como también a nivel de intercambio externo con otros colegas, miembros de otras disciplinas y afectados (congresos, seminarios, curso). La actividad docente con otros profesionales, y especialmente con cuidadores informales permite la continuidad de las estrategias de intervención, y facilitan el seguimiento del caso.
  • Función de administración de recursos: El psicólogo puede igualmente intervenir en calidad de coordinador de actividades, dirigiendo programas de evaluación, valoración y tratamiento, de formación, o centros de atención a enfermos de Alzheimer y/o cuidadores. Como parte de esta función el psicólogo está perfectamente capacitado para ser quien se encargue de controlar los recursos tanto materiales necesarios para el correcto ejercicio de los planes de actividad previstos, como de ser quien coordine al equipo humano, independientemente de que cada uno de los miembros del equipo tenga sus propias áreas de competencias en función de su especialidad, experiencia, e idoneidad.
  • Función de administración de recursos: El psicólogo puede igualmente intervenir en calidad de coordinador de actividades, dirigiendo programas de evaluación, valoración y tratamiento, de formación, o centros de atención a enfermos de Alzheimer y/o cuidadores. Como parte de esta función el psicólogo está perfectamente capacitado para ser quien se encargue de controlar los recursos tanto materiales necesarios para el correcto ejercicio de los planes de actividad previstos, como de ser quien coordine al equipo humano, independientemente de que cada uno de los miembros del equipo tenga sus propias áreas de competencias en función de su especialidad, experiencia, e idoneidad.
  • Función de investigación: Las unidades de atención en demencia, o los programas de tratamiento que se establecen desde algunas entidades, además de cubrir un aspecto asistencial tienen parejo otro de tipo investigativo, y evidentemente cuando el psicólogo está integrado en estos equipos de trabajo aporta una visión muy enriquecedora que amplía los conocimientos sobre la problemática que genera esta enfermedad, tanto es sus aspectos epidemiológicos, como en la clínica, con la participación en el desarrollo de pruebas de evaluación, o en su validación a población.
  • Formación psicogerontológica: El hecho de que la Enfermedad de Alzheimer sea una enfermedad ligada al proceso de envejecimiento hace que sea necesario un incremento de la formación en los profesionales que se dediquen de manera preferente a ella hacia los cambios evolutivos esperables con la edad, y especialmente aquéllos que se aprecian en edades avanzadas. Nuevas demandas específicas de asistencia, que exigen al psicólogo profundizar en su formación para atender a éstas.
Es evidente que tanto la introducción laboral de la figura del psicólogo, pese a sus posibilidades de aportación, como las vías de formación sobre psicogerontología que permitan el desarrollo profesional hacia la aplicación de la actividad en campos concretos como el que representa la Demencias Cortical están aún en expansión, existiendo por el momento una oferta muy limitada para las demandas que en un futuro próximo cabe esperarse para el colectivo de psicólogos.





martes, 22 de agosto de 2017

Demencia Senil: Fases y Modelos de Tratamientos

La demencia se define como una disminución en la función cognitiva o de la capacidad mental del individuo que afecta  la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio y el comportamiento. No son capaces o encuentran muy complicada, la realización de forma independiente de las tareas diarias rutinarias que han realizado habitualmente a lo largo de su vida sin problemas. 
Demencia senil es un término en desuso técnicamente, pero muy manejado aún entre la población general, de ahí la importancia de que los profesionales sepan identificar las características de este síndrome. La demencia no es una enfermedad, sino una condición que puede estar causada por decenas de enfermedades, la más conocida es la enfermedad de Alzheimer, pero hay otras, por ejemplo:
  • Enfermedad de Parkinson
  • Enfermedad de Huntington
  • Enfermedad por cuerpos de Lewy
  • Degeneración frontotemporal
Los médicos diagnostican demencia senil sólo si dos o más funciones cerebrales tales como la memoria, las habilidades del lenguaje, la percepción, o habilidades cognitivas incluyendo el razonamiento y el juicio, están significativamente afectadas sin pérdida de la conciencia. El diagnóstico de la demencia incluye exploraciones físicas y neurológicas para permitir evaluar la capacidad funcional y expresiva del paciente, su memoria y otras habilidades psicológicas. El apoyo empleado en técnicas médicas radiológicas como el TAC o la RM pueden ayudar a establecer un diagnostico más preciso.

