Aunque el síndrome de
Diógenes “no está reconocido en los manuales diagnósticos internacionales como
entidad diagnóstica y además puede aparecer en distintas enfermedades
psiquiátricas y neurológicas”
En
1960 se realizó el primer estudio científico de dicho patrón de conducta,
bautizándolo en 1975 como síndrome de Diógenes. Este epónimo es según erróneo,
pues hace referencia a Diógenes de Sinope, filósofo griego que adoptó y
promulgó hasta el extremo los ideales de privación e independencia de las
necesidades materiales, otros dicen que fue famoso por preconizar un modo de
vida austero y renunciar a todo tipo de comodidades. Diógenes era un filósofo griego de la época de Aristóteles y Alejandro Magno, considerado fundador de la escuela del cinismo. Desprendido de toda propiedad y toda norma, en absoluta libertad, siguiendo una vida austera (se cuenta que vivía en un tonel de vino). Vestía harapos y vivía de lo que encontraba tirado. Le tachaban de insolente y altanero.
Tales
comportamientos se suelen encontrar en personas de avanzada edad pero también
en jóvenes. Por lo general son personas que se sienten solas o no han superado
la muerte de un cónyuge o familiar muy cercano o presentan cuadros depresivos.
En algunos casos las penurias económicas pueden alentar este comportamiento
pero no es un factor clave pues se conocen casos en personas de alto nivel
socioeconómico y carreras profesionales brillantes que lo padecen. En
definitiva, es la soledad el principal factor que desencadena este trastorno.
Una de las peculiaridades de este síndrome, es
que cuando son dos las personas de edad avanzada que conviven juntas, uno de
ellos puede arrastrar al otro a esta situación.Este trastorno esconde importantes alteraciones psiquiátricas.
Mencionemos
algunos:
- Trastornos obsesivos compulsivos
- Demencias}
- Esquizofrenias y otros trastornos psicóticos
- Drogodependencias, especialmente alcoholismo
- Depresión
- Trastornos de personalidad
Uno
de los factores más importantes en el crecimiento del número de casos que manifiestan este
trastorno es el progresivo aumento del número de ancianos que viven solos
¿Quiénes
son esas personas?
Más
mayores que jóvenes (promedio 75 años); más solitarias que acompañadas, casi
igual proporción de hombres que mujeres (aunque algo más mujeres por
supervivencia por edad); casi la mitad solteras y un tercio viudas. No se
encuentra preferencia por estatus social ni por inteligencia.
¿Cómo
son?
Suelen
ser hurañas, obstinadas, desconfiadas, introvertidas, presentar cierta
hostilidad, de temperamento independiente y dominante, no establecen vínculos
con las personas (aunque sí con objetos y/o animales), paranoides (piensan que
son los demás los que tienen el problema porque se quejan y que por eso le
quieren hacer daño o quitarle las cosas), vitalmente inseguras y temerosas.
Personas con ciertas vulnerabilidades.
Síntomas
Aislamiento
social, reclusión en el propio hogar y abandono de la higiene son las
principales pautas de conducta.
Las personas que lo sufren pueden llegar a
acumular grandes cantidades de basura en sus domicilios y vivir voluntariamente
en condiciones de pobreza extrema. El anciano suele mostrar una absoluta
negligencia en su autocuidado y en la limpieza del hogar. Suelen reunir grandes
cantidades de dinero en su casa o en el banco sin tener conciencia de lo que
poseen. Por el contrario, piensan que su situación es de pobreza extrema, lo
que les induce a ahorrar y guardar artículos sin ninguna utilidad. Es frecuente
que almacenen cantidades grandísimas de basura y desperdicios sin ninguna
utilidad. Incluso se han visto casos de personas que atesoraban billetes
antiguos sin curso legal, bombonas de butano o latas de pintura, etc.
