martes, 4 de agosto de 2015

Sufrir por Amor

Es increíble que alguien te rompa el corazón en pedazos y aun sigas amándole  con cada uno de los pedacitos.
Insomnio, inapetencia, hambre, apatia, parálisis, tristeza, pesimismo, aislamiento, falta de autoestima, etc. El sufrimiento amoroso es universal y el proceso se asemeja al duelo por la muerte de un ser querido. “Las rupturas son siempre traumáticas y dolorosas” aunque sean elegidas y sepamos que son inevitables. La separación casi nunca se produce con un corte limpio de bisturí, porque las parejas están pegadas con chicle y cuando consiguen despegarse por un lado, ya están pegadas por el otro.
El amor de pareja es un sentimiento placentero: despierta el bienestar propio y los mejores deseos para estar con el otro. Pero cuando ya no está, cuando el amor se va, ponemos a prueba la capacidad para convertirlo en una experiencia del pasado.

Existen personas que viven sufriendo por amor. La queja constante gira, casi siempre, sobre el amor no correspondido: desengaños, insatisfacción, elección de sujetos violentos, idealización del vínculo, postergación de otros intereses personales, etc.


El objetivo de estas personalidades es “cumplir el sueño de encontrar el hombre o la mujer que les asegure el amor perpetuo”. Rápidamente creen estar enamorados, con una pasión incontrolable y demandan a su parte-naire igual “intensidad de amor y compromiso”. La ansiedad por conocer los sentimientos del otro los hace impulsivos, posesivos y celosos. Hay infinidad de ejemplos que dan cuenta de esta necesidad: incontrolables llamados telefónicos, conductas manipuladoras, llanto fácil y amenazas de daño o suicidio.
Hay mujeres que sufren por amor y para retener a su pareja y demostrarle las “bondades” que poseen, se ofrecen en materia sexual, suponen que si se muestran efusivas y desbordadas por el deseo podrán volver a “atrapar” al hombre amado.

La búsqueda de acciones urgentes para reconquistarlo actúa provocando más rechazo. Todos conocemos la frase “no puede haber cambiado en tan poco tiempo”. Toda nueva conducta es, en realidad, una acción falsa que impacta en las esperanzas de la mujer, que se reprocha ahora por el nuevo fracaso. Tanto accionar no queda solo en la intimidad. Amigas, familiares o desconocidos se enterarán de sus malas elecciones, así las sufrientes  se sumergen más en la  angustia y frustración por no tener el amor ideal (simbolismo). 


“cuanto mayor es nuestra inmadurez, más sufrimos cuando dejan de querernos”.
Las peores elecciones son los sujetos violentos. La dependencia se convierte en un vínculo perverso, de sometimiento, difícil de romper.


Cuando te dejan “se produce la expresión máxima del sufrimiento amoroso y es la variante que provoca mayor ansiedad, aunque las reacciones dependen del perfil caracterial: los inmaduros alternan momentos de rechazo y desesperación hacia la pareja con otros en los que intentan recuperar su amor. Su sufrimiento es intenso y lo manifiestan a través de conductas destructivas. Los que tienen un perfil reprimido suelen reaccionar de forma auto-punitiva, considerándose responsables del abandono y encerrándose en sí mismos; mientras que los neuróticos son los que más hacen sufrir con sus reacciones, puesto que suelen transformar el amor en odio y deseo de venganza”.
En otros casos, las decepciones amorosas generan inestabilidad emocional, caprichos, “berrinches” y hasta conductas de auto lesión para retener al ser amado. Hacen esfuerzos desmedidos para reconquistarlo, aun sabiendo que la relación no da para más. Tampoco aprenden de las experiencias pasadas y tienen poca capacidad de auto afirmación y de reflexión.

Hay una teoría según la cual no sufrimos por amor, sino por vacíos no resueltos de cuando éramos más pequeños. “Es absolutamente imposible sufrir por amor, se sufre por carencias y heridas emocionales de la infancia”.
Ya sea real o imaginaria esa impresión de caer y caer, precipitándose en el abismo, reproduce una vivencia infantil muy primitiva. Perder la protección de la madre significa verse expuesto a la inmensidad del mundo exterior y produce una sensación muy parecida a la que tenemos que soportar cuando una relación amorosa toca a su fin. En el pozo oscuro del duelo sólo hay desesperanza y mientras se está allí no se tienen ganas de nada”.