La demencia no tiene cura porque las enfermedades que le dan origen no cuentan con tratamientos curativos en el mercado. Eso no quiere decir que no existan tratamientos sintomáticos. El tratamiento depende de la etapa. Los medicamentos y la terapia pueden ayudar a controlar los síntomas. Algunas causas son reversibles.

Terapias que se sugiere: Rehabilitación neuropsicológica y psicológica, terapia ocupacional.
Medicamentos: Potenciadores cognitivos. Medicamentos para tratar algunas demencias progresivas ya están disponibles y se prescriben para muchos pacientes. Aunque estos fármacos no detienen la enfermedad o no revierten  el daño cerebral existente, puede mejorar los síntomas y retardar la progresión de la enfermedad.

El modelo de intervención será individualizado de cada caso, atendiendo el segmento de edad, nivel de trauma y profundidad de la demencia.

Especialistas: Geriatra, Psicólogo clínico, Neurólogo, Psiquiatra y Médico de atención primaria

Terapia psicológica en la demencia

La intervención psicológica que se realiza con pacientes con demencia es amplia y va a depender del estudio individualizado que se realiza. El objetivo primordial de la psicoterapia es aumentar la calidad de vida de los enfermos y la de su círculo familiar. En líneas generales, el tratamiento va estar enfocado en los siguientes ámbitos:
  • Intervención psicológica en problemas colaterales que se pueden presentar, como la regulación del sueño, depresión, alteraciones del lenguaje y problemas de movilidad.
  • Creación de un programa de rutinas que eviten pérdidas de peso por la ausencia de una alimentación adecuada.
  • Enriquecimiento ambiental dirigido a una estimulación sensorial, para mejorar el humor, el habla, los procesos mentales.
  • Mantenimiento y constancia en las rutinas y actividades diarias, en especial, mantener una adecuada higiene personal.
  • Actividades dirigidas a la mejora de la memoria.
  • Rutinas para conservar las funciones mentales.
Debido a que el cuidado de una persona afectado por demencia supone un importante desgaste físico y psíquico para la familia, cuidadores y círculo social de amistades, dentro del programa de tratamiento psicológico se incluye apoyo y asesoramiento a los familiares que asumen el cuidado del paciente o simplemente convivan con él, para ayudar a manejar las emociones negativas y los estados de sobrecarga surgidos como fruto del cuidado del enfermo y permitir fomentar habilidades de comunicación, organización de cuidados y trabajo en equipo en el entorno familiar y social.

Las personas con demencia pueden dejar de ser capaces de pensar lo suficientemente bien para llevar a cabo las actividades normales, tales como vestirse o comer. Pueden perder su capacidad para resolver problemas o controlar sus emociones. Puede haber cambios de personalidad. Los pacientes pueden estar agitados o ver cosas que no existen.

Nota: La pérdida de la memoria es un síntoma común de demencia. Sin embargo, la pérdida de la memoria en sí no quiere decir que usted tiene demencia. Las personas con demencia tienen problemas serios con dos o más funciones cerebrales, tales como la memoria y el lenguaje. Aunque la demencia es común en personas mayores, no es parte normal del envejecimiento.

Demencia senil fases y síntomas

Ya adelantamos que nos basaremos en el modelo de clasificación de tres fases de la demencia senil, que a su vez está pensado especialmente para describir la evolución de las personas con demencia debido a enfermedad de Alzheimer probable, ya que el alzhéimer es la causa de más del 60% de los casos de demencia en el mundo. Al hablar de demencia senil fases y síntomas, podemos distinguir:

Demencia senil fase leve

En esta fase el enfermo aún puede funcionar de manera independiente en su vida diaria. Va al súper a hacer la compra, hace paseos diarios, cocina, se baña, incluso, si está aún trabajando, puede que lo siga haciendo. La demencia comienza a notarse en pequeños detalles, como que siente que su memoria ya no es la misma, olvida citas que tenía pendientes o el acto de pagar en el súper le resulta complicado.

Otros síntomas comunes son:

Olvidar los nombres de personas recién conocidas
Olvidar dónde pone objetos cotidianos
Problemas para encontrar las palabras adecuadas en una conversación
En la primera de las fases demencia senil, lo usual es que el afectado y su familia culpen a la vejez de todas las señales de deterioro.

