jueves, 22 de noviembre de 2012

La Anorexia Nerviosa

La anorexia consiste en un trastorno de la conducta alimentaria que supone una pérdida de peso provocada por el propio enfermo y lleva a un estado de inanición. La anorexia se caracteriza por el temor a aumentar de peso y por una percepción distorsionada y delirante del propio cuerpo que hace que el enfermo se vea gordo aun cuando su peso se encuentra por debajo de lo recomendado. Por ello inicia una disminución progresiva del peso mediante ayunos y la reducción de la ingesta de alimentos.
Normalmente comienza con la eliminación de los hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan. A continuación rechaza las grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llevando a casos de deshidratación extrema. A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados o exceso de ejercicio físico. Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 por ciento, en los casos más críticos, de su peso corporal. Esta enfermedad suele asociarse con alteraciones psicológicas graves que provocan cambios de comportamiento, de la conducta emocional y una estigmatización del cuerpo.

Causas

No se conocen las causas exactas de la anorexia nerviosa. Muchos factores probablemente estén involucrados. Los genes y las hormonas pueden jugar un papel. Las actitudes sociales que promueven tipos de cuerpos muy delgados también pueden contribuir.

Ya no se cree que solo los conflictos dentro de una familia contribuyan a éste u otros trastornos alimentarios.

Los factores de riesgo que predisponen a padecer anorexia abarcan:

Estar más preocupado o prestarle más atención al peso y la figura
•Tener un trastorno de ansiedad en la niñez
•Tener una imagen negativa de sí mismo
•Tener problemas alimentarios durante la lactancia o la primera infancia
•Tener ciertas ideas culturales o sociales respecto de la salud y la belleza
•Tratar de ser perfeccionista o demasiado centrado en regla.

El factor social parece ser importante. Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia, es probable que una parte de la población tenga una mayor predisposición física a sufrir este trastorno, independientemente de la presión que pueda ejercer el entorno. Por ello existen de factores generales que se asocian a un factor desencadenante o cierta vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el desarrollo de la enfermedad.
  • La propia obesidad del enfermo.
  • Obesidad materna.
  • Muerte o enfermedad de un ser querido.
  • Separación de los padres.
  • Alejamiento del hogar.
  • Fracasos escolares.
  • Accidentes.
  • Sucesos traumáticos.
Síntomas de Anorexia

Cambios emocionales y afectivos: Trastornos de la ansiedad, obsesión, compulsión, depresión.

Cambios cognitivos y conductuales: Distorsiones en la forma de ver las cosas, alteraciones de la imagen corporal, alteraciones interoceptivas, actitudes anoréxicas, comportamiento ingestivo alterado, comportamiento familiar alterado, conducta social y sexual alterada.

Esta patología se caracteriza por una pérdida significativa de peso provocada por el enfermo y por una percepción errónea del propio cuerpo. En consecuencia, los problemas endocrinos se hacen evidentes en un espacio de tiempo relativamente corto. Los principales síntomas que determinan la aparición de la enfermedad son los siguientes:

Una persona debe:

  •    Tener un miedo intenso de aumentar de peso o engordar, incluso cuando su peso es insuficiente.
  •      Negarse a mantener el peso en lo que se considera normal para su edad y estatura (15% o más bajo del peso normal).
  •     Tener una imagen corporal que está muy distorsionada, estar muy concentrada en el peso corporal o la figura y negarse a admitir la gravedad de la pérdida de peso.
  •      No haber tenido su período menstrual durante tres o más ciclos (en mujeres).
  •     Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la edad y talla del enfermo.
  •     Miedo al aumento de peso o a la obesidad incluso cuando el peso se encuentra por debajo de lo recomendable.
  •       Percepción distorsionada del cuerpo, su peso y proporciones.
  •    Ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos en las mujeres (amenorrea). Los anoréxicos pueden experimentar una serie de síntomas muy variados: estreñimiento, amenorrea, dolor abdominal, vómitos, etc.
Pero es la familia la que detecta los síntomas que dan la voz de alarma:

  •     Preocupación excesiva por la composición calórica de los alimentos y por la preparación de los alimentos
  •      Constante sensación de frío
  •      Reducción progresiva de los alimentos
  •      Obsesión por la imagen, la báscula, los estudios y el deporte
  •      Utilización de trampas para evitar la comida
  •      Hiperactividad
A estos síntomas se le suman otros rasgos típicos como la irritabilidad, la depresión y los trastornos emocionales o de la personalidad. Asimismo, se manifiesta una alteración de la sensación de saciedad y plenitud antes de las comidas, náuseas, hinchazón, o incluso ausencia de sensaciones. En esta patología también se observan numerosos trastornos cognitivos que se centran en los alimentos, el peso corporal y el aspecto físico:

  •       Abstracciones selectivas
  •      Uso selectivo de la información.
  •      Generalizaciones
  •      Supersticiones.
  •      Se magnifica el lado negativo de cualquier situación.
  •      Pensamiento dicotómico. 
  •      Ideas autorreferenciales.
  •     Inferencia arbitraria
En cuanto a las consecuencias clínicas, los síntomas son los siguientes:

