Masturbarse
es una acción más común de lo que imaginamos.
Según los datos del estudio realizado por la empresa japonesa de productos
sexuales Tenga sobre una muestra de 10.000 personas de diferentes países (entre
ellos España), el 93 % de los españoles afirma haberse masturbado alguna vez.
Este
informe sitúa nuestro país (España) como el número uno en este hábito, por encima de
ingleses (91%), alemanes (89%), estadounidenses (84%) y franceses (82%). Sin
embargo, a pesar de ser una actividad muy extendida todavía siguen existiendo
mitos a su alrededor, muchos de ellos negativos. En esta información te
enumeramos los diez más populares.
Masturbarse
influye negativamente en la infertilidad
“No
hay evidencia científica que señale que masturbarse afecte negativamente a la
fertilidad”, asegura Jesús E. Rodríguez, director del Instituto Sexológico
Murciano. De hecho, como aclara Ana Blázquez Ares, sexóloga del Proyecto
Metamorfosis, “una de las funciones del sexo es la supervivencia como especie,
por lo tanto, no tiene ningún sentido la creencia de que cuanto más nos
masturbamos más posibilidades de infertilidad tenemos”.
Cuando
un hombre está intentando ser padre “lo recomendable es que no abandone la
masturbación y lo óptimo es que lo haga cada dos o tres días para renovar el
esperma y aumentar las posibilidades de tener hijos”, anima Ruth González
Ousset, sexóloga y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid.
Esta
renovación fluida, “es positiva para su organismo ya que la eyaculación aumenta
los niveles de la hormona cortisol, que ayuda a mejorar y regular el sistema
inmunológico”, añade Blázquez. Por otro lado, “en los hombres, la expulsión
adecuada y fluida de semen hace que las vías y los conductos se mantengan
limpios lo que mantenga a raya las posibles infecciones bacterianas”.
Así,
conseguir con éxito ser padres no dependerá “de la frecuencia sino de la
calidad previa que tienen los hombres”, indica Rodríguez. “Si este esperma es
de calidad conservará la motilidad y las concentraciones normales de
espermatozoides incluso eyaculando a diario”.
Lo
que sí hay que tener en cuenta es el momento de la eyaculación. “Si el hombre
se masturba y eyacula antes de tener una relación sexual con alguien, dejando
poco tiempo entre ésta y el encuentro sexual, puede que cuando el hombre
mantenga relaciones sólo se excite y disfrute, pero sin ganas de eyacular”,
describe Blázquez. Es lo único que hay que tener en cuenta. Si el hombre, aun
así, eyacula “la calidad de los espermatozoides será la misma”.
Mejora
la “potencia sexual”
Falso.
“Casi todo lo que dice que mejora la potencia sexual de los hombres es un
mito”, sentencia Rodríguez. “Para las personas crédulas, masturbarse a diario
puede producir un aumento de confianza y un efecto placebo, pero poco más, ya
que el concepto de potencia sexual no existe en literatura científica o en el
ámbito de los profesionales sanitarios”.
Blázquez
es de la misma opinión. “Si con el término potencia sexual nos referimos a
estar adecuadamente preparados y sanos para nuestra vida sexual, la masturbación
sí ayudará, ya que, tanto en hombres como en mujeres, fortalece el suelo
pélvico, lo que repercute en la salud general de ambos”.
Además,
en el caso de los hombres, “previene la disfunción eréctil y en el de las
mujeres, la incontinencia urinaria, por lo que ayuda a mejorar la calidad de
vida en todos los aspectos”, agrega.
Según
González Ousset, “la masturbación ayuda a que tanto hombres como mujeres se
encuentren mejor y que tengan un conocimiento más amplio de su cuerpo”.
Tiene
repercusiones en la piel
Verdadero.
Masturbarse sí tiene repercusiones en la piel, pero positivas. “Cuando nos
masturbamos nuestro cuerpo se relaja, los vasos sanguíneos se dilatan y, por lo
tanto, el riego sanguíneo aumenta, mejorando la piel y su oxigenación”, informa
Blázquez.
Cuando
practicamos sexo, en compañía o en solitario, “segregamos endorfinas y
oxitocina lo que mejora el estado de ánimo y el aspecto físico y psíquico”,
añade González Ousset.
Masturbarse
puede disminuir el placer sexual con la pareja
La
forma de masturbarse influye en la respuesta eyaculatoria y orgásmica y en la
sensibilidad de la persona que lo practica. “Cuando lo hacemos nuestro cuerpo
está más sensible y receptivo”, afirma Blázquez. Según la experta, “muchos
hombres, tras haber tenido una eyaculación, están más sensitivos en la zona del
glande y necesitan un tiempo para volver a ser tocados”.
En
el caso de las mujeres, continúa, “tras el orgasmo, necesitan el mismo tiempo
para no tocar el clítoris porque tanta excitación les genera una sensibilidad
que puede llegar a ser molesta si se sigue estimulando dicha zona”.