Demencia senil fase moderada

Esta es la fase donde habitualmente se acude al médico, es la más larga de las tres fases de la demencia senil.  Ahora la familia es la que comienza a notar que algo no va bien y el mayor intenta ocultarlo. Los cuidadores pueden ser testigos de que:
  • El individuo se desorienta en lugares familiares y no sabe la fecha que es.
  • Olvida hechos que ocurrieron recientemente, como que ayer conversó con su hermana.
  • Se siente frustrado y desanimado a menudo. Este estado es el resultado de la incapacidad para realizar cosas que antes hacía sin inconvenientes.
  • En situaciones que implican interactuar con otras personas, especialmente en grupo, se aísla y no toma parte activa en la conversación.
  • El lenguaje puede volverse confuso, lleno de palabras innecesarias que intentan llenar el olvido de un término específico. Por ejemplo, en lugar de decir televisión, pueden decir “esa cosa que está en el salón”.
  • Alteraciones de la personalidad; pueden volverse más suspicaces y paranoicos. Es habitual que se quejen de que alguien le está robando sus pertenencias o que la pareja le está traicionando con otra persona.
  • Si no cuentan con una persona que los supervise, las dificultades para realizar actividades instrumentales de la vida diaria, como cocinar, pueden llevar a accidentes domésticos.
  • Prácticamente ya es imposible que hagan cosas como llevar bien las cuentas del banco, planificar y desarrollar una cena o hacer solos la compra en el súper.
  • En esta fase es donde más comúnmente ocurre la deambulación del enfermo, que puede perderse por la ciudad y sufrir accidentes potencialmente mortales.
Demencia senil fase avanzada

En esta fase el deterioro del enfermo es tan avanzado, que necesita de la ayuda de los demás para sobrevivir. Habitualmente no reconoce a los familiares cercanos ni a él mismo. La capacidad de comunicarse se va perdiendo; todavía puede decir alguna frase aislada, pero es incapaz de mantener una conversación. La capacidad de sonreír es una de las últimas que pierde, pero también es barrida por la demencia.

La motricidad deteriora al punto de que la persona termina siendo incapaz de dar unos pasos; pasa sus días en cama y en la silla de ruedas o en el sillón. La pérdida de control de esfínteres puede darse desde la fase de demencia senil anterior, pero en esta es inevitable. La deglución también se pierde y el enfermo necesita entonces de ayudas mecánicas para alimentarse.

En esta fase es donde sobreviene la muerte y entre sus causas más comunes están la neumonía e infecciones provocadas por úlceras de presión.

Las personas con deterioro cognitivo leve no siempre desarrollan demencia. En los casos en los que se presenta demencia, está por lo general empeora con el tiempo. La demencia a menudo disminuye la calidad y expectativa de vida. Las familias probablemente necesitarán planear el cuidado futuro de su ser querido.

Prevención: La mayoría de las causas de la demencia no se pueden prevenir.

La complejidad del cuadro demencia senil fases y síntomas es tal, que la creación de terapias efectivas es una necesidad de primer orden que hasta el momento no ha sido satisfecha. Los nuevos descubrimientos en el campo de la farmacología, y el mayor conocimiento de los factores modificables que intervienen en el surgimiento de la principal causa de demencia, el alzheimer, deben llevar en la próxima década al desarrollo de terapias superiores en efectividad a las actuales.

domingo, 20 de agosto de 2017

Trastornos del Espectro Autista

TEA son considerados un problema de salud importante ya que afectan a una gama amplia de áreas del desarrollo. El TEA es una condición neurológica y de desarrollo que comienza en la niñez y dura toda la vida. Afecta cómo una persona se comporta, interactúa con otros, se comunica y aprende. Este trastorno incluye lo que se conocía como síndrome de Asperger y el trastorno generalizado del desarrollo no especificado.
Se lo llama "trastorno de espectro" porque diferentes personas con TEA pueden tener una gran variedad de síntomas distintos. Estas pueden tener problemas para hablar con usted y es posible que no lo miren a los ojos cuando usted les habla. Además, pueden tener intereses limitados y comportamientos repetitivos. Es posible que pasen mucho tiempo ordenando cosas o repitiendo una frase una y otra vez. Parecieran estar en su "propio mundo".