Un
comportamiento huraño o un aislamiento voluntario son factores de riesgo que le
pueden indicar a la familia la presencia de este desorden en uno de sus
miembros. Como en muchas ocasiones estas personas rechazan la ayuda de su
familia y amigos, se ha llegado a debatir si se trata realmente de una
enfermedad o sólo un estilo de vida
Tratamiento
En
primera instancia, el tratamiento para estas personas va dirigido a tratar las
posibles complicaciones derivadas del mal estado nutricional e higiénico. Sin
embargo, acto seguido es necesario instaurar medidas preventivas para que el
cuadro no vuelva a repetirse. Para ello se necesita un apoyo social suficiente,
a través de una institución geriátrica o de asistencia domiciliaria. El
problema es que los propios afectados suelen rechazar la ayuda social. Si no
están incapacitados por motivo de alguna patología psiquiátrica de base o una
demencia, no pueden ser ingresados en una residencia sin su consentimiento, con
lo que termina volviendo a su tipo de vida anterior.
El
tratamiento sugiero debe empezar por la detección de los casos de riesgo, el
ingreso en un Hospital General o Unidad de Geriatría y abordaje de los
trastornos médicos. Es indispensable un diagnóstico para saber cuál es la
patología de base que genera este comportamiento.
Se deben adoptar las medidas de protección
social pertinentes, evitando el regreso del enfermo a sus condiciones previas
de vida. En algunos casos es preciso tratar la patología psiquiátrica asociada
(depresión, delirios crónicos). Si no es posible asegurar la convivencia o
ubicar al paciente en una institución social, es preciso hacer un seguimiento crónico,
visitas domiciliarias y trabajo coordinado de los servicios sanitarios (médico,
enfermero) y sociales (trabajador social).
El mayor obstáculo para tratar a estos
pacientes es que ellos no tienen plena conciencia de su problema y suelen rechazar
la ayuda social. Si no están incapacitados por motivo de alguna enfermedad
psiquiátrica de base o una demencia, no pueden ser ingresados en una residencia
sin su consentimiento, con lo que termina volviendo a su tipo de vida anterior.
Sin embargo, esfuerzos no deben ahorrarse para tratar con terapia a estos
pacientes de modo que tomen conciencia de su trastorno y aprendan la
importancia de tener no solo una higiene personal adecuada sino un entorno
libre de basura y especímenes que les pueden causar muchas enfermedades a ellos
mismos, a su familia y vecinos.
Otra principal complicación es la muerte en
soledad en sus domicilios. Por otra parte, más del 40 % de los Síndromes de
Diógenes sufren patología somática severa y mueren a pesar de ser ingresados
en hospitales. Todos presentan grave abandono higiénico y estados carenciales,
que implican la presencia de malnutrición, anemia, etc.
Otros
datos
Suele
darse en ancianos con cierta tendencia al aislamiento, aunque también
intervienen otros factores estresantes de la edad tardía como las dificultades
económicas o la muerte de un familiar y sobre todo, la soledad. La posición
socioeconómica no protege de su aparición, ya que se conocen casos de personas
que padecían el síndrome que poseían títulos universitarios, con un alto nivel
económico y carreras profesionales brillantes.
Recomendación a las familias: Los familiares deberían vigilar a sus mayores que viven solos especialmente si han observado algún factor de riesgo, como un comportamiento huraño o un aislamiento voluntario. No obstante, con frecuencia resulta difícil ayudarlos ya que son ellos los que evitan todo tipo de atención. Esto hace que a veces llegue incluso a debatirse si se trata realmente de una enfermedad o sólo un estilo de vida.
Recomendación a las familias: Los familiares deberían vigilar a sus mayores que viven solos especialmente si han observado algún factor de riesgo, como un comportamiento huraño o un aislamiento voluntario. No obstante, con frecuencia resulta difícil ayudarlos ya que son ellos los que evitan todo tipo de atención. Esto hace que a veces llegue incluso a debatirse si se trata realmente de una enfermedad o sólo un estilo de vida.
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