Sudoración, palpitaciones, músculos contraídos y mente nublada: muchos de los que nos enfrentamos a signos como éstos nos hemos preguntado cómo calmar la ansiedad rápidamente.
Porque sí, la ansiedad fuera de control nos hace caer
en picado y nuestro primer instinto es intentar evitar esa situación. Conforme
vamos comprendiéndola, nos damos cuenta de que lo que tenemos que hacer es
darnos el tiempo y la energía necesarios para aceptar esa situación y dejar de
eludirla.
Pero claro, es más fácil decirlo que hacerlo, por lo
que en los primeros días no está de más disponer de algunas herramientas
prácticas y sencillas para que esos momentos en los que parece que perdemos el
control sobre nosotros mismos sean más llevaderos. Porque a veces, incluso
antes de comprender los porqués –si es que los hay– de una psicopatología, es
vital no dejarse abrumar por ella; esto es particularmente cierto cuando nos
enfrentamos a fenómenos que los psicólogos definen como invalidantes, es decir,
aquellas novedades que nos impiden realizar con normalidad determinadas
acciones de nuestra vida cotidiana. En estas situaciones, nunca está de más
reiterarlo, es imprescindible buscar ayuda profesional, identificando el tipo
de psicólogo o psicoterapeuta más adecuado a nuestra situación.
Técnica del suspiro cíclico
Los ejercicios de respiración, bien ejecutados, tienen
un poder tranquilizante sobre la ansiedad.
A menudo oímos hablar de la respiración y la
meditación en relación con nuestros estados psicoemocionales y asociamos estas
prácticas a un concepto new age que, con demasiada frecuencia, connotamos
negativamente. Sin embargo, hay muchos estudios, incluidos los
neurocientíficos, que han confirmado que mediante estas disciplinas es posible
mejorar enormemente nuestro bienestar general.
Ten en cuenta: disciplinas y culturas milenarias como
el yoga y la meditación no se originaron como proveedores de bienestar, aunque
algunos de los efectos que producen en nuestros cuerpos y mentes son
verdaderamente apreciados.
“La meditación tiene un gran poder para transformar
los estados de ansiedad en otros más funcionales y lúcidos”, Podemos
transformar nuestros estados psicoemocionales mediante diversas técnicas, como
la respiración cardiaca y el suspiro cíclico, que, de las muchas disponibles,
es por mucho la más eficaz para calmar la ansiedad rápidamente, reduciendo los
niveles de cortisol, la hormona del estrés, en solo cinco minutos.
Cómo realizar esta técnica: “es muy sencilla: se
inhala por la nariz una vez, profundamente, para llenar casi todos los
pulmones; luego se vuelve a inhalar para completar el llenado y en ese momento
se suelta el aire por la boca de la manera más prolongada y profunda posible.
Cuanto más larga sea la exhalación, más eficaz será la técnica”. Como su nombre
indica, es necesario repetir cíclicamente esta respiración modificada durante unos
cinco minutos.
Sin embargo, si algo como la ansiedad se sale de
control, debemos ser conscientes de que las técnicas que ocasionalmente nos
ayudan deben combinarse con un trabajo paciente y constante sobre nuestro
estilo de vida. Si éste “es agotador, con relaciones tóxicas, ritmos de trabajo
prohibitivos y hábitos alimenticios poco saludables, deberás hacer prácticas de
meditación. Por tanto, aunque no sea rápido, la mejor manera de resolver de
verdad los problemas de ansiedad es cambiar nuestro estilo de vida”.
Técnica de la bitácora
Una táctica que ha funcionado con muchas personas que
recurren a la terapia estratégica a corto plazo quizá parezca paradójica en un
principio, como suele ocurrir con este enfoque psicoterapéutico. Se llama
técnica de la bitácora, en un cuaderno o en tu teléfono, cada vez que sientas
que aparece un episodio de ansiedad incontrolable con sus síntomas físicos y
mentales, anota todos los detalles de la situación en la que te encuentras, hora,
lugar, personas presentes, sensaciones físicas y mentales.
“Según nuestra experiencia, cuanto más intentamos
controlar la ansiedad, más la desencadenamos. Dedicándonos a compilar una lista
minuciosa de información, conseguimos que nuestra atención pase de intentar
controlar la ansiedad a tomar nota de ella, evitando así el pico. La estrategia
china que subyace a esta técnica es la de ‘arar en el mar, ignorando el
cielo’”.
Técnica del reflejo de inmersión
También hay varias técnicas que implican a nuestro
cuerpo. Hay quienes, por ejemplo, sugieren canalizar la energía que produce el
aumento de la ansiedad hacia la actividad física: podrías, llevar a cabo un
entrenamiento corto –preferiblemente no demasiado intenso– de unos veinte
minutos, convirtiendo un momento difícil en un paréntesis beneficioso para tu
organismo.
Y aunque algunos sugieren sumergir la cara en agua
fría, hay incluso quien recomienda una pequeña inmersión. El efecto que tiene
estar bajo el agua en nuestro funcionamiento fisiológico es interesante:
gracias al llamado reflejo de inmersión, nuestro ritmo cardiaco se desacelera
automáticamente para conservar oxígeno, neutralizando uno de los síntomas
físicos más típicos de la ansiedad fuera de control. Una técnica que es
comprensiblemente no apta para quienes padezcan algún problema cardíaco o
respiratorio, ni para quienes sufran un ataque de pánico de tipo explosivo.
¿Nos tiramos entonces al mar o a la alberca? No, basta
con llenar, si estamos en casa, una palangana con agua y sumergir la cara,
tapándonos la nariz si es necesario. Veinticinco segundos es un buen tiempo
para conseguir el efecto calmante.
Por último, si no dispones de una palangana o un
lavabo a la mano, algunas posturas de yoga también te ayudarían a calmar tu
sistema nervioso.
La meditación siempre es una vía para tranquilizar la
mente.
gQ Italy

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