Durante los chequeos regulares, el doctor debería examinar el desarrollo de su niño. Si existen signos de TEA, su niño tendrá una evaluación completa y exhaustiva. Esta puede incluir un equipo de especialistas que realizarán varios exámenes y evaluaciones para llegar a un diagnóstico.

¿Cuáles son las señales y los síntomas de los trastornos del espectro autista?

No todas las personas con un trastorno del espectro autista exhiben todos estos comportamientos, pero la mayoría tendrá varios de ellos. Las personas con estos trastornos pueden:
  • Repetir ciertas conductas o tener comportamientos inusuales
  • Tener demasiado interés en ciertas cosas, como en objetos en movimiento o partes de objetos
  • Tener un interés intenso y prolongado en ciertos temas, como números, detalles o datos
  • Molestarse por algún cambio leve de rutina o por estar en un entorno nuevo o que los estimule demasiado
  • Hacer poco contacto visual o hacerlo de manera errática
  • Tender a mirar o escuchar menos a las personas a su alrededor
  • Rara vez intentar compartir los objetos o actividades que les gustan señalándolos o mostrándolos a otros
  • Responder de forma inusual cuando otras personas muestran ira, angustia o afecto
  • No responder o demorarse para responder a su nombre u otros intentos verbales para captar su atención
  • Tener dificultad para seguir las conversaciones
  • A menudo, hablar por largo tiempo sobre un tema favorito, pero sin permitir que otros tengan la oportunidad de responder o sin darse cuenta cuando los demás reaccionan con indiferencia
  • Repetir palabras o frases que escuchan, un comportamiento llamado ecolalia
  • Usar palabras que parecen extrañas, fuera de lugar o que tienen un significado especial que solo entienden los que conocen la forma de comunicarse de esa persona
  • Tener expresiones faciales, movimientos y gestos que no coinciden con lo que están diciendo
  • Tener un tono inusual de voz que puede sonar como si estuvieran cantando o un tono monótono y similar al de un robot
  • Tener problemas para comprender el punto de vista de otra persona, lo que les impide predecir o entender las acciones de otras personas
Las personas con un trastorno del espectro autista pueden tener otras dificultades, como sensibilidad sensorial (sensibilidad a la luz, el ruido, las texturas de la ropa o la temperatura), trastornos del sueño, problemas de digestión e irritabilidad. También pueden tener muchas fortalezas y habilidades. Por ejemplo, las personas con un trastorno del espectro autista pueden:
  • Tener una inteligencia superior a la media
  • Ser capaces de aprender cosas en detalle y recordar la información por largos períodos
  • Tener una gran memoria visual y auditiva
  • Sobresalir en matemáticas, ciencia, música y arte
Cómo identificar si un niño pequeño tiene un trastorno del espectro autista

Algunos bebés con trastornos del espectro autista pueden parecer diferentes desde muy temprano en su desarrollo. Otros parecen que se desarrollaran normalmente hasta el segundo o, incluso, tercer año de vida, pero es entonces cuando los padres empiezan a notar problemas. 

¿Cómo puedo entender todos los diferentes tratamientos?


Los tratamientos para el TEA se pueden agrupar en diferentes categorías (vea la figura de abajo). Cada categoría se enfoca en un tipo de tratamiento.

Puesto que los niños con TEA pueden tener diferentes síntomas, cada familia deberá escoger entre los distintos tratamientos, terapias y programas existentes, según las necesidades del niño. El plan de tratamiento para su hijo puede incluir algunos tratamientos de cada una de estas categorías. Actualmente, no existe un tratamiento estándar para el TEA. Hay muchas maneras de maximizar la capacidad del niño para crecer y aprender nuevas habilidades. Cuanto antes se comience, mayores son las probabilidades de tener más efectos positivos en los síntomas y las aptitudes. Los tratamientos incluyen terapias de comportamiento y de comunicación, desarrollo de habilidades y/o medicamentos para controlar los síntomas.

Con el fin de mejorar el pronóstico de las personas afectadas por TEA, es muy importante realizar un diagnóstico precoz e iniciar el tratamiento lo antes posible. Los programas de intervención deben ser integrales (dirigidos a todas las áreas evolutivas y a los diferentes contextos) y tener muy en cuenta las características individuales de cada persona. La coordinación entre los diferentes profesionales y servicios que atienden al niño/a afectado, debe ser muy efectiva y es recomendable que uno de los profesionales implicados actúe como referente, con la clara misión de coordinar las diferentes actuaciones y convertirse en el interlocutor preferente de la familia. En relación a la familia, es muy importante que los padres reciban asesoramiento y el soporte adecuado, y que se elabore un programa para el hogar, en el que se describan los objetivos específicos y metodología de trabajo.