Sobre
si mejora o no las relaciones en pareja, Rodríguez indica que “en el caso de la
mujer, masturbarse puede ser clave a la hora de tener dificultades para
alcanzar el orgasmo con la pareja”. Según el experto, “aquellas mujeres que
utilizan a menudo vibradores con frecuencias altas de estimulación tendrán
muchas dificultades para alcanzar el orgasmo durante la penetración, a pesar de
que se rocen con mucha intensidad con sus parejas”.
Además,
añade, “aquellas mujeres que se masturban con las manos de forma directa van a
tener más dificultad que las que lo hacen rozándose contra alguna superficie a
la hora de alcanzar el orgasmo durante el coito”.
Esta
mayor sensibilidad en la zona puede parecer negativa para las relaciones
sexuales en pareja pero no lo es tanto. En opinión de González, “la
masturbación permite conocer mejor nuestro cuerpo y saber dónde tocar para
provocar más placer y eso ayuda a mejorar y potenciar las relaciones sexuales”.
Cuanto
más lo hagas más ganas tendrás de seguir haciéndolo
“La
masturbación es como el deporte. Cuanto más lo haces, más ganas tienes de
seguir haciéndolo”, opina González Ousset. Para ella, es clave tener una rutina
sexual a solas o con nuestra pareja para tener una mejor salud física y mental.
De
la misma opinión es Rodríguez: “La masturbación es una actividad que debería
mantenerse activa a lo largo de todo el ciclo vital, independientemente de que
tengamos pareja o no. Dejar de hacerlo implica una conducta sexual clave para
la salud sexual”.
Esto
no quiere decir que masturbarse a todas horas sea bueno y sano. “La virtud está
en el punto medio ya que hacerlo compulsivamente puede ser tan problemático
como no hacerlo”, indica el experto. “Si la masturbación termina siendo
compulsiva será necesario analizar si hay un problema de fondo que hay que
abordar”, recomienda Blázquez.
Los
orgasmos son mejores
Los
orgasmos con la masturbación no son ni mejores ni peores, sino diferentes.
“Todo dependerá del momento, la situación, la confianza y la comunicación que
tengamos con la pareja o con nosotros mismos”, dice Blázquez.
La
principal diferencia es que en la masturbación “la fantasía y la estimulación
están totalmente controlados por nosotros mismos y eso nos asegura buenas
experiencias, aunque el sexo con otra persona puede llegar a producir dosis de
placer indescriptibles y orgasmos muy intensos”. Son dos formas diferentes de
ver y entender el sexo.
Ayuda
a la relajación
Está claro y es más que evidente que
la masturbación ayuda a la relajación y mejora el estado de ánimo. “La
respuesta neuroquímica asociada a un orgasmo provoca efectos muy similares a un
ansiolítico y un antidepresivo”, resalta Rodríguez.
Cuando
la masturbación es satisfactoria “nuestro cerebro libera sustancias
neuroquímicas como la serotonina y la oxitocina, que están relacionadas con
sentimientos de relajación y felicidad, y la dopamina, también conocido como el
neurotransmisor del placer”, describe Blázquez.
Reduce
las infecciones del tracto urinario
Todos
los expertos coinciden en que no hay evidencia científica que señale que la
masturbación reduce la infecciones urinarias. Lo que sí es cierto es que, en el
caso de la mujer, con la masturbación “las paredes vaginales se mueven y se
expulsan fluidos y mucosidades. Además, el cuello del útero se abre y se
moviliza. Todo ello puede ayudar a prevenir y eliminar bacterias que se pueden
alojar en la zona y que pueden provocar infecciones”, detalla Blázquez.
En
los hombres, añade, “una adecuada y continua expulsión del semen a través de
las vías y conductos también hace que no se acumulen bacterias”.
Reduce
el dolor menstrual
Sobre
los dolores menstruales, Rodríguez señala que, “aunque los orgasmos pueden
tener un efecto analgésico, la realidad es que las mujeres con dolor menstrual
medio o intenso suelen referir un aumento de dichas molestias ante la
estimulación de la zona genital y erógenas durante la masturbación”.
Por
su parte, Blázquez mantiene que el “efecto analgésico de la oxitocina y la
serotonina ayudan a afrontar los dolores menstruales”. Es más, según ella “en
muchas mujeres aumenta el deseo sexual en esta fase del ciclo”.
Reduce
el riesgo de cáncer de próstata
Este
beneficio es, tal vez, el más importante de todos los que tiene la masturbación
para los hombres. Según el director del Instituto Murciano de Sexología,
“recientes revisiones científicas publicadas en los últimos años señalan que
eyacular entre 2 y 4 veces a la semana está relacionado con un menor riesgo de
sufrir cáncer de próstata”.
En
este sentido, González Ousset anima a los hombres a que “se estimulen la
próstata con masajes específicos para reducir el riesgo de padecer esta
enfermedad”.
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