Piénsalo bien. Tal vez no estés sufriendo ni hayas sufrido por amor, verdaderamente. Sí por no ver tus sueños cumplidos, los que imaginaste desde hace años. Por aguantar tratos que no mereces, para salvar la pareja. Por querer que cierta persona te considere de una manera especial, o te elija como compañera (o compañero) de vida, y no lo has logrado. Enfocar lo que realmente causa un problema es muy útil para poder solucionarlo y empezar a dejar atrás el dolor que provoca.
Si estás en una pareja que te produce insatisfacciones, en algún momento la elegiste, por alguna razón. Conocer esta razón te permitirá sanar lo que sea necesario. Si crees que amar demasiado, aunque no te valoren y te hieran, es la forma de relacionarse en una pareja, primeramente precisarías cambiar esta creencia dañina para aspirar a un vínculo de pareja más sano.

Asimismo, si has dejado mucho de lado por estar con alguien o te hallas en una relación que no te hace feliz, lo importante es que bucees dentro de ti para ver por qué estás con esta persona, qué repites de tu historia familiar, qué obtienes en realidad. La solución no está en el otro “el problema es que me grita, no me presta atención, no me da lo que preciso” sino en ti mismo.
No estoy diciendo que sea sencillo modificar este tipo de vinculación, hacerte cargo de tu propia vida y dejar el sufrimiento atrás. Lo que sí digo es que es posible y vale la pena.

Si estás “atrapado” (o atrapada) en una relación problemática y sientes que sufres por amor, tienes la llave de la solución en tu poder. ¿La vas a usar?


“Después de un tiempo, todos superan la crisis y reconocen que lo mejor es romper el vínculo que no funciona, aunque deba soportarse un cierto grado de sufrimiento. Por eso no tiene sentido que, para evitar ese dolor, ciertas personas sigan manteniendo relaciones con un coste emocional mayor que el de la ruptura”

Maneras de Afrontar el Dolor

Según Antonio Bolinches en su libro “Amor al segundo intento”, el sufrimiento no se elige, pero la forma de sufrir sí, por lo que resulta constructivo o destructivo en función de cómo se afronta.

Comportamientos destructivos:
• Negar el sufrimiento que ha provocado la ruptura de la pareja.
• Culpabilizar al otro de todo lo que ha pasado.
• Recluirse en uno mismo.
• Obsesionarse con el pasado.
• Refugiarse en hábitos tóxicos.
• Exigir apoyos a los demás, pero no ayudarse uno mismo.

Comportamientos productivos:

• Aceptar que el sufrimiento tras las ruptura es algo natural.
• Analizar lo sucedido y autocriticarse.
• Recuperar aficiones.
• Iniciar nuevos proyectos.
• Evitar las conductas destructivas.
• Buscar apoyos y ayudarse uno mismo.

Tips para dejar de sufrir
  • Intenta dejar de lado los pensamientos que te hacen creen que eres una desafortunada (o) y que no cuentas  con capacidades para afrontar las relaciones amorosas con éxito.
  • Deja de lado las creencias de qué le corresponde al hombre y qué a la mujer. Los roles de actividad y pasividad son construcciones culturales que limitan la acción y reducen el goce.
  • No subestimes tus capacidades innatas.
  • No sumes al desengaño actual las malas experiencias del pasado. Vive el “aquí y ahora”.
  • No dejes que los demás influyan en la elección. Confía en tus apreciaciones.
  • Deja de pensar en el amor no correspondido. Muchos son los factores que intervienen en la formación de una pareja.
  • No dejes que nada ni nadie te minimice, humille, golpee, ultraje tu cuerpo, ni tu dignidad, honestidad y nobleza. Menos que menos la libertad. Hay relaciones basadas en la crueldad. Si lo necesitas, pide ayuda. Muchas redes sociales y organizaciones pueden protegerte y salir en tu defensa, puedes acudir a un profesional de la salud que te ayude.
  • “Trabajar” para que el misterio del encuentro no se pierda debe ser una tarea de los dos.
  • Aprende a pedir y a recibir. Disfrutas brindando amor y placer, pero también el otro espera su turno.
  • Tu intuición es un don para reconocer lo que el otro necesita. No esperes que los demás tengan la misma capacidad. Hay gente que nace sabiendo y otros que siempre son aprendices. Ambos casos pueden ser iguales de excitantes.
  • Se tu mismo, no le des mas importancia que lo normal, deja que el tiempo y la vida pase, no pierdas tu tiempo en lamentarte, toma la vida de manera mas positiva, no luches con los recuerdos, has cosas diferentes, enfrenta las cosas con valor, cree mas en ti y quiérete mas.

5 comentarios:

  1. Gracias por compartirlo psic Alex me gusto mucho

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  2. Muuuuchas gracias. Fue de mucha ayuda.

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  3. Muy muy bueno!!!

    Recem mire ese video que me ayoudo mucho https://www.youtube.com/watch?v=kpEaN9bjLo8

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