  •     Las pulsaciones cardiacas se reducen.
  •     Se producen arritmias que pueden derivar en un paro cardiaco.
  •     Baja la presión arterial.
  •     Desaparece la menstruación en las mujeres (amenorrea).
  •    Disminuye la masa ósea y, en los casos muy tempranos, se frena la velocidad de crecimiento.
  •      Disminución de la motilidad intestinal.
  •      Anemia.
  •     Aparece un vello fino y largo, llamado lanudo, en la espalda, los antebrazos, los muslos, el cuello y las mejillas.
  •      Estreñimiento crónico.
  •      La disminución del gasto energético produce una sensación constante de frío.
  •      La piel se deshidrata, se seca y se agrieta.
  •    Coloración amarillenta en las palmas de las manos y las plantas de los pies por la acumulación de carótenos en las glándulas sebáceas.
  •      Las uñas se quiebran.
  •      Pérdida de cabello.
  •      Problemas con los dientes y edemas periféricos. Hinchazones y dolores abdominales.
Diagnóstico

La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.

Tratamiento

El mayor desafío en el tratamiento de la anorexia nerviosa es ayudarle a la persona a reconocer que tiene una enfermedad. La mayoría de las personas que sufre este tipo de anorexia niega tener un trastorno alimentario y, con frecuencia, ingresa al tratamiento sólo cuando su afección es grave.

Los objetivos del tratamiento son primero restaurar el peso corporal normal y los hábitos alimentarios.

Se han diseñado muchos programas diferentes para tratar la anorexia. Algunas veces, la persona puede aumentar de peso:
  • Incrementando la actividad social.
  • Disminuyendo la cantidad de actividad física.
  • Usando horarios para comer.
Los objetivos globales del tratamiento son la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos del paciente. En primer lugar se intenta conseguir un rápido aumento de peso y la recuperación de los hábitos alimenticios, ya que pueden implicar un mayor riesgo de muerte. Pero una recuperación total del peso corporal no es sinónimo de curación. La anorexia es una enfermedad psiquiátrica y debe tratarse como tal.

 El tratamiento debe basarse en tres aspectos:

  • Detección precoz de la enfermedad: conocimiento de los síntomas por parte de los médicos de atención primaria y de los protocolos que fijan los criterios que el médico debe observar
  • Coordinación entre los servicios sanitarios implicados: psiquiatría, endocrinología y pediatría.
  • Seguimiento ambulatorio: una vez que el paciente ha sido dado de alta, con visitas regulares.
Las hospitalizaciones suelen ser prolongadas, lo que supone una desconexión del entorno que puede perjudicar el desarrollo normal del adolescente. Por ello son aconsejables, siempre que se pueda, los tratamientos ambulatorios.

El ingreso en un centro médico es necesario cuando:

  • La desnutrición es muy grave y hay alteraciones en los signos vitale.
  • Cuando las relaciones familiares son insostenibles y es mejor aislar al paciente.
  • Cuando se agravan los desórdenes psíquicos.
El tratamiento ambulatorio es eficaz cuando:

  •     Se detecta de manera precoz
  •     No hay episodios de bulimia ni vómitos y existe un compromiso familiar de cooperación.
De esta manera se inicia el tratamiento con la realimentación, que en ocasiones puede provocar molestias digestivas, ya que el cuerpo no está acostumbrado a ingerir alimentos. Con el tiempo se restablece la situación biológica y vuelve la menstruación. Después comienza el tratamiento psicológico, que intenta reestructurar las ideas racionales, eliminar la percepción errónea del cuerpo, mejorar la autoestima y desarrollar las habilidades sociales y comunicativas entre el enfermo y su entorno. La familia debe tomar parte de manera activa en el tratamiento porque en ocasiones el factor desencadenante de la enfermedad se encuentra en su seno y además, la recuperación se prolonga inevitablemente en el hogar.

El tratamiento a menudo es muy arduo y requiere un trabajo intenso por parte de los pacientes y sus familias. Es posible que se ensayen muchas terapias hasta que el paciente logre vencer este trastorno.

Los pacientes pueden marginarse de los programas si tienen esperanzas poco realistas de "curarse" con la terapia sola.

Se utilizan diferentes tipos de psicoterapia para tratar a las personas con anorexia:

  • La terapia individual cognitiva, conductista, la terapia de grupo y la terapia de familia han sido todas efectivas.
  • El objetivo de la terapia es cambiar los pensamientos o comportamiento de un paciente con el fin de estimularlo a comer de un modo más sano. Esta clase de terapia es más útil para tratar a los pacientes más jóvenes que no hayan tenido anorexia durante mucho tiempo.
  • Si el paciente es joven, la terapia puede involucrar a la familia entera. La familia es vista como parte de la solución, en lugar de ser la causa del trastorno alimentario.
  • Los grupos de apoyo también pueden ser una parte del tratamiento. En estos grupos, los pacientes y las familias se reúnen y comparten lo que les ha pasado.
Los medicamentos, como antidepresivos, antipsicóticos y estabilizadores del estado de ánimo, pueden ayudar a algunos pacientes anoréxicos cuando se administran como parte de un programa de tratamiento completo.

Hable con el médico si un ser querido está:

  • Demasiado preocupado por el peso.
  • Haciendo demasiado ejercicio.
  • Restringiendo el alimento que come.
  • Con muy bajo peso.
Conseguir ayuda médica oportuna antes puede reducir la gravedad de un trastorno alimentario.

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