Los servicios básicos dirigidos a los afectados deben cubrir sus necesidades, desde el mismo momento en que son diagnosticados y durante todo el ciclo vital, con servicios de soporte a las familias, que permitan a los progenitores convivir con el hijo/a afectado cuanto más tiempo mejor, sin desestructurar el núcleo familiar y consiguiendo de esta forma una verdadera integración en la sociedad.

Los niños con autismo no aprenden natural y espontáneamente en ambientes típicos como lo hacen los demás niños. Entonces, se intenta construirles comportamientos socialmente útiles, trabajando también para reducir los problemáticos.

Se sugiere intervención temprana, orientación a padres, apoyo a la inclusión educativa y estimulación multisensorial, entre otros. El Método ABA son las siglas de “Applied Behavioral Analysis” (Análisis Conductual Aplicado) o, indistintamente, Método de Modificación de Conductas.

Medicamentos

Hay unas pocas clases de medicamentos que los médicos pueden utilizar para tratar algunos problemas frecuentes de los trastornos del espectro autista. Con los medicamentos, una persona con uno de estos trastornos puede tener menos problemas de:
  • Irritabilidad
  • Agresión
  • Comportamientos repetitivos
  • Hiperactividad
  • Problemas de atención
  • Ansiedad y depresión
  • Controlar los altos niveles de energía
  • Incapacidad para concentrarse
  • Depresión o convulsiones
Existen muchos tipos de tratamiento disponibles. Por ejemplo, el entrenamiento auditivo, el entrenamiento con pruebas discretas, la terapia con vitaminas, la terapia antilevadura, la comunicación facilitada, la musicoterapia, la terapia ocupacional, la fisioterapia y la integración sensorial.

Prevención del autismo

En la mayoría de los pacientes la sintomatología presenta una buena evolución con el diagnóstico y el tratamiento precoces. Por lo general, cuanto antes se inicie la terapia, mejor es el pronóstico del paciente, no obstante, algunas variables presentan una evolución bastante negativa, al tratarse de alteraciones en las cuales el sujeto presentó una evolución correcta de las habilidades hasta determinada edad, en la que se produjo un retroceso progresivo no controlable. 

Existe un porcentaje de pacientes que son capaces de desarrollar una vida personal y laboral independiente o con un grado de apoyo bajo, aunque lo habitual es que los pacientes precisen apoyos y servicios externos a lo largo de toda la vida.

viernes, 11 de agosto de 2017

Ausentismo en Pacientes en Consulta Psicológica

Todos los psicólogos nos hemos encontrado que, aún delante de nuestras muchas sugerencias de las posibles consecuencias, una cierta parte de nuestros pacientes abandonan la psicoterapia antes de que esta haya llegado, efectivamente a término. Es aquello que, en otras ramas de las ciencias de la salud, llamarían una “alta voluntaria”. Y aunque es bien cierto que, muchos de ellos, acaban retomando de nuevo la terapia, también lo es que se han dado pasos hacia atrás en el camino avanzado.
Entre estos últimos se encuentran los adolescentes, falta de adherencia al tratamiento, los pacientes con bajo nivel educativo, por mecanismo de defensa y los que dicen “las pastillas” les funcionan muy bien o no les funcionan para nada. Por tanto, cargan de “poder” al tratamiento psiquiátrico y desnudan a la psicoterapia del mismo ya que se habrán visto abocados a hacerla por orden psiquiátrica o por insistencia familiar.

Adherencia terapéutica en pacientes con enfermedades crónicas: En contra de lo que se pueda pensar muchas veces, abandonan el tratamiento pacientes que presentan psicopatologías severas o incluso, sintomatología severa de una psicopatología que, en principio, tendría fácil solución. El abandono supone el agravamiento de dichas patologías y no somos conscientes del daño que nos estamos infringiendo pero la familia tampoco es especialmente insistente.

