sábado, 3 de diciembre de 2011

El Proceso del Duelo


Este es mi primer blog, esperando tener millones de oportunidades más para tocar mas temas.
 Cualquier pérdida produce dolor. Eso es lo más natural del mundo. La pérdida de un trabajo, la pérdida de la relación de pareja, la pérdida de una amistad. Pero el mayor dolor es cuando perdemos a un ser querido. Cuando muere un ser querido se produce una respuesta automática de sufrimiento que sólo el tiempo sabe resolver. Todas las personas pasamos por distintas etapas hasta llegar a la aceptación, que consiste en volverse a conectar con el ser querido, vivo todavía en nuestro interior.

La mayor parte de las personas pasamos por varias etapas:

Primero negamos el hecho de la muerte, negamos la posibilidad de que no tengamos nunca más la opción de estar con el ser querido, negamos que en algún momento podamos recuperarnos de esta pérdida.

En una segunda etapa nos enojamos con nosotros mismos por no haber sabido cuidar bien al ser querido o por no habernos dado tiempo a demostrarle que lo queríamos. También puede haber enojo contra los médicos que no supieron salvarle la vida, contra la propia persona fallecida por abandonarnos o incluso contra Dios por permitir tanto sufrimiento.

La tercera etapa es de compromiso. Llegamos a un compromiso con nosotros mismos y con el mundo.

La cuarta etapa es de aceptación. Aceptamos que la persona fallecida sigue estando “viva” dentro de nosotros, que nos ha dejado su cariño, que somos parte de ella, a través de todo lo que hemos sentido, vivido y amado a través de ella cuando estaba viva.

Esa es la clave. Una vez que aceptamos la muerte, la persona querida vuelve a estar viva para nosotros, la sentimos en nuestro interior, oímos sus consejos, sus experiencias, sus vivencias. Ya no nos viene a la mente el momento de la muerte, la enfermedad, el velatorio, el funeral, el entierro, sino que recordamos situaciones en las que la persona amada estaba viva y nos transmitía sus sentimientos hacia nosotros. Recordamos escenas que nos producen paz, bienestar, salud. ¨el que perdona siempre tiene paz en su corazón y es una muestra de amor hacia nuestro ser querido y a nosotros mismo¨.


Todos somos diferentes y hay personas a las que les cuesta más tiempo que a otras. Psicólogos debemos de tener cuidado en no interferir mucho y solo brindar las posibilidades para su recuperación dejando que el paciente viva, maneje y supere esta experiencia.

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