Nota: No necesariamente se acude a consulta por una patología, sino como una forma de desarrollo personal. En el diván pueden tratarse "pequeños dolores" que a pesar de no ser "devastadores" merecen un lugar. Para evitar procesos a medias, aprenda a elegir un psicólogo, cómo funciona la terapia, el tiempo que dura y lo que debe y no debe ocurrir durante la psicoterapia.

Algunas consideraciones sobre los motivos más comunes de abandono de la terapia psicológica por parte de los pacientes
  1. La demanda ya no les preocupa. Cuando hablamos de demanda, en psicología, nos referimos al motivo que lleva a un paciente a la consulta de un psicólogo. Puede ocurrir que dicho motivo, al llegar a la consulta, ocupe una posición central en la vida del paciente pero al transcurrir el tiempo se adopta una nueva percepción que permite minimizar o relativizar el problema, dejando de ser central y por tanto, de preocuparnos. Sin embargo, ello no significa que este absolutamente resuelto.
  2. El paciente se ha desmotivado. En psicoterapia, existen distintas corrientes. Normalmente, cada uno de nosotros estamos adscritos a una de ellas. Sin embargo, diseñar un tratamiento significa tener en cuenta las peculiaridades de cada paciente, su carácter, el objeto de su demanda, si ya venía motivado de casa o no…”lo que no se puede es aplicar un mismo traje para todos los pacientes que entren en nuestra consulta porque a unos les quedará corto, a otros largo, otros lo romperán, a otros les irá holgado” y estos acabarán sintiendo que la  terapia “no sirve para nada” o “no me hace nada” o “no noto nada diferente”, se desmotivarán y acabarán abandonando.
  3. Expectativas demasiado elevadas respecto a resultados inmediatos. Otras veces, se abandona porque el paciente, al inicio del tratamiento, tiene unas expectativas demasiado altas respecto a la resolución casi inmediata de su problema. Aunque a estos pacientes se les avisa, al inicio, de que la psicoterapia es un proceso muy eficaz, por otra parte, depende de lo que presente el paciente, podría ser lenta ya que necesita su tiempo para poner en orden el revuelto armario emocional que lleva a consulta, de hecho, esta es una de las funciones más importantes del psicoterapeuta durante las primeras sesiones: nivelar las expectativas hasta un nivel razonable para no acabar provocándose el abandono por no haber satisfecho la idea con que el paciente llegaba a consulta y que forman parte de ese “pensamiento mágico” del que ya hemos hablado, el simple hecho de sentarse en el sofá del terapeuta o de traspasar su puerta ya remedia su problema.
  4. Desconocer el número de sesiones que precisará el paciente durante la terapia. Se ha observado que se consigue una mejor alianza terapéutica cuando desde el inicio el paciente tiene una idea aproximada de cuántas sesiones necesitará para cumplimentar su tratamiento. También es cierto que, a excepción de en determinados casos, en pacientes de corte psiquiátricos o en las terapias de parejas, es difícil dar un número exacto de sesiones ya que pueden producirse muchos factores inesperados a lo largo del tratamiento, tanto por parte del paciente como del psicólogo, o puede ocurrir que el paciente no responda al tratamiento, con lo cual volveríamos a encontrarnos que el paciente abandonaría, no por incumplimiento, sino por desmotivación o, especialmente, por expectativas no cumplidas. Por tanto, mantener un objetivo en el tiempo, aunque aproximado, ayuda a que el paciente sea fiel a la psicoterapia y también, con las tareas de casa.
  5. Falta de rapport con el psicólogo. En psicoterapia, la calidad de la relación que se establece entre el paciente y el psicoterapeuta es básica, ya que si el paciente percibe que no existe una conexión con el psicólogo, que no le comprende o que minimiza sus problemas, el tratamiento fracasará por abandono del paciente.
  6. Incumplimiento de las tareas para casa. La psicoterapia cognitivo-conductual, en el espacio intersesiones se basa en “tareas para casa”  que los pacientes deben realizar fuera de la consulta. Sin embargo, muchos de ellos creen que el tratamiento, acaba cuando finaliza la sesión y no vuelven a pensar en él hasta la siguiente sesión ya sea por pereza, por considerar que los ejercicios no son necesarios o que “no servirán para nada”. Esto implica que el tratamiento se retrasará, las expectativas de las que antes hablábamos no se cumplirán, y como resultado, aparecerá la frustración y la desmotivación que produce el abandono.
  7. Actitudes inadecuadas del psicólogo. Frecuentemente, los pacientes que interrumpen su tratamiento repentinamente hacen responsable al psicólogo del abandono, lo cual no significa que siempre sea así pero sí que es cierto que,  en algunos casos, determinadas actitudes sí pueden acabar intencionadamente con la psicoterapia. La mayoría de dichos pacientes afirman que han existido problemas como falta de competencia profesional, la personalidad del terapeuta  o la contradicción entre su discurso y los valores del paciente.
  8. Negación a profundizar en algunos temas. (cuando la negación es prolongada) Cuando un paciente acude a la consulta de un  psicólogo, normalmente lo hace con una demanda, es decir, con un problema que pretende solucionar. Pero, generalmente, este problema es sólo un síntoma de un conflicto más profundo. Por ello, y a pesar de que el paciente piensa en tratar su tema de demanda e, incluso, muchas veces, dice “pero eso ya lo tengo superado, y no quiero hablar de ello”, lo que nos está diciendo el síntoma es que, en realidad, no está tan superado como cree y por tanto, es necesario hablar de ello. Y aquí empieza uno de los puntos de conflicto, tenemos un paciente que se niega a hablar de algo necesario, un psicólogo que necesita que el paciente exprese sus emociones y se libere, para poder continuar y la psicoterapia que queda frenada, no avanza, generando frustración, tanto en el psicólogo como en el paciente, quien prefiere abandonar la psicoterapia.
  9. Negación al cambio. En contra de lo que pueda parecer, muchos pacientes abandonan la terapia justo cuando empiezan a mejorar porque creen que ya no la necesitan con lo cual hay una elevadísima probabilidad de recaída. Esto se debe a que suele existir una cierta negación al cambio, de la misma manera que existe negación a profundizar en el síntoma. No podemos olvidar que cualquier tipo de patología que se ha arrastrado durante un cierto tiempo, la llegamos a interiorizar y es entonces cuando el cambio puede asustar de la misma manera que asusta todo aquello que no controlamos, que sea novedoso, aunque este es un proceso que se da a nivel inconsciente.
  10. Consejo de otro profesional de una corriente teórica distinta. Algunos pacientes no se contentan con el criterio de un profesional sino que busca opiniones de diferentes profesionales. Es el caso de los pacientes que abandonan la terapia para iniciar otra pero ¡sorpresa! De una corriente teórica distinta, de hecho, son pacientes que van de un psicólogo a otro en la búsqueda de que confirmen sus creencias o sus opiniones y que el psicólogo puede ya intuir, más o menos, que se producirá un abandono cuando una de sus primeras frases es “eres la tercera psicóloga que tengo. A las otras dos, las dejé… ya te contaré”
Conclusión

Una de las desventajas de la práctica privada, es la necesidad de atender y cumplir con los tiempos. Nos lamentamos por los espacios vacíos en nuestros horarios cuando los pacientes no se presentan o no llaman con antelación para notificarnos que no va a venir. Hacen perder una cita que otro paciente habría ocupado felizmente o por atención urgencia. Por supuesto, pasan cosas en la vida y una cita se pierde o se olvida. Como miembro de la especie humana, me puede pasar alguna vez. Sin embargo, muchos de los pacientes que se ausentan se habían puesto en contacto directamente un día antes o con nuestro personal para solicitar, confirmar su turno de atención, y siempre en la primera cita se hace un contrato verbal para prevenir estas situaciones adonde la ausencia es inexcusable. Como también es una obligación del profesional no retener "en vano" al paciente. Evitar el riesgo de la iatrogenia y malas praxis “ante todo, no hacer daño” en el ejercicio profesional del psicólogo.

El mayor riesgo del abandono terapéutico y/o la inasistencia, es el fortalecimiento del síntoma.

En mi actual mundo profesional, no asistir a su cita, es un vacío, qué significa inevitablemente tiempo e ingresos perdidos y la imposibilidad de atender a alguien màs. Cuando un paciente pierde su cita psicológica programada, afecta algo más que su salud, afecta a la rentabilidad de un médico.


"Nuestra ética está en no hacer uso de ese poder nada más que para ayudarle y no permitir que nos entrone en un lugar del cual no nos pueda mover nunca y nos necesite para siempre".